Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 4 al 10 de noviembre, 2006
por Benjamin L. Clausen
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
Los antediluvianos tenían un deseo inapropiado de conocimiento y certeza; esperaban que les daría el control de sus propias vidas así como el poder sobre los demás. Los que vivieron después del diluvio repitieron el mismo error, con los mismos resultados: ruptura, desnudez, maldiciones y confusión.
Noé, el "justo y perfecto en sus generaciones", se emborracha. El poder de un fruto lo cautiva, tal como le sucedió a Eva, y ambos deben experimentar la desnudez. La tierra es maldita para Adán y para Caín antes del diluvio, así como Canaán fue maldita posteriormente. Nemrod, "el poderoso cazador", sigue en las pisadas de los poderosos que habían vivido antes del diluvio. Los constructores de Babel quieren llegar hasta el cielo, no dejar nada atrás, entender las causas del diluvio, y salvarse de catástrofes futuras. De la misma manera, Eva había querido tener los ojos abiertos como los de los dioses. Sin embargo, en ambos casos el resultado fue la pérdida de la comunicación y la confusión.
Todos deseamos predecir y controlar nuestro ambiente, y todos nos sentimos atraídos hacia quienes nos ofrecen eso. No obstante, la vida real tiene pocas certezas. Durante muchos años yo prefería la certeza de la matemática y de la física a la incertidumbre de la geología. Sin embargo, en los últimos cien años la física ha propuesto la teoría de la relatividad, el principio de incertidumbre y la teoría del caos. He aprendido de la nueva física que la confianza en una objetividad completa, en el determinismo y en la certeza en nuestras formas de entender, es una confianza puesta donde no corresponde.
¿Por qué enfrentamos incertidumbres, y cómo deberíamos reaccionar ante ellas?
1. No somos bastante inteligentes. Nadie tiene todas las respuestas. Los seres humanos tenemos una comprensión limitada del universo, tanto en lo pasado como en el presente, y entendemos aún menos cómo es Dios. El famoso libro de J. B. Phillips, Vuestro Dios es demasiado pequeño, se refiere a esas limitaciones. No debe sorprendernos que el Segundo Mandamiento prohíbe adorar representaciones de Dios, ya que éstas son, inevitablemente, inadecuadas (Deut. 4:1519)
Respuesta: Las limitaciones humanas requieren saltos de fe. Existen abundantes evidencias para que una persona pueda creer, pero no para que tenga pruebas absolutas. G. K. Chesterton ha sugerido que uno generalmente encuentra la verdad con lógica sólo después de haberla encontrado sin lógica. Anselmo creía que el ideal era "la fe que busca comprender". El astrónomo Allan Sandage quiso poner su fe en acción y dio un salto de fe cuando estaba en la mitad de su vida, yendo desde la evidencia de diseño en la naturaleza hasta el Dios de la Biblia. Por el contrario, los constructores de Babel querían tener certezas sin dar ese salto de fe.
2. Mantenernos humildes en nuestro testimonio. No es placentero vivir con los "sabelotodo". Dios "no nos da poder para que nos vindiquemos a nosotros mismos", escribió Elena de White (El Deseado de todas las gentes, 407). Estas limitaciones deberían hacernos renunciar a señalar a los demás con el dedo, porque, tal como decía Solzhenitsyn, "la línea demarcatoria entre el bien y el mal corre a través del corazón de cada persona". En vez de eso, deberíamos hallar que es más fácil ser comprensivos con las debilidades de los demás, y compartir nuestro cristianismo con ellos:
Llevamos gente a los pies de Cristo no por medio de desacreditar a voz en cuello lo que creen, diciéndoles cuán equivocados están, y cuán correctos estamos nosotros, sino mostrándoles una luz tan amorosa que ellos mismos deseen de todo corazón saber cuál es su fuente.
Madeline LEngle, Caminando sobre
Respuesta: Ganamos el respeto y la confianza de los demás cuando somos honestos con la evidencia y cuando evitamos deslizar sermones, dogmatismo y arrogancia. Un testigo humilde es aquel que admite que no tenemos respuestas completas. Las respuestas ad hoc son como la higuera que tenía hojas pero carecía de frutos (Marcos 11:1314). Presentar los dos lados de un asunto disminuye el riesgo de futuras crisis en la fe de nuestros oyentes cuando descubren el resto de la historia.
3. La realidad involucra paradojas. La luz es tanto una partícula como una onda. Dios conoce el fin desde el principio, pero aún así tenemos libre albedrío. Jesús es tanto divino como humanoCreador y criatura. Es más, su mensaje está lleno de opuestos: los que aceptan a Jesús descansan bajo un yugo (Mat. 11:2830); se llega a ser primero siendo el último (Mat. 20:16); somos exaltados cuando nos humillamos (Mat. 23:12; Lucas 9:48); ganamos la vida por medio de la muerte (Juan 12:2425; 2 Cor. 4:1011); obtenemos fortaleza por medio de la debilidad (2 Cor. 12:5, 710); adquirimos sabiduría haciéndonos necios por causa de Cristo (1 Cor. 1:2021); y vencemos cuando nos rendimos (Rom. 6:1618).
Respuesta: Reconocer que todos tenemos una manera limitada de percibir la realidad. Los seis hombres ciegos de Indostán estaban palpando el mismo elefante, pero cada uno lo describía a su manera. En cuanto a nosotros, seríamos sabios si examináramos todos los datos y evidencias, porque está al alcance de la verdad el ser justa. Entonces podemos sintetizar las mejores explicaciones en un todo unificador.
4. A menudo hacemos las preguntas equivocadas. Lo hicieron los judíos y terminaron esperando un Mesías de características que no correspondían. Estaban tan metidos en sus caminos que rechazaron a Jesús aún después de que él dio pruebas irrefutables para sostener sus pretensiones. En la actualidad puede resultarnos fácil hacer las preguntas que no corresponden con respecto a los orígenes, así perderemos de vista los asuntos de mayor importancia.
Respuesta: ¡Existen las respuestas correctas a preguntas importantes! A continuación, algunas muestras de ciertas conclusiones:
- La naturaleza del carácter de Dios se puede encontrar en la Biblia.
- El conocimiento viene tanto de la revelación como de los sentidos y de la razón. La religión y la ciencia están comprometidas en la búsqueda de la verdad.
- La vida no es carente de sentido; tiene un propósito. El universo y la vida en general fueron el producto de un diseño, y los seres humanos poseen una conciencia única y peculiar.
- Los seres humanos tenemos capacidad de elegir libremente; no estamos predestinados por relaciones de causa-efecto.
- Los seres humanos no somos simplemente animales superiores. Hemos sido creados a la imagen de Dios y nuestras relaciones están conformadas idealmente por nuestro origen divino.
- Dios consideró que la tierra era buena cuando la creó, y le dio a los seres humanos el señorío sobre ella. Éstos estudian su ambiente con el propósito de ser mayordomos fieles.
- Existen el bien y el mal absolutos. Cualquier bien que existe en el mundo llegó a existir a causa de una fuerza que está más allá de las leyes naturales. El mal puede ser reconocido en contraste con un estándar universal que lo define.
- El juicio, la justicia y la misericordia van a prevalecer finalmente.
- La comprensión judeo-cristiana del tiempo no es cíclica sino que tiene un comienzo y un fin. La Historia se dirige hacia un clímax y una restauración perfecta. "¿Cuánto falta, Señor?" es la pregunta del cristiano.
- El sábado es un símbolo de obediencia, de reposo para el esfuerzo humano de saberlo todo, y de adoración al Creador de todo lo que existesea el sol, la naturaleza, o la sabiduría humana. Dios es el Señor del tiempo, así como es Señor de todo lo demás. Es un Dios personal que desea que pasemos tiempo con él, voluntariamente, por amor, y no por causa del miedo o por obligación.
5. La vida es algo más que los hechos. Los seres humanos respondemos a las emociones y a los sentimientos, además de a la lógica y las demostraciones. En la obra Doce hombres enojados, los jueces se convencen de la inocencia del defendido por una serie de otras razones, además de la lógica.
Respuesta: A menudo las respuestas son personales. Jesús pudo haber discutido con Tomás cuando éste dudaba, pero en lugar de eso prefirió revelarse a sí mismo (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, 808). Aunque los endemoniados gadarenos no podían responder a preguntas doctrinales, sí podían decir lo que Jesús había hecho en sus vidas (Marcos 5:19; El Deseado, 340).
Aprendamos la lección de esa confianza puesta donde no corresponde, tanto la de los antediluvianos como la de aquellos que buscaban certeza después del diluvio. En lugar de ello, miremos el ejemplo de Job, quien reconoció sus limitaciones, propias de las criaturas creadas, que discutió con Dios y aceptó vivir con la falta de certeza que lo rodeaba, pero confiando en la bondad y en el poder de Dios.
comparta este artículo
|