Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 23 al 29 de septiembre, 2006
por Sigve Tonstad
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
Estudiándolo de nuevo
Después de cuatro semanas estudiando las lecciones de este trimestre, uno de los miembros más fieles de mi clase de Escuela Sabática en la iglesia local exclamó, para comenzar: "Estudiamos el libro de Daniel hace dos años, ¿por qué lo estamos haciendo otra vez?"
Anticipándose a nuestra falta de memoria y a la necesidad de una prueba, él había traído su copia de la Guía de estudio de la Biblia. Ciertamente, sólo hace dos años el tópico de estudio fue Daniel. Tal como preguntó mi amigo, ¿Por qué lo estamos estudiando de nuevo?
Mi amigo no ha sido adventista toda su vida, pero ha sido un pilar de apoyo en mis campañas de evangelización pública, en las que a veces uso a Daniel para comenzar. Por eso no es un novato en Daniel, y tampoco siente hostilidad hacia el libro. Sin embargo su pregunta implicaba que otro viaje a través de Daniel, involucrando en él a toda la comunidad adventista mundial, significa sobreexponer al libro y destacarlo de manera injusta por sobre otros libros y temas bíblicos dignos.
Entonces, ¿por qué lo estamos estudiando de nuevo?
Tal vez la razón es que Daniel es excepcionalmente importante para la identidad de los adventistas del Séptimo Día, y para su misión y testimonio, más que otros libros de la Biblia. Quizás nunca es demasiado a menudo que estudiemos Daniel, dada la premisa de que está dirigido al tiempo del fin, el cual es "nuestro" tiempo. Quizás, también, a diferencia de lo que el actual folleto afirma, algunos temas de Daniel "no" son fáciles y deben ser repetidos, no sólo en vista de su importancia sino también porque mucha gente en la iglesia los encuentra excepcionalmente difíciles, y el tema de 1844 es uno de ellos.
Se podría especular, suponiendo que no estamos estudiando Daniel en respuesta a una demanda popular, que el tema puede haber sido elegido porque algunas personas tienen un aprecio especial por él, en particular quienes tienen influencia decisiva en cuanto a lo que se debe presentar a la comunidad mundial de adventistas.
Cabe destacar que la Guía de Estudio de la Biblia de este trimestre es diferente en un aspecto notable con respecto a la que tuvimos hace dos años. En esta oportunidad, se han omitido las secciones biográficas de Daniel. Esto permite desarrollar más los capítulos proféticos del libro; pero la omisión implica un riesgo. En mi trabajo con personas menos acostumbradas a las sutilezas del texto que aquellas que, como nosotros, asisten regularmente a la Escuela Sabática, digo repetidamente: "Si usted no entiende las partes proféticas en todos sus detalles, no se desespere. Los valores que son promovidos por las secciones proféticas están incorporados y ejemplificados en las narraciones de la parte histórica" Entendido de esta manera, las partes proféticas refuerzan a las narraciones, haciendo que éstas sean un substituto adecuado para la gente sencilla que no tiene la agudeza profética de otros.
Y para que lo recordemos, las narraciones nos muestran a Daniel y sus amigos en cautividad, reteniendo su identidad espiritual y personal en un territorio hostil, incluso cuando se inscriben como estudiantes de las universidades de Harvard y Oxford de su tiempo, teniendo un papel importante en el más alto nivel social de los imperios de Babilonia y Persia, arreglándoselas para ser personas requeridas hasta el tiempo cuando Daniel es el único capaz de descifrar la escritura de la pared. Si esto suena a que en el folleto actual he echado de menos las narraciones, sí, probablemente las he extrañado.
¿El mensaje más importante?
¿Qué obtenemos a cambio, por hacer el esfuerzo de entender Daniel, con énfasis particular en el tema del juicio del capítulo 7 y la purificación del santuario del capítulo 8?
A juzgar por la discusión en la clase a la que he asistido, no llegaremos a una misma opinión en algunos temas. La otra semana, algunas personas en nuestra claseuna era una dama joven y el otro un hombre que estaba en su medianía de edadpedían que se les explique la importancia de este tópico para nosotros, en particular la relevancia de la fecha 1844. Ambos habrían sido traumatizados severamente si se les hubiera dicho que sus preguntas son una prueba de que su identidad adventista está en peligro. Sabiamente, nadie en la clase sugirió algo semejante.
La Guía de estudio de la Biblia es explícita sobre su propósito de señalar cuál es el mensaje que debería ser recordado en el estudio de este trimestre.
Quizás el punto más importante y destacado con respecto al juicio previo al advenimiento que comenzó en 1844, es que se trata de un mensaje que da confianza. Aunque somos pecadores, a pesar de que hemos violado la ley de Dios y merecemos la muerte, tenemos la certeza de que seremos vindicados en el juicio porque tenemos a Jesús allí tomando nuestro lugar. Este es el mensaje más importante de 1844 y el juicio previo al advenimiento.
Esto es simple y claro, y nos vuelve a dar certeza, con mayor razón cuando en el desarrollo de la cita de arriba el "quizás" de la primera frase, que sugiere la posibilidad de equivocación, es omitido en la última frase. Dado que la "confianza" es "el mensaje más importante del juicio previo al advenimiento que comenzó en 1844", hay por lo menos dos preguntas que vienen a la mente. Si la confianza, o la certeza, es el mensaje más importante, ¿no es que, tal vez, la lección está en falta al no señalar que esta confianza "no" ha sido lo que muchos adventistas han obtenido de este mensaje en el pasado?
El segundo asunto es éste: La lección aclama a 1844 y al juicio previo al advenimiento como la única enseñanza verdaderamente distintiva del adventismo (ver página 2). Sin embargo, de la fuerza de la declaración citada arriba, la conclusión debe ser que el punto de vista más distintivo del adventismo lleva a una afirmación que es más ecuménica que ninguna. Dejando de lado la fecha 1844, la mayoría de los Protestantes y Católicos tienen la certeza de la salvación porque ellos creen que Jesús "está allí tomando nuestro lugar" y esa es la base de su confianza. Así como con el tema de la ausencia de esta confianza en nuestra manera pasada de tratar con 1844, habría sido correcto que el folleto señalara que, si bien los adventistas siguen un camino solitario y tortuoso para llegar a la conclusión de arriba, muchos otros han llegado a la misma la conclusión, aunque por sendas diferentes.
Comentarios disidentes
Desde mi punto de vista, las lecciones de este trimestre han valido la pena al volver a visitar a un libro amado. Y sin embargo parece necesario hacer algunos comentarios disidentes. Mil ochocientos cuarenta y cuatro es en verdad una enseñanza adventista distintiva, pero queda disminuida en magnitud frente al tema del conflicto cósmico como marco de referencia de la narrativa teológica adventista. Este marco de referencia es reconocido en la primera lección, pero después de eso se le da poca importancia a su poder explicativo.
Como segundo punto, el énfasis que pone la lección sobre el juicio como un suceso específico en el tiempo parece demasiado estrecho y unilateral para hacer justicia a la noción del juicio en el libro de Daniel, sin hablar de las nociones bíblicas más amplias acerca del juicio. En la Biblia, incluso dentro del contexto de Daniel, el juicio es también un proceso que se está desarrollando en la historia, un proceso que tiene el carácter de revelación. Lo que se afirma en la lección final, por importante que sea, me parece algo mecánico, dogmático, y un poquito chato en comparación con el conflicto que se está desarrollando en Daniel.
En tercer lugar, el marco legal que esta lección procura en forma insistente no alcanza a alertar al lector acerca de las limitaciones que tienen todos los modelos explicativos que usamos para el tema de la redención. En este punto me ha resultado útil una declaración de D. E. H. Whiteley. Al afirmar que "la ira de Dios" no es como la ira de una caprichosa deidad pagana, Whiteley afirma que
si la noción de la ira de Dios ha sido transformada, la noción de la propiciación debe ser transformada pari passu. La aversión de Dios por el pecado no debe ser saciada, o Dios dejaría de ser Santo. El odio de Dios por el pecado puede ser "propiciado" sólo por medio de la abolición del pecado. Cristo no trata con el pecado arrojando un paño sobre los ojos de Dios sino, a costo de su propia vida, poniéndonos a nosotros en una relación en la que el pecado pueda ser erradicado. El Nuevo Testamento habla de Cristo como un sacrificio de una naturaleza trascendente. Es un error reconocer la trascendencia de Cristo por sobre los antiguos sacrificios y todavía retener la "base explicativa" de los antiguos sacrificios para explicar su obra. Cristo era un sacrificio nuevo y vivo, y si vamos a explicar su obra, debemos invocar una teoría del sacrificio que sea nueva y más amplia (La teología de San Pablo [Oxford: Basil Blackwell, 1974], 147).
A las personas que no están tan seducida por Daniel como lo están otros, la Biblia habla con una diversidad de voces "que son presentadas para suplir las necesidades de diversas mentes" (Elena de White, Mensajes selectos, 1:25). Daniel no es la única voz de la Biblia, ni la única voz por medio de la cual se puede entender el mensaje adventista de esperanza.
No obstante, ahora que lo hemos estudiado de nuevo, todavía no hemos hecho con Daniel todo lo que se puede hacer. Antes de mucho podemos estar estudiándolo otra vez, explorando sendas por las que aún no hemos transitado.
comparta este artículo
|