Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 20 al 26 de enero, 2007
por Fritz Guy
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
En el enigmático texto que llamamos "Eclesiastés" (pero que debería ser llamado más correctamente por su título hebreo, "Qohelet", a veces transliterado como "Qoheleth"), la sección que conocemos como capítulo 3 muestra características significativas del texto como un todo.
En primer lugar, la Versión King James del capítulo 3, como sucede en otros lugares del texto de Qohelet, hace la lectura del Eclesiastés innecesariamente difícil, y a veces es casi ininteligible. ¿Cómo se puede entender una traducción que dice que Dios "ha puesto el mundo en el corazón de ellos, de manera que ningún hombre pueda entender la obra que ha hecho Dios desde el comienzo hasta el fin" (3:11)? En consecuencia, es esencial usar una traducción moderna (preferiblemente la Nueva Versión Estándar Revisada, o la Biblia Inglesa Revisada, o la Nueva Versión Internacional) para hacer una lectura seria en inglés. Así se puede oír a Qoheleth decir que Dios "ha puesto un sentido del pasado y del futuro en sus mentes, sin embargo ellos no pueden entender lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin" (NVER).
En segundo lugar, Qohelethel "Predicador" (VKJ) o el "Maestro" (NVI, NVER) o el "Locutor" (BIR) o el "Filósofo" (Biblia de las Buenas Nuevas) o el "Buscador" (Mensaje) o el "Gurú" (mi propia sugerencia medio en serio medio en broma)tiende a hablar mediante generalizaciones provocativas que son difíciles de entender de manera literal y universal. Está bien que Qoheleth presente sus siete pares de polaridades (veintiocho ítems en total) diciendo "para todo hay una ocasión, y un tiempo para todas las cosas debajo del cielo" (3:1). Pero podemos preguntarnos, ¿es esto una buena o una mala noticia? ¿Y qué significa todo esto? ¿Por qué él lo dijo? (Sea o no Salomón el autor del libro, Qoheleth era claramente varón).
- ¿Está diciéndonos que no sólo deberíamos hacer lo correcto sino también asegurarnos de hacerlo en el momento adecuado? Paul Tillich hizo una distinción semántica entre dos significados de la palabra "tiempo", que él relacionó respectivamente con las palabras griegas jrónos y cairos. La primera palabra se refiere al tiempo abstracto, cuantitativo, mensurable por medio del reloj o del calendario, en tanto que cairos se refiere al tiempo concreto, cualitativo, existencial, o tiempo "correcto". Si bien esta distinción es históricamente dudable, resulta útil conceptualmente. Pero ciertamente nunca hay un "tiempo adecuado" para el mal moral, para el abuso o la traición. Qoheleth no habla de "un tiempo para la compasión y un tiempo para la opresión".
- ¿O es que Qoheleth está diciéndonos que suceda lo que suceda, ello ocurre según un calendario divino, de modo que el momento específico de los sucesos de nuestra vida está determinado por un Dios omnisciente y omnipotente? Al decir que Dios "ha hecho todas las cosas adecuadas para su tiempo" (3:13), ¿está queriendo señalar que todo suceso tiene lugar en su momento, el jrónos determinado divinamente? ¿O está hablando más bien de su tiempo cairos?
- ¿O está Qoheleth diciéndonos simplemente que nosotros no estamos en el control de nuestra existencia: lo que sucede, sucede. "Lo que será, será". Así que la existencia humana a menudo resulta ser "sólo una maldita cosa después de la otra", de manera que toda la noción de un tiempo "correcto", cairos no tiene sentido?
- ¿O está tratando de decirnos, aún más simplemente, que la existencia humana incluye una serie de oscilaciones, y que no deberíamos desalentarnos ante las exigencias de la vida sino que deberíamos evaluar cada situación y actuar según sea el caso?
¿O se trata de alguna combinación de éstas?
En tercer lugar, y aún más problemáticamente, las generalizaciones de Qoheleth a veces se encuentran en tensión entre ellas, de manera que difícilmente sabemos qué hacer con ellas. Por ejemplo: "No hay para ellos [los seres humanos] cosa mejor que alegrarse, y gozar mientras vivan", porque "es un don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor extenuante" (3:1213; nótese los dos casos de "todo" o "toda"). Podríamos entender que "alegrarse" tiene aquí el sentido hebreo de shalom, como paz y seguridad (o el sentido semejante del griego eudaemonia, como florecimiento y realización). ¿Pero cómo puede esto hacerse efectivo si "en lugar del juicio, había impiedad; y en lugar de la justicia, había iniquidad" (3:16)?
Más aún, ¿cómo puede la gente verdaderamente "gozarse en su labor extenuante" si "lo que le sucede a los hijos de los hombres y lo que le sucede a los animales, es un mismo suceso; como mueren los unos así mueren los otros", con el resultado de que "todo es vanidad" (3:19)? La palabra hebrea "vanidad" es hebel, que tiene la connotación de inestabilidad, futilidad, absurdo, algo sin sentido. ¿No es que los seres humanos necesitamos tener cierta noción de sentido? Había una vez (hace como cincuenta años) alguien se imaginó una conversación entre una persona teísta creyente y un existencialista ateo. El teísta alegaba que finalmente debe haber un sentido para la existencia humana, porque todos los seres humanos buscan significado; a decir verdad, la búsqueda de sentido es parte esencial de ser humanos. A esto el existencialista replicó que, si bien es verdad que todos los seres humanos buscan sentido, ese es precisamente el mayor absurdo, porque finalmente no existe un sentido sino solamente un absurdo definitivo.
En cuarto lugar, como sucede con el resto del libro, Eclesiastés capítulo 3 puede entenderse de dos maneras bastante diferentes. Por una parte, podría ser la reflexión de un anciano cínico y con experiencia que está cansado de la vida e inseguro acerca de qué es lo que cree, si es que cree en algo. Por otra parte, podría ser la reflexión de un creyente serio pero confundido, que lucha con preguntas no respondidas pero quiere seguir creyendo. Nos vemos tentados a relativizar el lenguaje universal, a considerar el "tiempo para todo debajo de los cielos" como una hipérbole, e interpretarla como si verdaderamente indicara "toda clase de cosas diferentes". Tal vez ésta sea una estrategia necesaria para "darle sentido" a la retórica de Qoheleth. Pero quizás se trate también de una subversión no intencionada de su intento de provocarnos a pensar más allá de nuestras acostumbradas (y por eso cómodas) comprensiones de "sentido".
Podría ser que Qoheleth sólo nos seduce con preguntas acerca de su texto, que son un paralelo de las preguntas que él tenía (y que nosotros podríamos tener todavía) sobre la existencia humana en generalpreguntas que no podemos, finalmente, responder, pero que tampoco podemos evitar honestamente. Estamos fascinados y frustrados al mismo tiempo. Tal vez el mensaje de Qoheleth es que a pesar de que nuestras preguntas espirituales y teológicas fundamentales no sólo no tienen respuestas fáciles, sino que no tienen respuestas adecuadas en absoluto, todavía podemos elegir una vida de fe. En ese caso, las buenas nuevas consisten en que si la Biblia tiene un lugar para Qoheleth, Dios probablemente tiene un lugar para nosotros a pesar de nuestras preguntas no respondidas (y no respondibles).
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