Todo lo que mis ojos desearon

Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 13 al 19 de enero, 2007

por Grenville Kent
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
¿Puedo admitir algo?…Yo pensaba que estar en un lugar chic, con mucha servidumbre y muebles elegantes otorgaba la felicidad. Pero no es así.…Esa es la razón por la que vemos esas fotos de los paparazzi en que las celebridades están a bordo de yates, o saliendo de espléndidos edificios de departamentos, con aspecto de que están a punto de suicidarse.
—Plum Sykes, Bergdorf Blondes

La sección narrativa del Eclesiastés (2:1–11) es tal vez la parte más accesible y la mejor conocida de esta obra desafiante, el diario del gran experimento de Salomón para hallar la felicidad.

Algunos eruditos dudan de que Salomón sea el autor del Eclesiastés (1:1) así como de la historicidad de su reinado en una época dorada (1 Reyes 1–11), pero otros replican con sólidos argumentos lingüísticos y arqueológicos.1 Así que lo que más cuesta creer sobre Eclesiastés puede ser su mensaje: ¿Qué? ¿La buena vida no puede satisfacernos a los humanos sin la espiritualidad?

De acuerdo, nuestra abuela nos decía que "el dinero no puede comprar la felicidad", pero ¿sabía la abuela dónde se compra? Hoy en día, con millones gastados en una publicidad que nos dice que el Producto X nos hace más felices, Salomón puede parecernos como un hombre adinerado y envejecido que estuvo en muchas fiestas con las estrellas, probó todas la drogas, y ahora es un rehabilitado que nos asegura que "menos es más", un consejo que él casi nunca siguió. Con todo, ¿podrían ser los valores seculares materialistas que él denuncia—la religión del Marketing—el mayor desafío para la evangelización y el discipulado cristianos?

En su obra El alto costo del materialismo, el profesor Tim Kasser resume una década de investigación psicológica, mostrando que las actitudes materialistas están asociadas a la ansiedad y la depresión, y a la menor energía y auto-realización.2 En el terreno de las relaciones personales, las personas más materialistas mostraron menor aprecio o gratitud, así como menos espíritu ayudador, lealtad, responsabilidad, honestidad, actitud perdonadora, comprensión, generosidad, intimidad, y calidad de uso del tiempo. Kasser concluye que: "Mientras más materialistas son los valores que están en el centro de nuestras vidas, más disminuye nuestra calidad de vida". Me sorprendieron las mediciones de materialismo que aparecen en el libro, que muestran hasta qué punto sentimos que nuestras posesiones representan el éxito en la vida, la centralidad del materialismo en nuestros deseos, y nuestra creencia de que el dinero puede conseguir la felicidad. ¡Mi mayor sorpresa fue el alto puntaje que yo obtuve!

Sin embargo, muchos perciben el tema central de Qoheleth (el Maestro) intuitivamente. He encontrado en varias instituciones estudiantiles seculares que los "posmodernos" aprecian su abordaje experimental de vida, sus preguntas y sus hipótesis personales, más que la "predicación". Más adelante podemos hablar de la difícil evidencia de la profecía cumplida, en el libro de Daniel; se trata de una gran "apologética objetiva", pero a veces en la primera charla es más fácil hallar la evidencia del corazón, si preguntamos "¿ha sentido Ud. algo semejante con respecto a su vida?" (la "apologética subjetiva").3 Y generalmente es la persona con más dinero, aquella que tiene una mejor vida, quien señala haber sentido esa hambre. La persona más pobre, la que tiene más aspiraciones para el futuro, aún espera que más logros podrán dar, finalmente, cierta satisfacción. Sin embargo, la modelo Paris Hilton reconoce que "la mayoría de los ricos quieren algo que no pueden tener".4

Después de experimentar con un gran estilo de vida, Salomón vuelve (v. 11) a las declaraciones temáticas claves que hizo en la obertura (1:1–2) y que reaparecerán a través de todo el libro:

  • La vanidad o falta de sentido (hebreo hebel), literalmente "respiración", incluye las nociones de algo temporal, transitorio, efímero (especialmente 11:10). También puede sugerir vacío, algo sin metas, e incluso surrealista.
  • "Bajo el sol" pareciera referirse a una vida vivida como si las cosas que están debajo del sol fueran todo lo que tenemos. En términos actuales, "secular".
  • "Provecho". Es una palabra de índole comercial, que significa lo que queda después de restar el costo del beneficio. ¿Cuál es la línea base de la vida?

Si nos enfocamos en estas palabras, podremos seguir la estructura de esta complicada obra literaria y decodificar su mensaje. Algunos eruditos han luchado tratando de entender cómo las secciones pesimistas del Eclesiastés podrían ser parte de una obra de fe. Sin embargo, éste es "un pesimismo que tiene un propósito evangelizador", calculado para ganar a los lectores adinerados, a los ricos en conocimientos, a los carentes de sentido de la vida, sacándolos del hedonismo que busca la felicidad humana "debajo del sol" (es decir, sin Dios).5 Los apologistas cristianos usan tácticas similares: Pablo demolía argumentos (2 Cor. 10:5); Francis Schaeffer enfatizaba la remoción del cielo raso de las cosmovisiones seculares con el propósito de que las personas vieran que sus techos estaban agujereados y que se encontraban sin protección; Rabí Zacarías usa la táctica de mostrar que una filosofía sin Dios es invivible. Así, el Eclesiastés "defiende la vida de la fe en un Dios generoso, señalando lo problemático de las posibles alternativas".6

En la historia bíblica, el reinado de Salomón dio a Israel la riqueza y la sabiduría universal de un imperio. Al principio Salomón se entusiasmó con la idea de hacer que su fe fuera conocida en todo el mundo, usando la ubicación estratégica de Israel en las rutas comerciales para el propósito de la propagación de la fe. No obstante, 1 Reyes lo describe cayendo en la codicia y en el consumismo excesivo (10:26–29; cf. Deut. 17:14–20); la tolerancia religiosa se transformó en relativismo (11:1–8); se involucró en el tráfico de armamento (10:26–29); y la cultura barata e inconsistente reemplazó al verdadero amor (11:1–3; compárese con el Cantar de Salomón). (¿Existe alguna relevancia contemporánea allí?). Para un "auditorio blanco" que estaba muy influenciado por su ejemplo de la medianía de vida, Salomón presenta la inmensa futilidad de vivir sin Dios.

En su libro Belleza inútil: Eclesiastés a través de la lente de los filmes contemporáneos, Robert K. Johnston encuentra temas semejantes en filmes tales como Belleza Americana, una exposición tragicómica de la vanidad (hebel) contemporánea: "Solíamos ser felices".7 La película describe a una bolsa de plástico siendo llevada por el viento en todas direcciones, un tema similar al de "atrapar el viento" en Eclesiastés. Sin embargo, la película suaviza las cosas haciendo que el personaje principal narre la historia desde una post-vida universalista, en tanto que Eclesiastés contempla honestamente la profundidad de la muerte (2:12–17).

Si la muerte es la última palabra, entonces todas las obras y todos los logros son tan duraderos como las esculturas de hielo, la historia más feliz termina en tragedia, y la vida más sabia es truncada por la inexistencia (2:17–23). En contra de una pérdida tan apremiante y de un nihilismo tal, Salomón presenta una solución: Conocer a Dios puede traer satisfacción a la vida común (2:24–26). Con todo, esto no es una solución completa ni una gran filosofía dogmática, sino un hallazgo vivencial que es expresado con humildad. (Este tipo de razonamiento experiencial e inductivo es una estrategia brillante de testificación contemporánea).

Y esta estructura de problema-solución corre a través de todo el Eclesiastés: primero describe un problema experimentado en la vida secular "debajo del sol", luego presenta a Dios como el comienzo de una solución. Las soluciones no son simplistamente positivas (a diferencia de los testimonios tipo Disney de cierta evangelización contemporánea), sino que demuestran de una manera creíble cómo una búsqueda religiosa provee al menos respuestas parciales en la vida. Y éstas parecen ser cada vez más positivas y definitivas a medida que le experiencia progresa.8

El Eclesiastés puede funcionar como una pre-evangelización, como una especie de bocadillo salado que aumenta nuestra sed por la "vida e inmortalidad" revelada por el Evangelio de Jesús (2 Tim. 1:10).

Notas de referencia

1. La palabra hebrea Qoheleth (recolector, el que junta, el que reúne; en la versión inglesa King James "predicador," y en la Nueva Versión Internacional "maestro, profesor") es el título del libro y el nombre de su personaje principal ("Yo, Qoheleth," 1:12). El texto mismo identifica a Qoheleth como "hijo de David, Rey de Jerusalén" (1:2; ver también 1:12) y "sabio" (12:9), palabra que se relaciona con Salomón (1 Reyes 4:29–34). El sustantivo que se relaciona íntimamente, qahal, se usa repetidamente en la historia de Salomón cuando reúne a Israel para la dedicación del templo, en el que es probablemente el momento cumbre de su vida (1 Reyes 8:14, 22, 55, 65). El verbo qahal incluye la idea de reunir a la gente en asambleas civiles o religiosas. Véase R. Laird Harris, ed., Theological Wordbook of the Old Testament [Diccionario Teológico del Antiguo Testamento], (Chicago: Moody Press, 1981). Una réplica lingüística y arqueológica se encuentra en Ian Young, Diversity in Pre-Exilic Hebrew [Diversidad en el hebreo preexílico] (Tubinga: Mohr [Siebeck], 1993); D. C. Fredericks, Qoheleth’s Language [El idioma de Eclesiastés] (Lewiston, N.Y.: Mellen, 1988); Kenneth A. Kitchen, "The Empire Strikes Back—Saul, David and Solomon" [El imperio contraataca—Saúl, David y Salomón], en On the Reliability of the Old Testament [Sobre la confiabilidad del Antiguo Testamento] (Grand Rapids, Mích.: Eerdmans, 2003), y, "The Controlling Role of External Evidence in Assessing the Historical Status of the Israelite United Monarchy" [El papel controlador de la evidencia externa para evaluar el estatus histórico de la monarquía israelita unida], en Windows into Old Testament History: Evidence, Argument and the Crisis of "Biblical Israel" [Ventanas hacia la historia del Antiguo Testamento: Evidencias, argumentos, y la crisis del "Israel bíblico"], V. Philips Long, David W. Baker, y Gordon J. Wenham, eds, (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 2002).
2. Tim Kasser, The High Price of Materialism [El alto precio del materialismo], (Cambridge, Mass.: MIT Press, 2002).
3. Con respecto a Daniel, la apologética hace una defensa razonada de algo, en este caso, del Cristianismo.
4. Paris Hilton con Merle Ginsberg, Confessions of an Heiress: A Tongue-in-Chic Peek Behind the Pose [Confesiones de una heredera: Una mirada a la persona detrás de la pose], (Sydney: Random House, 2004), 8.
5. Michael A. Eaton, Ecclesiastes [Eclesiastés], (Leicester: InterVarsity Press, 1983), 37.
6. Ibid., 44.
7. Grand Rapids: Baker Academic, 2004.
8. R. N. Whybray ve siete secciones negativas respondidas por una refutación positiva, las cuales ascienden en certeza. Ecclesiastes [Eclesiastés] (Sheffield: JSOT Press, 1989), 64.

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