La sabiduría de no saber
(Vemos por espejo, oscuramente)


Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 24 de febrero 2 de marzo, 2007

por Siroj Sorajjakool
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

"¿Quién es verdaderamente sabio?" Hace un par de días le decía a mi esposa que cuando yo era más joven me sentía atraído por personas inteligentes e intelectuales. Ahora que soy mayor he llegado a comprender la sabiduría de una manera mucho más profunda.

Hace dos meses uno de mis ex profesores se sentó frente a mí con lágrimas en sus ojos. Acababa de salir de otra crisis de salud que afectó su desempeño académico. Hace dos décadas había sufrido de un episodio semejante, y no mucho después fue contratado como profesor asistente en una facultad de medicina. Me contó que solía publicar tres o cuatro artículos al año, revisados por colegas especialistas. "Yo era un escritor prolífico", me dijo. Pero después de eso su desempeño académico había declinado.

Pude ver la tristeza reflejada en sus ojos. Le pregunté cómo se las arregló para afrontar la situación. Sus palabras fueron muy sabias: "He asumido mi realidad y la he aceptado. Estoy bien, y he aprendido que, al fin de cuentas, es Dios y sólo Dios—y no lo que hayamos logrado—quien define quiénes somos. Fue muy difícil vivir esta experiencia".

Para él, todo lo que podemos hacer es vivir nuestra vida para la gloria de Dios. Según las palabras de Salomón, "con todo, yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia" (Ecles. 8:12). Pensé que realmente era una persona sabia. Pero entonces empecé a leer Eclesiastés 8, y ahora no estoy tan seguro de saber lo que significa ser "sabio" realmente. Leí y releí este capítulo una y otra vez usando versiones diferentes, haciendo lo posible para captar el significado de este capítulo.

La pregunta es: ¿Quién es realmente sabio? Cuando comencé a leer los versículos 2–5, pensé que una persona sabia es la que obedece al rey, porque el rey es el que manda y puede hacer lo que le plazca. El versículo 5 declara: "El que obedece su mandamiento no experimentará mal; el corazón del sabio discernirá el tiempo correcto y la manera justa de actuar".

Pero luego el versículo 6 dice: "porque el mal del hombre es grande sobre él". Los versículos 7 y 8 declaran: "Pues no sabe lo que ha de ser en el futuro; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará? Nadie tiene el poder de impedir que se retire el espíritu de la vida. Nadie tiene el control sobre el día de su propia muerte. No valen las armas en tal guerra contra la muerte". Según estos dos versículos, aún si obedecemos al rey no hay forma de que realmente conozcamos el futuro; y no hay manera de evitar la muerte. Una persona sabia, por lo tanto, se da cuenta de la inevitable mortalidad del ser humano.

Si la vida total es impredecible y desemboca en la muerte, ¿no deberíamos buscar aquello que nos da placer y olvidarnos de lo demás? Anticipándose a esa pregunta, Salomón escribe: "Aunque el pecador cometa un centenar de crímenes y aún así viva una larga vida, con todo yo sé con certeza que les irá bien a los que temen a Dios, porque temen ante su presencia. Pero no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra, por cuanto no teme delante de la presencia de Dios" (8:12–13). Salomón pareciera sugerir que si bien la maldad puede traer buenos resultados en un sentido cuantitativo, al final es la calidad del ser interior lo que realmente importa. Lo que poseemos en el corazón es lo que más cuenta, finalmente.

Es más, puede no ser ventajoso practicar la justicia para obtener provecho porque, en lo que se refiere a la espiritualidad, el capitalismo no funciona. En el versículo 14, Salomón escribe: "Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad". Cuando leí este versículo por primera vez, mi reacción inicial fue: "esto no me parece inútil". Si usted hace el bien, y cosecha cosas malas en tanto que los malvados obtienen lo que merecen los justos, entonces ¿por qué no dedicarse a hacer el mal? Quizás esta declaración debería entenderse como que al final no importa tanto lo que obtenemos sino quiénes somos. Lo importante, de acuerdo con Salomón, es la calidad de la vida interior.

Entonces viene la conclusión: "Por tanto recomiendo la alegría de la vida. La gente no tiene nada mejor que hacer debajo del sol que comer, beber, y alegrarse. Esta alegría estará con ellos mientras trabajen con ahínco durante las breves vidas que Dios les ha dado debajo del sol" (8:15). Para mí, esta es la parte más significativa del capítulo. No sólo porque me gusta comer y alegrarme, sino también porque este texto tiene una profunda lección espiritual.

En el último versículo del capítulo 8, Salomón dice lo siguiente: "He visto todas las obras de Dios, que nadie es capaz de alcanzar la obra que debajo del sol se hace. Por mucho que trabaje el hombre buscándola, no hallará su significado" (8:17). Para parafrasear a Salomón, si crees que entiendes el sentido de la vida, en verdad no entiendes nada. ¿Significa esto que un sabio es el que sabe que no lo sabe todo? ¿Será que la sabiduría, en el último análisis, no se trata de lo que uno sabe sino de lo que uno no sabe? Creo que Salomón nos está diciendo que si uno aprende todas estas profundas verdades acerca de la vida, no quiere decir que uno sea un sabio. Uno es sólo más sabio.

¿Qué significa ser sabio? Es sabio que obedezcas a tu rey. Pero obedecer al rey no te salvará de la incertidumbre de la vida ni de la muerte. Por lo tanto es más sabio aceptar nuestra finitud. Pero no te rindas al egoísmo, porque es aún más sabio mantener la integridad personal, aún frente a nuestra impredecible mortalidad. Y si crees que el viaje hacia la sabiduría termina aquí, todavía estás lejos de ella. La sabiduría se encuentra en la aceptación del misterio. El sabio realmente no sabe. Los que creen que saben no son muy sabios. Así que en la aceptación de la misteriosa e impredecible mortalidad de la vida, el sabio recomienda que comamos, bebamos, nos alegremos y demos gloria a Dios—tal como me dijo mi ex profesor.

comparta este artículo

© 2007 Spectrum/AAF

Spectrum and the Association of Adventist Forums depend upon donations to defray the cost of publishing this and other features. Contributions, which in the United States are deductible from taxable income, can be made online at preset amounts, via fax or mail using an order form, or by making telephone contact with the Spectrum office.

 

 

Spectrum Home

AAF | About AAF | Chapters | Calendar | Sponsorship
Spectrum Magazine | About Spectrum | Current Issue | Archives | Authors | Subscribe
Online Community |
Featured Columns | Sabbath School | Reviews | Interactive | Authors
Café Hispano | Artículos Publicados | Escuela Sabática
Store

Feedback | Contact Us

© Copyright 2005 Association of Adventist Forums