Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 26 de agosto al 1º de septiembre, 2006
Por Alden Thompson
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
C. S. Lewis decía que "en el Cielo se verá una variedad mucho mayor que en el Infierno". Si el Cielo es el lugar donde los seres humanos pasarán la eternidad desarrollando "toda la rica plenitud que Dios planeó para ellos cuando los creó", entonces el Infierno es el lugar donde se ve el efecto achatador de ese ávido egoísmo que siempre trata de "dominar, y casi devorar, a los semejantes".1
Por supuesto, los adventistas no creemos en un infierno que arde eternamente. Pero sí creemos en la terrible realidad de la maldad. Y la lección de la Escuela Sabática que trata sobre Roma y Antíoco nos confronta, precisamente, con ella.
En verdad, el título de la lección de esta semana contiene una sutileza no intencionada, porque el objetivo principal de la lección es afirmar la posición tradicional adventista de que el cuerno pequeño de Daniel 7 y 8 es Roma, y no Antíoco. En suma, si tenemos que optar entre ambos, tendríamos que elegir a Roma.
Pero los adventistas despreocupados que leen uno o más comentarios que no comparten la perspectiva adventista, descubren que casi todos ellos no identifican al cuerno pequeño de Daniel 8 con Roma sino con Antíoco Epífanes, el rey seléucida que gobernó por poco tiempo y que invadió Jerusalén entre los años 168167 A.E.C., que profanó el Templo, erigió un altar a Zeus sobre el altar de los holocaustos, y ofreció allí un cerdo como sacrificio. Tres años más tarde el santuario fue "purificado".
Si bien hay numerosos aspectos de Daniel 8 que inducen al intérprete a ver al cuerno pequeño como símbolo de Antíoco, creo que los adventistas han afirmado de manera correcta que esta interpretación no es la adecuada. Lo más importante es que en Daniel 8:17 y 8:21 hallamos referencias explícitas al cumplimiento de la profecía en el tiempo del fin. Es más, no sólo tenemos el paralelismo entre los cuatro reinos de los capítulos 2 y 7, que los adventistas han destacado, lo cual es una buena razón para conservar el foco principal en Roma, sino que el Nuevo Testamento agrega peso a este argumento cuando declara que la "abominación desoladora" estaba aún en el futuro en los días de Jesús (Mat. 24:15).
Así que cabe preguntar por qué las diferentes escuelas de interpretación se dividen en Daniel 8. En primer lugar, habría que decir que todas están de acuerdo cuando se trata de identificar a los protagonistas en los ocho primeros versículos: Medo-Persia, Grecia, Alejandro, y sus cuatro generales. La razón de esto es simple: en el mismo capítulo la Biblia nombra a Medo-Persia y a Grecia, e identifica a los demás actores de manera perfectamente clara.
Pero cuando llegamos al cuerno pequeño del versículo 9, cada intérprete sigue su propio camino: los preteristas miran hacia el pasado (a Antíoco), los futuristas miran hacia delante (un príncipe romano en el futuro), los historicistas hallan paralelos con Daniel 7 e identifican al cuerno pequeño con un poder que crece saliendo del cuarto reino (Roma); los idealistas se fijan en el carácter del cuerno pequeño y lo aplican dondequiera que sea apropiado. Incluso los adventistas no están todos de acuerdo; algunos creen que el cuerno pequeño salió de uno de los cuatro vientos [o puntos cardinales], y otros piensan que salió de uno de los cuatro cuernos. Las alternativas adventistas están publicadas en el volumen 4 del Comentario Bíblico Adventista. Aunque por caminos diferentes, todos, sin embargo, concluyen en Roma.
Lo que aquí resulta intrigante, sin embargo, es la manera como intérpretes de diferentes escuelas de pensamiento llegan casi a un mismo punto cuando se trata de la aplicación de la visión como un todo. Incluso los futuristas más complejamente estructurados (los dispensacionalistas) ofrecen puntos de vista que resultan útiles. León Wood, por ejemplo, pone al cuerno pequeño de Daniel 7 en el futuro, pero al de Daniel 8 lo pone en el pasado: "En la primera visión [Daniel 7] se trata del Anticristo que aún está por aparecer, pero aquí [Daniel 8] es Antíoco Epífanes, en la Antigüedad". Luego Wood ofrece este sugerente comentario: "La razón para que ambos sean simbolizados como un cuerno pequeño, es que uno es la prefiguración del otro. A veces Antíoco Epífanes es llamado Anticristo en el Antiguo Testamento.
Por lo tanto, a partir de lo que Antíoco hizo contra los judíos se puede conocer el patrón general de lo que el Anticristo les hará en el futuro".2
En la serie del Comentario del Antiguo Testamento Tyndale, Joyce Baldwin adopta un punto de vista similar en su comentario sobre Daniel. Esta autora trata de evitar los extremos de las interpretaciones preterista y futurista, y muestra ciertos sugestivos puntos en común con la mayoría de las principales escuelas de interpretación. Ella también hace una distinción entre los cuernos pequeños de los capítulos 7 y 8 de Daniel, señalando semejanzas y diferencias entre ellos. Luego declara: "estamos ante un fenómeno histórico recurrente: el dictador hábil pero despiadado, que no se detiene ante nada para conseguir lo que ambiciona".3 Un par de páginas antes había afirmado que las "características principales" del cuerno pequeño "presentan una descripción que podría aplicarse a más de un líder político conocido en los libros de historia".4
Así que, mientras los intérpretes discrepan sobre la identidad histórica del cuerno pequeño, la naturaleza esencial de esta entidad malvada es clara para todos. Para los futuristas, estará activo cuando el templo de la Nueva Jerusalén esté siendo reconstruido en el lugar donde ahora se encuentra una mezquita musulmana (el Domo de la Roca), o cerca de allí. Los adventistas ven una escena más universal y de carácter final, en la que el santuario celestial es el centro de atención, y el poder que está detrás del trono del mal también aparece en escena: el dragón, la serpiente, el Diablo, Satanás (véase Apoc. 12:9). En el mismo escenario aparecen todos los títeres que han servido a los propósitos del dragón. Babilonia, Antíoco, y Roma, allí están todos ellos. No tiene mucha importancia cuántos van a parar a esa galería de rufianes, porque todos los malos se parecen.
Pero esta es también la razón de por qué la trama se torna espeluznante en este punto, porque podemos estar tan ansiosos de poner la etiqueta correcta a cada bestia y a cada cuerno, que nos olvidemos de mirarnos en el espejo para reconocernos como potenciales parientes cercanos de la bestia.
Morris Venden es un autor que nos muestra este proceso de aplicación práctica, que es mucho más doloroso. Podríamos llamar su punto de vista "historicismo aplicado". En El retorno de Elías, por ejemplo, Venden declara categóricamente: "No necesitamos discutir qué representa la bestia desde los puntos de vista histórico y político".5 En resumen, él apoya la interpretación tradicional, pero de allí se mueve desde lo histórico a la aplicación y, en el proceso de explicar qué es y qué hace la bestia, declara que "representa una forma de adoración de uno mismo" que se puede aplicar a cada cristiano en forma individual: "La persona que no tiene tiempo para relacionarse con Dios cada día es una víctima de la adoración de sí mismo, no importa a qué iglesia pertenezca".6 Así, el libro de Daniel sigue siendo palabra viva para nosotros, de una manera muy señalada.
Y estas aplicaciones no se limitan a la gente común. Elena de White no temió aplicar esto a los dirigentes adventistas. Escribiendo a los hermanos de Battle Creek desde su exilio en Australia, ella dijo:
Cuando los que profesan servir a Dios ignoran que su carácter es como el de un Padre, y se apartan de la honra y la justicia con que deberían tratar a sus semejantes, Satán se regocija, porque les ha imbuido propios sus atributos. Están siguiendo los pasos del Romanismo.7
En conclusión, todos los malvados en verdad se parecenaún si resultan ser adventistas.
Pero la buena noticia es que el dragón no tiene por qué gobernarnos. Por la gracia de Dios podemos pertenecer al grupo exultante de los que son declarados por "una voz potente desde los cielos": "Le han vencido por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos" (Apoc. 12:1011).
Usted puede consultar la guía adjunta de términos usados en este comentario, escrita por el mismo autor, titulada "Escatología: Cuatro perspectivas".
1. C. S. Lewis, Letters to Malcolm [Cartas a Malcolm] (San Diego, Calif.: Harcourt Brace, 2992),10; The Screwtape Letters (New York: Macmillan 1961), xi.
2. Leon Wood, Daniel (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1973), 212.
3. Joyce Baldwin, Daniel, TOTC (Downers Grove, Ill.: InterVarsity, 1978), 162.
4. Ibid., 160.
5. Morris Venden, The Return of Elijah [El retorno de Elías], (Mountain View, Calif.: Pacific Press, 1982), 71.
6. Ibid., 72.
7. Testimonios para los ministros (Mountain View, Calif.: 1944), 368.
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