El triunfo de la fe

Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 25 de noviembre al 1 de diciembre, 2006

por Herbert E. Douglass
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

El padre Abraham, de 120 años de edad, y su hijo Isaac, probablemente de 18, están en el Monte Moria, el futuro hogar de la Jerusalén del rey David y del Gólgota de Pilatos –ningún novelista podría haber soñado este escenario. ¿Quién más, en cualquier época anterior o posterior, habría probado las promesas de Dios hasta ese punto de máxima obediencia humana?

Desde luego, muchos padres y madres han tenido que ver a sus hijos asesinados, o a sus hijas violadas por gente perversa –mientras servían valientemente al Dios de Abraham, aún en los tiempos modernos. Pero desde aquel día terrible en el Monte Moria, ¡ningún padre o madre ha sido forzado a matar a su hijo en el nombre del Dios de Abraham!

¿De qué se trata esto? ¿Qué estaba tratando de enseñar Dios a Abraham, a Isaac, y a todos los hombre y mujeres que vivirían después? Aún más importante, ¿qué estaba tratando de enseñar Dios a todo el Universo, incluidos Satán y su confederación de ángeles malvados? He aquí una lista de algunos de los propósitos de Dios:

Ese día, en el Monte Moria se escribió un capítulo más del libro planeado por Dios para enseñar al Universo. Ese cuchillo levantado llegó a ser una demostración más, en el laboratorio de la salvación de Dios, de que la fe genuina es más fuerte que la muerte, de que Dios siempre tiene "un carnero en el zarzal" para aquellos que confían en él, de que la obediencia será recompensada, de que se puede confiar en Dios aún bajo el cielo más oscuro.

¿Estaba Dios apostando cuando puso todas sus fichas en Abraham, quien le había fallado más de una vez? Pensemos en la media mentira que Abraham dijo a Abimelec, en su falta de confianza en Dios cuando engendró a Ismael de Agar—ninguno de estos ejemplos parecen dignos de llamar a Abraham (como muchos lo hacen) "el padre de los fieles". La lección, en este caso, es que las inteligencias que son testigos en todo el Universo tenían sus ojos puestos en la trayectoria de la vida de Abraham—que Dios y todos los demás testigos están más preocupados por el futuro de una persona que por su pasado.

¿Cuál fue en verdad el problema en el Monte Moria? ¿Cómo pudo Dios estar satisfecho y Satán decepcionado?

  • Satán agrandó todos los errores previos de Abraham, pero Dios contó con que la fe de Abraham crecería.
  • Si alguien en el Universo se preguntaba si Satán estaba en lo correcto (que es el asunto en juego en el Gran Conflicto), Dios estaba produciendo un suceso que demostraría que la perfecta obediencia era posible y que Dios estaba en lo correcto al confiar en la fe madura.
  • El gran acto de fe de Abraham ha sido una poderosa luz guiadora para todos los que han enfrentado pruebas extremas, hasta la muerte, mostrándoles que hacer la voluntad de Dios en todas las circunstancias, son el privilegio y el deber más grandes.
  • Abraham tuvo múltiples razones para dudar de la sabiduría de matar a su hijo único, más allá del sentido común, especialmente en vista de que Dios le había prometido que sería el padre de una gran nación.
  • Abraham no se detuvo para escuchar todos los argumentos de su corazón en contra de matar a Isaac; había aprendido a través de largos años de experiencia que Dios había sido justo, y esta confianza lo llevó a obedecer al pie de la letra.
  • Debemos decir algo sobre Isaac en su juventud. Siendo fuerte, podría haberse resistido fácilmente ante su anciano padre. Pero había aprendido lo que era la fe, día a día, contemplando a sus padres. Había desarrollado el hábito de la obediencia confiada, y con esa trayectoria de vida estaba listo para su propia enorme prueba.

¿Cuál es el asunto de fondo involucrado en este episodio del Monte Moria? Además de lo que hemos señalado arriba, este día asombroso es una prefiguración del día en que el Señor de Abraham se entregaría como una ofrenda en el Calvario, unos mil ochocientos años después. Pablo dijo que Dios anunció "el evangelio a Abraham" (Gál. 3:8). El carnero que fue sacrificado en lugar de Isaac prefiguraba el sacrificio de Cristo en lugar de los seres humanos.

El Universo que observaba esa escena estaba empezando a entender la interacción emocional que hubo dentro de la Divinidad cuando se decidió que Jesús tomara el lugar de la humanidad—"el Cordero inmolado desde la fundación del mundo" (Apoc. 13:8). En realidad, Dios corrió un riesgo enorme cuando pensó en la mejor manera de enseñar a los seres humanos el costo del pecado para salvar al Universo. ¡Pero para Jesús no hubo "un carnero en el zarzal"!

Cuando leemos en inglés los comentarios del Nuevo Testamento acerca de Abraham, las palabras que más se usan son "creer" o "creyó". Desafortunadamente, esa no es la mejor traducción del vocablo griego pistis, que debería ser traducido por la palabra "fe". Se habría usado otras palabras griegas si el énfasis hubiera estado en "saber" algo intelectualmente.

Pero la fe, para el griego del Nuevo Testamento, era la palabra que mezclaba de manera mejor los conceptos de aprecio, conocimiento, confianza y obediencia. Desde entonces demasiadas veces hemos separado la "fe" enfatizando uno de estos cuatro conceptos. ¡De esta manera nacieron todas las divisiones dentro de la Cristiandad!

Para ser hijos de Abraham debemos tener la fe de Abraham (Gál. 3:7). No en moderación, no la mayor parte del tiempo, sino en una trayectoria que se enfoque más en profundizar los hábitos de aprecio, creencia, confianza y obediencia.

Una de las definiciones más claras de la fe que he leído en cualquier libro de teología es: "Muchos estiman que la fe es una opinión. La fe salvadora es una transacción por la cual los que reciben a Cristo se unen con Dios mediante un pacto. La fe genuina es vida. Una fe viva significa un aumento de vigor, una confianza implícita por la cual el alma llega a ser una potencia vencedora" (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, 313).

comparta este artículo

© 2006 Spectrum/AAF

Spectrum and the Association of Adventist Forums depend upon donations to defray the cost of publishing this and other features. Contributions, which in the United States are deductible from taxable income, can be made online at preset amounts, via fax or mail using an order form, or by making telephone contact with the Spectrum office.

 

 

Spectrum Home

AAF | About AAF | Chapters | Calendar | Sponsorship
Spectrum Magazine | About Spectrum | Current Issue | Archives | Authors | Subscribe
Online Community |
Featured Columns | Sabbath School | Reviews | Interactive | Authors
Café Hispano | Artículos Publicados | Escuela Sabática
Store

Feedback | Contact Us

© Copyright 2005 Association of Adventist Forums