Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 31 de marzo al 6 de abril, 2007
por Beatrice S. Neall
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
La idea bíblica de que Dios se comunica con los seres humanos es bastante radical. No se le ocurrió a los filósofos, aunque cientos de años antes de Cristo supusieron que debe existir un ser supremo por encima de todos los dioses de sus panteones, que eran estrechos de mente, inmorales y lascivos. Razonaron que este ser supremo debe ser invisible, inmortal, inmutable ante el cambio, inmune a cualquier acción ejercida sobre él, e incognoscible. Debe existir más allá de los límites del tiempo y de los males que proceden de la materia. Debe ser todo lo que los seres humanos no son.
¿Cómo podrían los seres humanos conectarse con esta realidad superior? La comunicación directa era imposible. Si este ser supremo descendiera al nivel del universo físico, se haría vulnerable a los pecados de la carne y a las limitaciones del tiempo. Si los seres humanos ascendieran hasta su nivel y se encontraran con él, perderían su individualidad. Los filósofos tenían varias soluciones para sortear el abismo entre la realidad superior y el universo físico. Una de ellas era la mediación¿una sucesión de seres que descienden gradualmente desde la realidad última hasta el nivel de los seres humanos. Otra solución era la de la realidad como un reflejo. Platón especulaba que si la realidad superior fuera reflejada, su imagen podría ser transmitida intacta a través del abismo que separa lo espiritual de lo físico. Pero entre el ser supremo y la creación había en realidad un abismo que no se podía cruzar.
Hoy existe un abismo, pero éste no siempre estuvo allí. Nuestro Dios, que es Espíritu, no sólo es el creador de la materia sino que mete sus manos en el barro y modela al ser humano. Luego habla con él. Hace una cita semanal para pasar un tiempo con su criatura. Más tarde entra el pecado y erige una barrera casi impenetrable entre el Creador y la criatura. Dios es luz, pero los seres que él creó aman la oscuridad. Él es santo, paro éstos aman el pecado. Él es la verdad, pero a ellos les gusta mentir.
De esta manera el ser humano se aparta de Dios. Pero Dios lo busca. Confronta a Adán en el huerto. Le da instrucciones a Noé. Camina con Abraham por el camino polvoriento para explicarle sus juicios. Habita en una tienda en medio del campamento de Israel y viaja con su pueblo. Desciende en una montaña en medio del fuego y del humo, del rayo y del trueno, para proclamar su ley. Envía a los profetas con mensajes para los reyes y otras personas.
La mayoría de las veces encuentra una resistencia férrea. ¿Cómo puede penetrar la fortificación de concreto que el pecado ha erigido? Ya que el trueno y el relámpago, los diluvios y los terremotos no fueron totalmente efectivos, decide aplicar una estrategia asombrosa. Invade este mundo sin usar armasse cuela como un bebé, a través del seno de una mujer virgen. Crece como un campesino humilde y trabaja como carpintero. Sirve, bendice, enseña. Su pretensión se deja ver cuando revela un poder sobrenatural para crear ojos videntes en el ciego, oídos activos en el sordo, y vida resucitada en un cuerpo en descomposición. Como Creador, asume la culpa de sus criaturas y muere por los pecados de ellos. Entonces vuelve a la vida y asciende a los cielos. Como resultado de esta misión increíble, consigue transformar a las prostitutas, a los tramposos y a los hipócritas en personas redimidas.
Jesús es quien conecta al Cielo con la tierra, porque es Dios y hombre. Él salva el abismo que nos separa. ¿Cómo nos alcanza hoy en día?
Las transacciones que Dios hace con la humanidad están registradas en las Escrituras. Por medio de narraciones, leyes, profecías, Evangelios, y epístolas, llegamos a saber cómo es que Dios habla a sus criaturas y cómo deberíamos relacionarnos con él.
Pero a veces pasamos períodos de sequía, cuando la comunicación pareciera cortarse. Entonces nos preguntamos, ¿dónde está Dios?, ¿por qué no me escucha?, ¿por qué no responde?
Cierta vez experimenté un tiempo de oscuridad. Estaba orando con desesperación por ciertos seres amados que vivían una crisis. Planeé la manera cómo Dios podría intervenir, paso a paso. Pero Dios no hizo caso de ninguno de los plazos que yo le había establecido.
Por ese entonces uno de mis estudiantes empezó a sufrir terribles dolores de cabeza. El diagnóstico de la Clínica Mayo fue un tumor cerebral. En esta oportunidad mi mente fue fortalecida con libros sobre milagros, señales y maravillas. Dios estaba obrando milagrosamente en todo el mundo. ¿Por qué no lo haría conmigo? Atormenté las puertas del Cielo con oraciones organizadas en el Colegio Unión. La cirugía fue un éxito. David no quedó paralítico. ¿Fue sanado realmente?
Varios meses después supe la temida noticiael cáncer había reaparecido. Quedé devastada. Una nube oscura se interpuso entre mí y Dios. El camino al Cielo era impenetrable.
Pero la vida de David se estaba yendo y supe que tenía que ir con él a través del valle. ¿Qué podía decir para ayudarle, cuando mi propia fe era tan débil? Me acordé de lo cerca que había sentido al Cielo en mis estudios anteriores del libro de Efesios. Me acerqué a David con ese libro.
Lo sostenía una silla, su hermoso rostro estaba consumido por los esteroides. Mientras leíamos sobre las bendiciones de Dios en los lugares celestiales, él comenzó a llorar y a decir, "¡Dios es tan bueno, Dios es tan bueno!" ¿Tan bueno? ¿Con una formación en enfermería recién terminada, una esposa y dos pequeños hijos que sostener, y bajo sentencia de muerte? Pero él estaba viendo las realidades celestiales.
En otra visita, lo encontré sobre una cama de hospital en el living de su pequeña casa. Tenía la Biblia sobre su pecho y leía acerca de Dios, que nos había rescatado de la muerte en el pecado y nos había levantado para sentarnos en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Repasaba su experienciaun joven marinero de la Armada que había estado sumido en el alcohol, las drogas y el ocultismo, cuando sintió una desesperada necesidad de Dios. Un día, estando de franco, encontró a un pastor adventista, estudió en forma intensiva durante diez días y fue bautizado, para regresar al mar equipado con una gran biblioteca de comentarios y libros de Elena de White. Allí dio testimonio, a menudo bajo persecución. Luego vinieron su matrimonio y sus años de estudiante universitario. Y allí, en esa cama de hospital, se veía a sí mismo sentado en los lugares celestiales con Cristo Jesús.
No mucho después, cuando mi esposo y yo lo veíamos exhalar el último suspiro, me di cuenta de que había encontrado mi fe otra vez. Vi que, por medio de la Biblia, Dios está con nosotros en las peores circunstancias de la vida. Nuestro desafío es conocer la palabra de Dios tan bien que podamos ver la tierra luminosa de arriba a través de las nubes oscuras. Podemos sortear toda barrera por medio de las promesas de la palabra de Dios.
¡Qué firme fundamento, oh, santos del Señor,
se halla en vuestra fe en su excelente Palabra!
¿Qué más podía El decir que no os haya dicho?
¿Quiénes han acudido al Señor en busca de refugio?
"No temáis, porque estoy con vosotros. Oh, no desmayéis;
porque yo soy tu Dios, y aún te daré auxilio.
te fortaleceré, te ayudaré, y te haré estar de pie,
sostenido por mi mano justa y omnipotente".
EMAIL THIS ARTICLE
|