Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 25 al 31 de agosto, 2007
Por Jean Sheldon
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
El libro de Job contiene varias declaraciones importantes que están redactadas de una manera ambigua. En algunos casos, sin violentar la redacción del original hebreo, las oraciones pueden ser traducidas de dos maneras diferentesa veces con significados opuestos. Por ejemplo, después que Dios se encuentra con Job y le habla sobre la creación, ¿se arrepiente Job? La palabra hebrea que a menudo se traduce "arrepentirse" no significa esto necesariamente. Puede significar también "rechazar" algo, "objetar" (en el caso intransitivo), o incluso "protestar." El arrepentimiento y la protesta son dos estados de ánimo opuestos. Las interpretaciones que resultan de esta ambigüedad podrían ser muchas. ¿Se arrepintió Job, ablandó su actitud, presentó sus protestas ante Dios, o continuó quejándose de sus sufrimientos? Aunque el contexto ayuda a la comprensión del texto (pareciera que Job no continuó protestando por su situación), las declaraciones de Job hechas inmediatamente antes de "arrepentirse" pueden contener también ciertas ambigüedades de significado.
En otros casos, la redacción del libro de Job puede ser clara, pero la interpretación no es tan fácil. Por ejemplo, ¿premió Dios a Job, lo restauró, o lo compensó por sus pérdidas? La lectura literal del pasaje respectivo dice: "Yahvé le aumentó a Job el doble de todo lo que había tenido" (Job 42:10b). Si interpretamos estas palabras como que Dios recompensó a Job, entonces la teología de los tres amigos es correcta, y Dios en verdad operó bajo el principio de una justicia retributiva, según el cual el premio y el castigo son motivaciones para conseguir obediencia. Si Dios le dio una compensación a Job (lo cual está sugerido por el hecho que Dios le dio el doble de todo lo que había tenido), entonces el sufrimiento de Job puede ser considerado injusto, ya que al darle el doble de todo Dios estaría tratando de hacer reparación por las pérdidas anteriores.
Otras ambigüedades del libro de Job nos traen al tema de la lecciónJob y su esposa. Si bien ambos sufrieron intensamente, la narración destaca o enfatiza a Job. Desde el comienzo, cuando se enfatiza la integridad de Job frente a las acusaciones de Satanás, el centro de atención es, precisamente, Job, quien sufre grandes pérdidasriqueza, siervos, hijos, y, finalmente, la salud y la reputación. En este punto aparece su esposa por primera (y última) vez en el texto. "¿Todavía afirmas tu integridad?" pregunta ella (Job 2:9).
Pareciera que esto no presenta ninguna ambigüedad, salvo por un pequeño detalle. No hay nada en la lengua hebrea que indique que se trata de una pregunta (incluyendo el signo de pregunta común). Bien podría ser una declaración de la esposa: "Todavía afirmas tu integridad." La respuesta que Job le daque ella está hablando neciamentees lo que, por supuesto, ha llevado a la mayoría de los traductores a suponer que la mujer está cuestionando la integridad de su marido. Si se entienden sus palabras como una pregunta, éstas parecerían más bien una queja.
Pero si estas palabras parecen ambiguas, la siguiente declaración de la mujer de Job lo es mucho más. "Bendice a Dios," le dice a su marido, "y muérete" (2:9). Esto no es, sin embargo, lo que la mayoría leemos en las versiones modernas. Casi todos los traductores traducen la palabra bendice como "maldice." No obstante, en hebreo aparece claramente la palabra bendice. La mayoría de los eruditos supone que la intención del autor es expresar el significado opuesto. ¡Después de todo, es lo que concuerda mejor con el contexto!
El término bendice es puesto en boca de Satanás en Job 1:11 y 2:5. Se han propuesto diferentes teorías para explicar la presencia de esta palabra. Pero la solución más consistente con la naturaleza del libro es que se trata de un uso deliberado para aumentar la ambigüedad del libro. Acerca de esto nos explayaremos más.
Con estas ambigüedades en mente, existen por lo menos dos versiones diferentes de lo que dijo la esposa de Job: (1) "Aún estás afirmando tu integridad. Bendice a Dios y muérete"; y (2): "¿Todavía afirmas tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!" El elemento que permanece constante en ambas traducciones es que la mujer le dice a Job que se muera. La pregunta que surge por la ambigüedad de sus palabras (y por las de Satanás) es: ¿Maldijo Job a Dios? Aunque la respuesta divina de Job 42:7 parece indicar claramente que Job no maldijo a Dios, el lector es invitado a elegir entre las dos opciones.
La respuesta de Job a su mujer es traducida generalmente como: "Has hablado como suele hablar cualquiera de las mujeres necias. ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?" Una vez más encontramos aquí una ambigüedad, por causa de un detalle menor. En el idioma hebreo no aparece el signo de interrogación para indicar que se trata de una pregunta. Si se lee como una oración indicativa, la traducción sería la siguiente: "Recibimos de Dios lo bueno y no recibimos lo malo." ¿Cuál de las dos traducciones refleja la comprensión teológica de Job?
Creo que las ambigüedades del libro de Job están pensadas deliberadamente para destacar dos puntos de vista diferentes de la justicia divina frente al sufrimiento. El primero es el de la justicia retributiva, y es sostenido por los tres amigos. Según esto, Job está sufriendo lo que merece, porque ha cometido graves pecados. Según este punto de vista acerca del libro, Job le dice a Dios algunas cosas bastante osadas (tal vez hasta lo maldice) y por eso merece el castigo que obtiene del Todopoderoso. De esta manera, es correcto que se arrepienta, y es recompensado por ello.
En el segundo punto de vista, la justicia divina es cosmológicasurge de la creación. De acuerdo con esto, Dios ama a todas sus criaturas, sean buenas o malas, y las trata de la misma manera (la perspectiva de los discursos divinos). Job dice la verdad sobre Dios de dos manerasprimero, mediante su insistencia en que no merece ser castigado por Dios, y segundo, al declarar que Dios destruye tanto al inocente como al malvado (Job 9:22-23), es decir, que trata a todos por igual. Si bien la perspectiva de Job es más negativa que la de Dios, esto es comprensible a la luz de su inmenso sufrimiento.
Las ambigüedades del libro de Job invitan al lector a determinar qué punto de vista es el correcto, en el conflicto sobre la justicia divina y el sufrimiento humano. Pero quizás las ambigüedades sirven también para destacar la ambivalencia que aparece a menudo en una persona enfrentada con el sufrimiento. Job no permanece sumiso y paciente. Él llama con fuerza a la puerta del Cielo, levanta cargos contra un Dios que lo estaría castigando sin motivo, e insiste en obtener audiencia con Dios. No se rinde, pero tampoco permanece igual. El sufrimiento lo hace cambiar.
¿Y la esposa de Job? Ella se transforma en el eco de las palabras de Dios dirigidas a Satanás ("Todavía retiene su integridad," Job 2:3) y en un eco de la afirmación de Satanás, que Job bendecirá / maldecirá a Dios. Después del reproche de su marido, ella desaparece de la narración y sólo reaparece indirectamente al final del libro (suponemos que ella es la que dio a luz a los nuevos hijos). Pero la esposa de Job también sufre. Y, así como hace Job con Dios, a pesar de su sufrimiento ella no abandona a su marido.
Quizás esa es la lección práctica que podemos aprender de toda esta ambigüedad. El sufrimiento puede hacer que los sufrientes vacilen, que digan cosas que no dirían en otras circunstancias. Puede llevarlos a desear que termine prontoaún mediante la muerte. Pero lo importante es que, al sufrir, no abandonemos a Dios. Aferrarnos a élaunque lo cuestionemos mientras expresamos nuestra angustiaes lo más seguro que podemos hacer.
NOTA: Las reflexiones presentadas aquí están basadas en mi investigación de postgrado: "El libro de Job como teodicea hebrea: Un conflicto intertextual del Antiguo Cercano Oriente entre la ley y la cosmología" (Tesis doctoral, Ph.D., Universidad de California y Unión Teológica de Postgrado, 2002).
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