Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 7 al 13 de octubre, 2006
por Richard Bottomley
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
El primer relato de la Creación: Génesis 1:12:3
Los primeros cinco libros de la Biblia muestran el carácter de Dios, y su Alianza con un pueblo que había sido sacado de la esclavitud y que estaba siendo conformado como una nación por primera vez. Hay mucho que decir. Y mucho que aprender. Desde los inicios inefables del tiempo hasta la historia de José en Egipto, el Génesis muestra en sólo cincuenta capítulos breves la obra de Dios para traer ala existencia al pueblo de la alianza.
Génesis 1 es el punto de partida en este viaje, y es la presentación de Dios. Es una explicación sorprendentemente compacta pero bella, para que este pueblo sepa quién es Dios y cómo llegó a la existencia el mundo que ellos conocen. Es una revelación para que los hebreos entiendan la importancia que tiene el pueblo de Dios en su obra creativa. Hasta el día de hoy el Génesis habla con poder.
La narración es más estructurada que la prosa narrativa normal. Por ejemplo, los tres primeros días de la semana de la Creación tienen una relación directa con sus contrapartes en los tres días siguientes:
| Ubicación |
Habitantes |
| Día 1: luz y oscuridad |
Día 4: lumbreras del día y la noche |
| Día 2: mares y cielo |
Día 5: animales de los mares y del cielo |
| Día 3: la tierra |
Día 6: animales terrestres |
Este es un recurso literario, uno entre los muchos del relato, que puede indicar que el escritor no estaba tan interesado en los aspectos científicos de la secuencia de tiempo como en el impacto que el relato debía producir en los lectores. Es una obra maestra, como relato de la obra creadora del Maestro.
¿Cuál es el mensaje central de Génesis 1?
Al salir de Egipto, y cuando leyeran y oyeran este relato, los hijos de Israel debían aprender muchas cosas con respecto a Dios, sobre el mundo y sobre ellos mismos. En Génesis Dios revela verdades eternas acerca de sí mismo y su creación, que hasta el día de hoy parecen convincentes para nuestros oídos:
- No hay más que un solo Dios
- Dios se complace con su creación
- Dios sacó orden del caos
- Dios creó todas las cosas
- Dios no es caprichoso
- Dios no abusa de los seres humanos
- Las cosas materiales, por majestuosas que sean, nos son dioses sino criaturas de Dios
- El hombre fue hecho a la semejanza de Dios y se le ordenó señorear sobre la creación
- Dios creó el reposo sabático para disfrutar de su creación
Estas ideas eran especialmente importantes para un pueblo que había nacido en medio de una sociedad politeísta, escuchando relatos sobre los orígenes en los que reinaban el caos, los monstruos, los dioses, y semidioses humanos que se comportaban caprichosamente¡y para ex esclavos que jamás tuvieron un fin de semana libre!
Varias de estas revelaciones adquieren una relevancia especial cuando consideramos el conocimiento y las experiencias de las personas que las escucharon por primera vez, es decir, cuando las escuchamos con los oídos de ellos. La simpleza y el orden lírico que es evidente en esta narración contrastan agudamente con las otras historias de los orígenes que ellos habían escuchado de las naciones vecinas. Algunas verdades están implícitas en la narración en vez de ser expresadas directamente:
- En muchas de las historias de la época, un hombre o los hombres-dioses crearon o ayudaron a crear el mundo. Génesis 1 contradice esa idea. Sólo Dios crea. La humanidad no tiene nada que hacer en el acto creador. .
- El hecho de que Dios declare que cada día de la creación es bueno, implica que existe aquello que es menos que bueno –el mal existe aún antes de la creación del hombre.
Estas verdades básicas del libro de Génesis nos dan, todavía, una comprensión fundamental de quién es nuestro Dios, y de cómo nos relacionamos con él. Son una parte importante de nuestra proclamación de la verdad presente, en relación con el Reino de Dios sobre la tierra y del reino que está por venir.
El paquidermo se escabulle
A pesar de las verdades eternas acerca de Dios que esta narración nos revela, y de su belleza clásica, en esta época moderna no podemos evitar la pregunta: ¿Es "verdadera" esta historia?
¿Podría ser que las narraciones digan la verdad sobre Dios, pero que no sean ciertas en el sentido de nuestra comprensión moderna de la naturaleza? Si bien esta pregunta ya ha sido enfrentada por la mayoría de los cristianos, todavía es el elefante en la sala para muchos evangélicos y para los adventistas. Aunque las simplificaciones obvias de la narraciónpor ejemplo, que Dios no revela aquí la naturaleza trina de su serno nos preocupan en absoluto, las simplificaciones en cuanto a la ciencia o a la historia sí nos causan mucha más indigestión.
¿Podría Dios haber comunicado su mensaje teológico a ese pueblo si les hubiera contado la historia por medio de las ideas modernas sobre el mundo natural, como por ejemplo que la tierra gira en torno al sol? Incluso en el siglo diecisiete d.C. la gente no estaba todavía en condiciones de escuchar estas "verdades". ¿Habrían escuchado los hebreos la verdad teológica que está presente en esta narración, o la habrían sepultado en el murmullo suscitado por la "ciencia" loca?
Tal como todas las naciones de todos los tiempos, los hebreos tenían un conjunto limitado de ideas y de palabras del idioma para entender lo que percibían como realidad. En esta narración hay muchas evocaciones relacionadas con las historias de la creación de los egipcios, con las que los hebreos estaban familiarizados. Así como un padre que enseña a su hijo, Dios puede haber usado los bloques de construcción que eran conocidos para ellos, a fin de hacerles entender lo que era importante para ellos en ese tiempo. Dios simplifica y destila la esencia de su poder creativo para sus hijos espirituales.
y engendró un Rompecabezas
Hoy en día, dentro de la familia de nuestra iglesia, estamos en peligro de perder ese importante mensaje central del relato de la creación –el que escucharon los hebreoscuando tomamos la historia de la creación como ciencia más que como instrucción teológica.
Una parte la familia de nuestra iglesia quiere que este relato sea tomado como algo científicamente cierto, tanto en el orden de los sucesos como en el tiempo involucrado. Se guían por una hermenéutica que sigue la interpretación de Elena de White de estos textos y otros relacionados con la creación. La otra parte de nuestra familia ve en este relato una tutoría elegante que tiene la intención de enseñar teología, y que el segundo libro de Dios, la Naturaleza, nos puede ayudar a tener luz sobre un proceso que puede haber tomado mucho más tiempo.
Ambos bandos corren hacia una muralla de ladrillosun rompecabezas que desafía cualquier solución fácil. Ninguno de los dos bandos de nuestra familia puede cruzar el abismo que separa su comprensión acerca de la mecánica de la creación. Debido a las suposiciones subyacentes que tiene cada grupo (uno de ellos supone que Elena de White es inerrante en asuntos relacionados con la creación, y el otro cree que el método científico puede explicar mejor el registro geológico), ambos grupos parten desde presuposiciones irreconciliables. Ninguna lógica, por impecable que sea, puede armonizar a dos bandos si ellos no tienen presuposiciones compatibles. Para ser realistas, este abismo no podrá ser cruzado en esta generación.
Si la lógica no puede solucionar el problema, y tampoco lo logra el compromiso, la idea de que una bando "gane" eliminando o destruyendo al otro, resulta repugnante. ¡Somos una familia! La batalla dañaría seriamente a la Iglesia y a muchos de sus miembros.
Parece claro que seríamos más sabios y más prudentes si siguiéramos un camino que:
- Apoye firmemente a Dios como Creador y las verdades teológicas expuestas por el relato del Génesis. Todos estamos de cuerdo en esto. Aquí estamos unidos. ¡Destaquemos las verdades de Génesis 1!
- Permita que los miembros individuales tengan flexibilidad para interpretar el método que Dios usó para crear, dependiendo de su punto de vista sobre la inerrancia y sobre el método divino de hablarnos por medio de la naturaleza.
A pesar de los miedos de algunos, y aunque el lenguaje que usamos pueda cambiar, ninguno de los puntos fundamentales sostenidos por la Iglesia será puesto en riesgo por este abordaje dual. Si reformulamos nuestras creencias en términos modernos, llegaremos a ser creativos nosotros mismos, participando en un nuevo proceso de creación para una nueva generación.
Creo que eso le gustaría a Dios. Sé que le gustan los elefantes.
comparta este artículo
|