Juzgándonos a nosotros mismos
(El juicio previo al Advenimiento)


Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 9 al 15 de septiembre, 2006

Por Herbert E. Douglass
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

Para mí, el texto bíblico más refrescante es probablemente Juan 3:17–21. Lo que es seguro es que estos versículos ofrecen la visión más clara acerca del trato que Dios da a los seres humanos. Son las primeras palabras que le leo a una persona que tropieza en el pecado y pierde la esperanza.

¡Piénselo bien! ¡Dios no condena a los pecadores! Él vino a salvarlos, usando toda la sabiduría y el poder que tiene un Dios Creador al hablar a todos los nacidos en cualquier lugar. Él no quiere que nadie desaproveche su ofrecimiento de vida eterna.

¿Por qué, entonces, vamos a hablar de un juicio? ¡Porque algunos se condenarán a sí mismos! ¿Cómo lo harán? ¡Rechazando la luz (sea ésta pequeña o muy brillante) con que el Espíritu Santo ilumina sus receptores nerviosos!

La mayoría de las traducciones de la Biblia no reflejan bien lo que Juan está diciendo. Se trata de muchísimo más que "creer" o "no creer" en algo (La palabra griega que se traduce "creer" sería mejor traducida "tener fe"). Los que son condenados eligen no confiar en Dios, no tener fe en su fidelidad. Rechazan a Jesús como Señor y también como Salvador.

Y esto involucra algo más que una decisión mental. Los hombres y mujeres rechazan a Jesús como Señor porque "sus obras son malas". La psicología precede a la teología. El yo asume prioridad en las decisiones de la vida. La gente no rechaza las verdades bíblicas porque les parezcan irracionales sino porque "odian la luz" y no quieren que sus "obras sean…expuestas" (versículo 20).

¿Cómo se relaciona todo esto con el juicio? Todos nosotros estamos determinando diariamente el veredicto final cuando rechazamos o bien seguimos la luz creciente con que el Espíritu nos guía. Lo que Juan nos está diciendo es que "el que forma en su vida el hábito de seguir la luz" dejará en claro ante el universo que se le puede confiar la vida eterna porque "se verá claramente que sus obras han sido hechas en Dios". Es difícil encontrar en otro lugar, y en tan pocas palabras, un resumen tan lúcido del plan de la salvación.

¿Cómo se relaciona Juan 3:17–21 con el juicio previo al advenimiento? Según el gran designio de Dios, en 1844 sucedió algo muy significativo. Los mundos lejanos enfocaron su atención en el Planeta Tierra. Dios cumplió su cita con su pueblo. Porque mil quinientos años antes de que Jesús naciera, Dios estaba enseñando a su pueblo escogido, mediante una maqueta ilustrativa, cómo quería que los hombres y las mujeres se relacionaran con él. Estaba enseñando con trazos gruesos cómo los rebeldes de la tierra podrían llegar a vivir para siempre. Y una parte de esos trazos gruesos era la verdad simbolizada mediante el Día de la Expiación.

Una vez al año, en ese día especial, cada israelita debía renovar su compromiso con el Señor maravilloso que los había estado protegiendo a lo largo del año. Era una ocasión solemne. Cada uno podía evaluar cuán fiel había sido con el fiel Señor de Israel. Todos participaban juzgándose a sí mismos.

En Apocalipsis 14, el significativo acto de Dios es anunciado al mundo por los tres ángeles que tienen un mensaje sorprendente. El primer ángel llama nuestra atención con palabras electrizantes: "Temed [respetad] a Dios porque la hora de su juicio ha llegado.…" La Biblia habla del juicio a partir del Génesis. Y ahora se nos dice e que "el juicio ha llegado". El capítulo 13 revela parte del drama, cuando el poder simbolizado como la "bestia" ejerce ferozmente su poderío contra los que permanecen fieles a su fiel Dios. Pero Dios dirá la última palabra en los últimos días por medio de los que le son leales. El tribunal que finalmente erradicará el mal de la faz de la tierra está sesionando en este momento.

En pocas palabras: Durante este tiempo de juicio, el poder de la bestia montará su ataque final contra los que son fieles a Dios, liberando el odio que se ha acumulado durante milenios, esperando que al fin el profeso pueblo de Dios se quebrante ante el terror sin precedentes que se desatará en los últimos días. Pero Dios le dice al mundo que tiene un pueblo que permanecerá leal a él bajo las condiciones más adversas. Demostrarán al mundo que ningún mal puede acobardarlos o quebrantarlos porque tienen la paciencia de los santos (RSV); han aprendido a refugiarse en los brazos eternos de Dios, experimentando el poder sostenedor de guardar los mandamientos y de su fe en Jesús (14:12).

Al final del juicio, el universo podrá ver a dos grupos—los fieles a Dios que soportaron los peores males, y aquellos que rechazan la luz de la verdad "para que sus obras no sean reprendidas" (Juan 3:20).

Pero hay algo más que también es muy importante con respecto al asombroso Día de la Expiación mundial. En el Día de la Expiación anual del calendario israelita, los sacerdotes seguían realizando sus tareas diarias incluso en ese día solemne—los servicios regulares del ritual matutino y vespertino, y otros más. De la misma manera, Jesús no dejó de realizar su ministerio de intercesión cuando se presentó ante el Padre al comienzo del Día de la Expiación antitípico (Daniel 7:13).

El llamado a un compromiso total con el Señor del universo continúa propagándose por el mundo, y algunos lo escuchan por primera vez al atardecer de la historia. El mensaje de Apocalipsis 14 invita a la gente de todo el mundo a formar el hábito de vida de seguir a Jesús, sin importar la edad que tengan al escuchar la invitación. Se regocijarán en "la fe de Jesús" porque se trata de la misma clase de fe que apartó a Jesús del pecado y lo ayudó a ser fiel a su Padre celestial.

Los israelitas serios, los de corazón sincero, sabían que el Día de la Expiación era de vida o muerte para ellos. Para los seguidores de Jesús de los últimos días, seguramente es también algo de vida o muerte. Las decisiones que hacemos hoy afectan directamente las decisiones que haremos mañana. El tiempo se está acabando para todos. Los que están formando en sus estructuras neuronales el hábito de decir "Sí" a la Luz que los guía, se están estableciendo realmente en la verdad. Llegará el día cuando Dios y los ángeles dirán que están tan establecidos en la verdad que nunca más serán movidos a desconfiar de Dios o a actuar de acuerdo a deseos egoístas.

Habrán participado en el acto de juzgarse a sí mismos.

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