¿Qué es lo que sé?
(El principio "Día por año")


Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 19 al 25 de agosto, 2006

Por Deanna Davis
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)

El Instituto de Tecnología de California celebró su centenario en 1991. En noviembre de ese año el campus de Pasadena fue visitado por Stephen Hawking, quien dio una clase con la ayuda de su computador y un sintetizador de voz. Tuve la fortuna de sentarme en la tercera fila del balcón.

El tema de Hawking giraba en torno a: "el futuro del universo, o más bien, lo que piensan los científicos sobre cómo será el futuro". Hawking señaló que, "desde luego, predecir el futuro es muy difícil". Después de comentar sobre un par de oráculos antiguos, se refirió a los "recientes profetas del juicio" que estaban dispuestos a arriesgar su cuello para establecer fechas definidas del fin del mundo. Luego, dijo secamente: "hasta ahora, todas las fechas del fin del mundo han pasado, sin que nada ocurriera".

Pero entonces señaló que a menudo los profetas "tenían una explicación para sus aparentes errores". Quedé perpleja por lo que dijo a continuación:

Por ejemplo, Guillermo Miller, el fundador de los Adventistas del Séptimo Día, predijo que la Segunda Venida acontecería entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. Cuando pasó la fecha sin que nada ocurriera, se ofreció una nueva interpretación. Según ésta, 1844 era el comienzo de la Segunda Venida –pero primero, los nombres que estaban en el Libro de la Vida debían ser revisados. Sólo entonces vendría el Día del Juicio sobre aquellos que no estaban en el Libro.

Hawking concluyó esa breve parte de su discurso diciendo: "Afortunadamente, la revisión parece estar durando mucho tiempo".1 Hubo risas muy notorias entre los científicos y laicos de la multitud.

En la Guía Bloomsbury del Pensamiento Humano: Ideas que han dado forma a nuestro Mundo, encontré la siguiente definición de la palabra "escatología":

La doctrina cristiana de la escatología, "últimas cosas" (Griego ésjaton = "el fin"), es ahora considerada como la idea central en las enseñanzas de Jesús y en el mensaje del Nuevo Testamento. El hecho mismo de que la palabra no haya sido inventada antes de 1844 indica que su importancia había sido ignorada o descartada por muy largo tiempo.2

El principio de interpretación profética "Día por año" significa que cada día de la profecía corresponde a un año literal. Este principio es apoyado por la interpretación historicista de la Biblia. Es la manera como ciertos judíos, como Daniel, entendieron las profecías que hacen referencia a períodos de tiempo, y la manera como lo hizo la mayoría de los cristianos hasta la época de la Contrarreforma, cuando la Iglesia Católica Romana postuló los métodos preterista y futurista para la interpretación de las profecías. El primero de ellos sostiene que las profecías se cumplieron antes del nacimiento del papado, y el segundo, que lo predicho por las profecías aún no se ha cumplido. De esta manera, ninguno de los dos métodos puede apoyar las acusaciones hechas por Lutero y otros reformadores, de que el papa era el Anticristo.

John Nelson Darby, y más recientemente Hal Lindsey y Tim LaHaye, siguen una variante del método futurista, llamada "dispensacionalista". Este método desconecta el reloj del tiempo después de la ascensión de Jesús. Luego, después del rapto de los justos, echan a andar otra vez el reloj para dar inicio a una Tribulación de siete años de duración, durante los cuales los judíos se convertirán.

Es importante para el tema de esta semana el hecho que la profecía de Daniel 8, de los 2.300 días, es la última profecía de tiempo en la Biblia, y que ese periodo termina en el año 1844, que es el comienzo del tiempo final, en el cual nos toca vivir. Pero ella es una señal menor que la película de Al Gore sobre cuánto más durará este mundo. Uno de los predecesores de Stephen Hawking, Sir Isaac Newton, llegó a la conclusión de que el mundo terminaría antes del año 2.060, con lo cual no estoy de acuerdo.3

En 1844, un pequeño remanente de personas, de entre muchos que habían sido cautivados por la fiebre milenialista, formaron la raíz de lo que sería un sistema de creencias con millones de adherentes, actualmente esparcidos en más de doscientos países y territorios en todo el mundo. Hoy se destacan por sus actividades en el campo de la educación, publicaciones, y obras de caridad. Recientemente construyeron un impresionante edificio para su sede central mundial.

Desde luego, me refiero a la Fe Bahai. A semejanza del adventismo, la Fe Bahai es en verdad una religión global, pero sus raíces se hallan en el siglo diecinueve en Persia (hoy Irán). Los pioneros de los Bahai procedían de una secta de la rama shiíta del Islam, que enseña que hubo doce imanes (todos descendientes directos de Mahoma) y que el duodécimo—llamado el "Bab" (el Pórtico)—desapareció en el siglo nueve. Desde entonces los shiítas de todo el mundo lo han estado buscando para que regrese como el Mesías triunfante.

La Fe Bahai tiene su sede mundial en Haifa, Israel, en los faldeos del Monte Carmelo. Sus seguidores predicen que habrá una gran crisis, a veces identificada como una guerra termonuclear, después de la cual el mundo se unirá bajo un gobierno único, una religión única, y una moneda única; entonces habrá paz en todo el mundo.4

Aunque en muchos puntos no estoy de acuerdo con las creencias Bahai, la razón por la que no mencioné al principio el nombre de esta organización es que estaba segura de que cuando usted leyera el párrafo sobre el pequeño remanente de 1844 que había prosperado tanto, usted pensaría que yo estaba hablando de nosotros, los Adventistas del Séptimo Día. Es fácil encontrarnos a nosotros mismos entre las cosas buenas.

Los dirigentes religiosos judíos que deberían haber estado esperando la primera venida del Mesías, se equivocaron en aplicar las profecías que corresponden a la Segunda Venida, con resultados desastrosos, como fue la derrota segura ante Roma. En la de década de 1840, debido a la influencia de los Católicos que llegaron de Irlanda, el anti-catolicismo empezó a manifestarse sin tapujos. Los adventistas han estado vigilando las acciones del papa desde entonces. Mientras el papa se comporte bien, pensamos que todavía no viene el fin y que podemos seguir construyendo nuestras mansiones y viviendo como todo el mundo.

Tenemos veintiocho creencias fundamentales. La número 24—sobre el santuario celestial, el juicio investigador, y la importancia de 1844—es realmente la única enseñanza original y diferente que tenemos. Por eso es la más controvertida. Ud. la ama o la abandona.

Ninguno de los seres humanos que participó en el Gran Chasco de 1844 vive hoy día. Las últimas generaciones de adventistas parecen estar incómodas por el énfasis que ponemos en 1844. Varias veces, en las últimas semanas, he escuchado o leído refutaciones de la explicación que da nuestra iglesia acerca de lo que sucedió en 1844. Algunos han afirmado que nada aconteció en esa fecha.

En contraste con eso, el autor de la Guía de estudio de la Biblia de este trimestre, Clifford Goldstein, dice en su libro 1844 simplificado lo siguiente:

Mi comprensión de 1844 me dio una nueva experiencia con Jesús, con el adventismo, y con el espíritu de profecía. Una vez que vi cuán bíblica era la fecha 1844, entendí que esta iglesia era todo lo que ella pretendía ser.…La enseñanza en cuanto a 1844 demuestra más allá de toda duda que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es la iglesia remanente de la profecía bíblica, y que nuestro mensaje es la verdad presente.5

La doctrina del santuario no debe dividirnos. Está bien decir "no sé". Un periodista le preguntó a la esposa de Einstein si entendía su teoría de la relatividad. Ella respondió: "No, pero sé que se puede confiar en mi esposo". Yo misma no sé exactamente qué es lo que Dios ha estado haciendo en el Cielo desde 1844. Sé que no ha estado todo el tiempo revisando libros y contando nombres. (En el buscador Google obtuve 2.730.000 entradas para la palabra Bahai en menos de un segundo). Quizás Dios nos está dando tiempo para que lleguemos a entender, y confiemos más en él.

Notas y referencias

1. El discurso de Stephen Hawking fue pronunciado por primera vez como la "Clase magistral Darwin" en la Universidad de Cambridge, en enero de 1991. Está reproducido en el libro Black Holes and Baby Universes and other Seáis [Agujeros negros y los Universos nacientes, y otros ensayos], ( New York: Editorial Bantam, 1993), 141–55.
2. Kenneth McLeish, ed., Bloomsbury Guide to Human Thought: Ideas That Shaped Our World [Guía Bloomsbury del Pensamiento Humano: Ideas que han dado forma a nuestro Mundo], (Londres: Editorial Bloomsbury, 1993), 245.
3. Véase el video NOVA, Newton’s Dark Secrets [Los oscuros secretos de Newton], (2005), y el sitio Web relacionado con el tema: .
4. La presencia oficial de la Fe Bahai en la web: y otros sitios relacionados.
5. Clifford Goldstein, 1844 Made Simple [1844 simplificado], (Nampa, Idaho: Pacific Press, 1988), 10.

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