Abraham: el hombre de "poca fe"
(Fe y fragilidad)

Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 18 al 24 de noviembre, 2006

por Ed Christian
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

Si Ud. estuviera viviendo en los tiempos del Nuevo Testamento y quisiera escribir un tratado para convencer a sus amigos judíos de que la vida eterna y la salvación del pecado y de la muerte no se obtienen guardando las leyes de Moisés, sino sólo por medio de la confianza en la fidelidad de Dios y de su Hijo, ¿qué argumento usaría?

Ud. sabe que "salvación por la fe" no es un concepto del Antiguo Testamento, pero Ud. también sabe que hay muchos ejemplos de personas que hacen lo que Dios les ha pedido. De manera que Ud. argumenta que, si uno hace lo que se le ha pedido mientras cree que recibirá una recompensa por ello, uno está actuando por fe—porque actuamos antes de recibir la recompensa, confiando en que la recibiremos—aunque no lo llamemos fe.

Este es el argumento usado por autor anónimo de Hebreos, en el famoso "capítulo de la fe". Hemos leído Hebreos 11 muchas veces, siendo inspirados por estos "héroes de la fe"—o tal vez sintiéndonos desanimados porque pareciera que su fe supera a la nuestra. Pero el autor de Hebreos elige deliberadamente ejemplos positivos y no menciona evidencias de falta de fe.

El personaje al que más espacio se le dedica en el capítulo es Abraham (versículos 8–22). ¿Es él en verdad un "gigante de la fe"? Lucas nos informa que Jesús dijo: "Si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe"? (Lucas 12:28). Abraham no parece seguro, en absoluto, de que Dios lo vestirá.

Quisiera señalar aquí que Abraham sí nos ayuda a aprender cuál es la relación entre nuestra propia fe y la fidelidad de Dios, pero lo hace siendo uno de nuestros ejemplos más destacados de alguien "de poca fe". Si en verdad él es un hombre "de poca fe", y a pesar de eso Dios lo llamó justo, entonces tenemos buenas noticias, ya que pocos de nosotros tenemos más fe que Abraham. Parecería que "poca fe" es suficiente.

Tal como vimos la semana pasada, Dios le dijo a Abraham que saliera de Ur y fuera a Canaán. Abraham salió de Ur y viajó siguiendo el río Eufrates, pero se detuvo en Harán y se quedó ahí, a cientos de kilómetros al norte de Canaán (Gén. 11:31). Al hacer esto fue desobediente, pero Dios no desistió ni lo abandonó. En Génesis 12:2, Dios promete hacer de Abraham (por entonces Abram) "una nación grande". Pero Abraham toma las cosas en sus manos, como de costumbre, y trata de hacerse él mismo "una nación grande" comprando esclavos (Gén. 12:55). pocos años más tarde llega a tener un ejército privado de 318 esclavos varones entrenados, que sin duda tienen muchas mujeres y niños. ¿Es esto confiar en que Dios hará de él "una nación grande"? No, no lo es.

Cuando el hambre azota a Canaán, Abraham teme por su familia y por sus riquezas—sin confiar en que Dios proveerá y engrandecerá su nombre—y entonces huye a Egipto. Parece ir sin permiso, haciendo lo que es correcto a sus propios ojos, como de costumbre. Al entrar a Egipto, Abraham le pide Sara que le mienta al Faraón con respecto a la relación entre ellos, no diciendo que él es su marido. Una vez más no confía en que Dios lo protegerá. Pero Dios es fiel y envía plagas para rescatar a Sara del palacio de las mujeres del Faraón.

En Génesis 15, vemos que Abraham tiene tan poca fe en Dios que nombra a Eliécer de Damasco como su heredero. Entonces Dios le muestra las estrellas a Abraham y le vuelve a hacer promesas. En Génesis 15:5–6 se nos dice que Abraham "creyó" a Dios, y que esto le fue "contado por justicia". Es claro que las acciones de Abraham rara vez han sido justas, sin embargo Dios cuenta su pequeña fe como equivalente a un intachable andar junto a Dios. Para que no creamos que en verdad Abraham tiene una fe enorme—por lo menos esta vez—¡él de inmediato le pide a Dios una prueba! ¿Una fe verdadera pide señales? No, ella acepta, sin exigir evidencias. "¡Hombres de poca fe!"

Pasemos ahora a la lección de esta semana. En Génesis 16, Sara se rinde ante Dios y le pide a Abraham que tome a su esclava egipcia, Agar, como la reemplazante por medio de la cual Sara le dará a Abraham el hijo que desea. Abraham acepta, mostrando otra vez su falta de fe. Abraham a veces es pasivo, y esta vez no impide que Agar desprecie a Sara y actúe sin respeto hacia ella cuando queda embarazada. También deja que Sara maltrate a Agar. Esto no es una conducta justa.

En Génesis 16:7–13, Abraham no hace lo que es justo, y Agar debe escapar llevando en su seno al hijo de Abraham—el bebé que él cree que será su heredero. Pero allí donde Abraham muestra su poca fe, Dios revela otra vez su fidelidad. Ve a Agar y escucha su clamor, y provee lo que ella necesita. Para hacerle recordar que Dios escucha, le dice que su hijo será llamado Ismael (es decir, "Dios escucha").

Ismael no será un esclavo, y tampoco será el heredero de Abraham o el hijo de Sara por sustitución, sino que será un hombre hostil y solitario. "Será un hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él" (Gén. 16:12). ¿Cómo se sentiría Ud. si Dios le dijera que su hijo va a ser un antisocial? Agra está agradecida. Vemos, de esta manera, que Dios se preocupa incluso de una esclava egipcia que no ha sido buena con Sara y que tiene tan poca fe en el Dios de Abraham que huye de Abraham.

En Génesis 17, Dios hace otra alianza con Abraham y le promete que tendrá un hijo de Sara. Abraham muestra sus dudas riéndose, en realidad, de Dios. En Génesis 18, llegan tres visitantes; uno de ellos es el Señor. Otra vez promete un hijo y, esta vez, es Sara la que se ríe, dudando también de la fidelidad de Dios.

Si comparamos Génesis 18 y 19, veremos algo más acerca de la justicia y la fidelidad de Dios. Sabemos que los hombres de Sodoma y Gomorra eran tan malvados que Dios planeó destruirlos. Sin embargo, Dios permitió que Abraham intercediera por Sodoma y Gomorra. Abraham no intercedió por la vida de Lot, ¡sino por la vida de los sodomitas! ¿La razón es que Abraham detesta que la gente sea asesinada? Tal vez, pero Abraham también había hecho un trato con los sodomitas y los rescató anteriormente. Evidentemente, no está demasiado preocupado por sus prácticas sino por sus acuerdos de seguridad con ellos.

Deberíamos tener cautela sobre suponer que Dios habla irónicamente cuando promete salvar a Sodoma si es que allí hubiera diez hombres justos, sabiendo que no los hay. El principio que vemos aquí es ilustrativo: Dios está dispuesto a salvarlos a todos si es que hay unos pocos, siquiera, que sean justos. Lo que sucedió es que salvó a Lot y a sus hijas, pero casi en contra de la voluntad de ellos. Lot, que permitió que sus hijas lo emborrachen y lo usen como su semental, es justo, quizás, sólo en comparación con los sodomitas.

Tal vez deberíamos decir que Abraham es el padre de aquellos que dicen que serán fieles pero fracasan una y otra vez. ¡Esto debería darnos esperanza! El Dios que ama y elige a Abraham, aún sabiendo que éste será infiel más veces que fiel, también nos ha elegido a Ud. y a mí.

"¡Hombres de poca fe", animaos! Dios es fiel, y su promesa es salvarnos.

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