Adán y Eva

Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 30 de junio al 6 de julio, 2007

por Herbert E. Douglass
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

El sol se ponía ese primer viernes y el sábado estaba por comenzar. Adán había tenido un día muy largo. Temprano, Dios ya le había pedido que pusiera nombre a todos los animales del campo, a cada pez del mar y a cada pájaro de los aires. Doquiera que mirara, Adán veía las redes de la vida, el amor de macho y hembra, cuando los leones jugaban y los azulejos construían nidos. Al caer la noche, se dio cuenta de que él era el único ser vivo sin una pareja. Fue invadido por el sentimiento de soledad. Se dirigió a su Amigo Creador y le preguntó en alta voz: "¿Soy el único ser vivo que no tiene pareja?" Adán había visto el milagro del amor y se sentía dolorosamente solitario.

Ah, su Creador había estado esperando este momento—el de la soledad de Adán, para darle lo que necesitaba. Si hubiera creado a Eva al momento de crear a Adán, éste nunca habría notado el asunto. Dios estaba reservando este momento para que Adán pudiera tener el cuadro completo. Quería que Adán comprendiera que había sido creado para amar y compartir—que nunca estaría completo sin una pareja que también pudiera amar y compartir. Si Eva hubiera sido creada cuando lo fue Adán, habría sido lo más natural considerarla sólo como la co-presidenta—una especie de socia para administrar la Plantación Tierra.

Pero la pareja de Adán debía ser algo especial—más especial que la leona para el león, o que la gacela hembra para el macho. ¡Eva iba a ser algo realmente especial! Iba a ser la otra mitad de Adán. ¡Y la pregunta anterior de Adán a Dios era digna de la espera!

Así que los ángeles tocaron el órgano y los violines cuando Adán vio a Eva acercándosele, y Adán sólo pudo exclamar, "¡Yayay!".

Nos habría gustado que Adán hubiera registrado la homilía nupcial que le preparó su Amigo Creador. Tenemos una idea de lo que el Padre celestial dijo sobre el misterio del matrimonio cuando leemos lo que señaló más tarde, por medio de las Escrituras, a medida que los años pasaban.

Una de las primeras pistas que tenemos es su consejo especial, que le habría ahorrado mucho dolor a este planeta: "Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Gén. 2:24). El idioma hebreo es aún más claro que el castellano—deberían "adherirse" mutuamente—y nunca a otra persona, en tanto que ambos vivieran.

¿Qué estaba haciendo nuestro Creador cuando puso a Adán y a Eva en el Huerto para dominar sobre toda la tierra? Adán y Eva estaban dando inicio a "un orden nuevo y distinto" en el universo. Ningún otro planeta tenía a un hombre y una mujer que, juntos, reflejaran la imagen de Dios al comenzar a poblar este planeta.

¿Por qué razón pensó Dios que este "nuevo y distinto orden" era necesario? Porque Satanás había empezado la guerra contra todos los principios divinos. Sus mentiras habían llegado a ser muy creíbles. Entre otros sofismas, Satanás había declarado lisa y llanamente que ningún ser creado (como es el caso de los ángeles) podía obedecer a Dios y seguir teniendo paz y felicidad. Para anular estas mentiras, Dios estableció a la familia humana, para que llegara a ser su laboratorio para demostrar que Satanás estaba equivocado—a fin de que todos los mundos no caídos se convencieran por sí mismos.

¿Cómo debía funcionar eso? Por medio de la llegada de los hijos, Adán y Eva estarían imitando la obra de Dios. Los ángeles y los seres de otros mundos contemplarían a los padres amando y educando a sus hijos—especialmente después de que el pecado interfirió con el plan original de Dios. Ahora los ángeles y los otros mundos verían cómo se relaciona el amor con los hijos cuando éstos desobedecen—y así pensarían en la manera como Dios se relaciona con los pecadores.

¡Dios corrió un enorme riesgo poniendo tanto de su propio futuro en juego al crear este "nuevo y distinto orden", en que una pareja matrimonial podía rebelarse tan fácilmente como lo hizo la tercera parte de los ángeles, criaturas brillantes e inteligentes! ¿Cuánto tiempo transcurriría para que el experimento de Dios funcionara demostrando que Satán estaba equivocado?

Cada vez que se establece un nuevo hogar, estamos comenzando un nuevo experimento en el laboratorio de Dios. En el tablero marcador del universo, cada nuevo matrimonio va a anotar tantos para Dios o bien dará puntos a las mentiras de Satán. Cada nuevo matrimonio estará sumando puntos en el tablero diariamente mientras estén casados—pero Dios no los obligará a anotar en su favor. Él ayudará al esposo y a la esposa, día y noche, para que estén de parte de la verdad, la integridad y el gozo genuino. Pero no los forzará para que digan las palabras correctas. Dios sólo invita y llama—pero no ejercerá coerción sobre los rebeldes.

Las bodas no son meros acontecimientos sociales, menos cuando se está desarrollando un Gran Conflicto. Todos somos jugadores en el campo—ninguno de nosotros se sienta en las acomodaciones para mirar. Las bodas son acontecimientos espirituales solemnes para todos nosotros.

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© 2007 Spectrum/AAF

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