Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 22 al 28 de julio, 2006
Por Sigve Tonstad
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
Debemos reconocer que la interpretación tradicional de los adventistas del Séptimo Día sobre Daniel 8 enfrenta problemas, en realidad problemas serios. La Guía de Estudio [el tradicional "folleto" de la Escuela Sabática], al parecer, desea establecer que la fecha 1844 es fácil de calcular, pero le hace un flaco servicio a este tema. La Guía le baja el perfil a la complejidad del tema y, por otra parte, sobreestima las habilidades del lector común de Daniel 8.
No queremos decir que no vale la pena intentar comprender esta parte del Libro de Daniel, incluyendo los elementos cronológicos, es decir, las partes que se ocupan de períodos específicos de tiempo. Nadie puede negar que el elemento temporal es un tema de especial preocupación en el libro de Daniel (Dan 8:1314; 9:2427; 12:613), de tal manera que no se lo puede interpretar correctamente si se decide soslayar su esquema del tiempo. Reconocer que la interpretación tradicional de los ASD presenta problemas no significa que éstos no puedan ser resueltos satisfactoriamente dentro de un conjunto de presuposiciones definidas y de un contexto de lectura determinado. No obstante, a pesar del éxito que se pueda lograr en los puntos que siguen, quedará un problema, por lo menos, sin resolver. Desde mi punto de vista, y según mi dolorosa experiencia personal, el desafío más serio para la interpretación adventista es el riesgo de caer en una disonancia cognitiva.
Establecer la importancia de la fecha 1844, específicamente del 22 de octubre de 1844, era prioritario ya en 1840, cuando la proximidad de la fecha del cumplimiento de la profecía ayudaba a asegurar su relevancia. Pero es algo muy diferente hacer del año 1844 una fecha de máxima significación en 2006, cuando tantas otras cosas atiborran el calendario, cuando la lejanía de esa fecha es en sí misma una amenaza para su importancia, y cuando, al menos en algunas partes del mundo, aún la última semana de las 70 semanas de Danielque se refiere a los sucesos que ocurrieron en Jerusalén entre los años 27 y 34 d.C.apenas es capaz de levantar el nivel de interés.
Los adventistas del Séptimo Día estamos solos al mantener la importancia del año 1844. Y nuestra historia no nos permitirá escapar de ello. Pero estos hechos no pueden ser los únicos que nos obliguen a hacer una interpretación en el presente, y a aplicar y usar las conclusiones a que nos lleve la lectura de Daniel 8 en la actualidad, cualesquiera que éstas sean. Podemos decidir no ceder ni un solo tramo defendiendo la veracidad de la interpretación tradicional, tal como lo pretende claramente la lección de esta semana, y podemos comprometernos a mantener la fecha 1844 como un elemento significativo para la identidad adventista en el presente, sin embargo todavía hay algo que permanecerá como una advertencia, como un problema sin resolver, ya sea que lo reconozcamos o no: el riesgo de movernos más allá del horizonte cognitivo y perceptivo de las personas con las cuales deseamos hacer contacto.
El riesgo de ahogarse en la complejidad no es ajeno a este tema, ya que las brechas en cuanto al tiempo, espacio, tema, y teología sustentada por la interpretación adventista tradicional de Daniel 8, son intimidantes y descorazonadoras. Por lo menos parecerán desanimadoras a una persona que se encuentre con este material por primera vez. En lo que se refiere al tiempo, la profecía de Daniel 8:1314, descifrada por Daniel 9:2427 y por el corolario histórico de Esdras 7:126, abarca un tramo de 2.300 años, desde 457 a.C. hasta 1844 d.C. El desafío en contra de esta interpretación aumenta con el hecho de que las fechas de comienzo y término de este largo período quedan en una tierra de nadie, relativamente, en lo que se refiere a sucesos reconocidos como importantes en la historia.
En cuanto al elemento espacial, tenemos un eje horizontal y uno vertical. En el eje horizontal, está el salto que se debe dar desde la Persia de los días de Daniel hasta la Roma imperial, y de allí hasta la Roma eclesiástica, que es la fase romana comprendida mayormente dentro del símbolo del cuerno pequeño (Dan. 8:9). En el eje vertical, que es el más importante, la mente debe hacer una transportación desde lo que ocurre en el santuario terrenal y en las iglesias de la tierra, hasta lo que sucede en el santuario celestial (Dan. 8.1112).
En lo referente al tema, en lo que presumiblemente es el punto central de todo el libro, se llama la atención hacia las acciones del cuerno pequeño en contra del santuario (Dan. 8:13). Sin embargo, procediendo desde el prisma de este asunto, la preocupación no se centra en lo que el cuerno pequeño está haciendo contra el santuario. La respuesta dada por el otro ser celestial requiere otro salto de la imaginación; en este caso, desde lo que se hace al santuario, hacia lo que está sucediendo en el santuario. "Hasta dos mil trescientos días; luego el santuario será purificado" (Dan. 8:14) es una respuesta a una pregunta que no se hace, o, por lo menos, da una respuesta que va mucho más allá de lo que la mayoría de los oyentes asocian con la pregunta cuya respuesta es esta declaración. La pregunta se refiere a los pecados cometidos contra el santuario, impidiendo su funcionamiento adecuado y reduciéndolo a la ruina, en tanto que la respuesta se refiere al significado del servicio realizado en el santuario, suponiendo que el funcionamiento adecuado del santuario y sus servicios están ocurriendo normalmente. Más aún, la pregunta parece estar relacionada con el santuario terrenal, en tanto que la respuesta involucra sucesos que tienen lugar en el santuario del Cielo.
En lo que se refiere a la teología, ¿deberíamos viajar por el camino de la versión inglesa King James de la Biblia, siendo guiados por la noción de que la purificación del santuario alude a Levítico 16 y a la purificación que corresponde al día de la expiación (Lev 16:7-10, 18-21), dominados por un énfasis que es mayormente soteriológico? ¿O más bien deberíamos leer Daniel 8:14 en otra versión de la Biblia (NRSV) y, en este caso, ver al santuario "restaurado a su estado correcto", dando al texto un énfasis que está más cerca de la teodicea?
Como se ha observado, y como este breve repaso sólo es capaz de bosquejar someramente, los saltos que hay que dar son enormes, y los puntos que deben ser conectados con líneas segmentadas están muy lejanos entre sí. Si esto se va a lograr con éxito o no, no puede ser una premisa que se sostenga desde la partida; por el contrario, debería ser la conclusión a la que se llegue al final, después de haber trabajado con paciencia con los hechos particulares que se hallan en este complejo libro, punto por punto. Queda por ver si este proyecto tendrá éxito en dar un nuevo aliento de vida a la interpretación tradicional adventista. Si lo logra, creo que el éxito depende mayormente de la interpretación de Daniel 9:2427. Parece indispensable interpretar este pasaje de manera mesiánica, Cristológica, y si esto se garantiza, la veracidad básica de la interpretación tradicional no se puede descartar con facilidad.
A pesar de todo, el riesgo de la disonancia cognitiva es difícil de descartar. Lo digo porque lo he experimentado personalmente demasiadas veces como para que no me afecte. Uno de mis parientes cercanos, en la actualidad muy anciano, ha asistido a unas cincuenta cruzadas de evangelización durante su vida, en las que se explicó el libro de Daniel en detalle. Sin duda está convencido de que la interpretación adventista es correcta. Sin embargo, si se le hubiera pedido que la explicara él mismo, habría sido incapaz de hacerlo, aún en sus mejores días. Creo que es riesgoso depender demasiado de una interpretación que un adventista común es incapaz de explicar sin ayuda.
En mis años de experiencia evangelizadora he visto fracasos cognitivos mucho más serios. Allí donde Daniel 2 y Daniel 7 han parecido iluminar a la audiencia, la complejidad de Daniel 8, la purificación del santuario y la fecha 1844, han parecido dejar perpleja a la gente más que iluminarla. Para ser franco, tristemente, he visto audiencias que iban por el camino de ser convencidas por el mensaje de Daniel, que se han perdido para "nuestro" mensaje al llegar a Daniel 8. Es posible atribuir este fracaso a la falta de competencia del orador, pero he visto que esto le ha ocurrido incluso a los oradores más competentes en este tema y que, además, estaban totalmente convencidos de su importancia. Por esta razón, me pregunto si es posible obtener el mensaje esencial de Daniel 8 de alguna manera diferente. Dicho de otro modo, si se puede conseguir por otro medio el valor y la visión de Dios que Daniel 8 trata de inculcar en el creyente. El problema del año 1844 no es, según esta manera de leer, 1844, sino el 2006.
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