Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 2 al 8 de junio, 2007
por Robert Wieland
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa) C. S. Lewis nos pisa los pies antes de que empecemos: "No tenemos derecho a la felicidad", y "no deberíamos estar buscándola" (God in the Dock, 318).
Pero la Declaración de la Independencia dice que los gobiernos de la tierra deben darnos seguridad a fin de que podamos empeñarnos en "la búsqueda de la felicidad". Nuestra lección se encuentra en dicha "búsqueda".
El Señor quiere que el mundo goce de la vida, y eso equivale a tener felicidad. Dijo Jesús: "Yo he venido para que ellos [todos nosotros] tengan vida
y la tengan en abundancia" (Juan 10:10). Creemos que eso quiere decir que Dios ha inspirado a los científicos y a los ingenieros para que inventen los inodoros y los servicios higiénicos con agua (¡imaginemos cómo sería la vida sin ellos!); las llaves de agua para el baño (imagine lo que sería acarrear agua sobre la cabeza desde un pozoalgunos de nosotros hemos vivido en viejos sectores rurales de África); el trasporte en automóviles, trenes y aviones; y la ciencia médica que hace posible que los ancianos vivan más años. Todo esto es parte de esa "vida en abundancia".
La lección número uno es darnos cuenta (¡y confesarlo!) de que todos los placeres y comodidades de la vidaque gozamos tan ricamente a este lado de esa "ruina nacional" que sabemos que se vienetodos ellos son, por lo tanto, la adquisición del sacrificio del Hijo de Dios en su cruz. Agradezca que ahora puede usar el baño, que puede sacar agua de la llave, que puede apretar un botón y las luces se encienden.
Agradezca, también, que todavía gozamos de cierta seguridad; que Ud. puede manejar su auto con relativa seguridad; que la policía puede ayudar; que los almacenes todavía están abiertos. "Bagdad", "Darfur", todavía no han tomado el control en Norte América. Un corazón profundamente agradecido por lo que uno tiene es el comienzo de la felicidad. A veces, por misericordia hacia nosotros, nuestro querido Señor nos deja perder algunas de estas cosas agradables y nos despierta a la realidad. Y cuando, por fin, despertamos, he aquí ¡tenemos la felicidad en nuestras manos!
Nuestra Guía de Estudio enfatiza dos fuentes de felicidad:
1. Lo que no tenemos pero esperamos, debido a que nos fue prometido.
Por ejemplo, "Dios
nos ofrece promesas que pueden traernos sanidad y felicidad" (énfasis agregado); también "lo que él está dispuesto a hacer por nosotros", (¡pero que todavía no ha hecho!), o bien "tenemos la promesa de vida eterna en un mundo nuevo". Estos pasajes vienen del texto de esta semana. Esto es moneda común en todas las clases de la Escuela Sabáticala esperanza de recompensa. Abrigar esta esperanza nos hace sentirnos felicesesa es la tesis.
Pero hay otra base para la felicidad, y podría ser más positiva:
2. Lo que ya poseemos.
Generalmente aquí pisamos con más cuidado porque estamos divididos teológicamente con respecto a lo que poseemos. Un sistema de creencias sostiene que todo lo que Cristo hizo por la raza humana fue proveernos una posibilidad de salvación, hacernos una "oferta". El Arminianismo se oponía al Calvinismo estricto sosteniendo que la salvación está igualmente disponible para todos; pero hay una condición. Nadie consigue nada en realidad, a menos que tome la iniciativa y crea (con la excepción de la vida física, que también poseen los animales).
Existe otro sistema de creencias en el Adventismo que sostiene que Cristo otorgó realmente el don de la salvación a la raza humana, y por ende a todo individuo, y que al igual que el derecho de primogenitura de Esaú, lo poseemos a menos que lo vendamos o lo desechemos. Cristo en verdad consiguió algo para todos, y eso es verdad-presente-y-realidad-futura.
Esto no es una tormenta en un vaso de agua. Se puede aducir un apoyo concluyente de parte de la Biblia y de Elena de White, como por ejemplo: "El pecador puede rechazar este amor, puede resistirse a ser atraído hacia Cristo, pero si no se resiste será traído junto a Cristo
finalmente" (Elena de White, El camino a Cristo, 27).
Y también está Romanos 5:1518: un "veredicto judicial de inocencia" ha sido pronunciado en favor de "todos los hombres" "en Cristo". Cuatro o cinco veces Pablo dice que eso es la "justificación", un don que es otorgado a esos mismos "todos los hombres". Esto es tan cercano a ser felices que no podemos argumentar nada en contra.
Si el segundo punto resulta ser verdadero, tenemos una base muchísimo más sólida para la felicidad aquí y ahora. Se demuestra que la infelicidad sólo se debe a nuestra incredulidad. Nuestra salvación no se debe en última instancia a nuestra propia iniciativa (como sucede en el primer punto) sino totalmente a la iniciativa de Dios. El la ha querido; y también la ha efectuado; Cristo ha redimido efectivamente al mundo. Su título "Salvador del mundo" es apropiado (Juan 4:42), porque no es que sólo "le-gustaría-ser-salvador". Esto significa que él es su salvador, ¡así que despierte y dele gracias!1
Aquí está esa felicidad por la que usted ha orado tanto, por la que ha derramado tantas lágrimas. ¡Ya está en sus manos! Entonces humille su corazón y de gracias a Dios.
Notas y referencias
1. Vamos a apartarnos de algunos que dicen que esto abre la puerta de la Nueva Jerusalén permitiendo que entren los que no deberían estar allí, que esta es la vieja herejía de "gracia barata" o "credulidad fácil". Depende de si nuestra motivación es el antiguo pacto o el nuevo pacto; una cosa es la definición de "fe" que la describe como egocentrismo (una esperanza adquisitiva de recompensa), otra cosa es entender que la fe consiste en apreciar de todo corazón lo que Cristo hizo para salvarnos: él murió nuestra segunda muerte. Una presentación verdadera de "Cristo, y Cristo crucificado," nos "constriñe" a dedicarnos totalmente a Aquél que murió por causa nuestra. Eso incluye guardar todos los mandamientos que se puedan guardar en este mundo, incluyendo el mandamiento del sábado.
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