Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 24 al 30 de junio, 2006
por Ryan Bell
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
Hace unas pocas mañanas me encontraba en la Cumbre de Desarrollo Económico del 2006, organizada por la Cámara de Comercio de Hollywood y auspiciada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (la de los Premios de la Academia) en su nueva y sofisticada sala de teatro. Este encuentro anual, en su decimoquinta versión, reúne a personajes que tienen que ver con el desarrollo de Hollywood en menor, medio o mayor grado.
Pocas personas de fuera del Sur de California se dan cuenta de cómo es Hollywood realmente. Hace quince años, era difícil convencer a un hombre de negocios para que pensara en el Bulevar Hollywood como un lugar apropiado para instalarse, debido a los negocios relacionados con las drogas y la prostitución. Aunque en los últimos quince a veinte años ha habido cambios notables, todavía hay mucho por hacer. (Hollywood tiene la segunda población de personas sin casa en el Condado de Los Ángeles, con cerca de dos mil quinientas personas durmiendo en las calles cada nochesegundo sólo después de "skid row" en el centro de LA). Se puede ver la alarma en la cara de los turistas al bajarse de los autobuses"¿ESTO es Hollywood? ¡Deben estar bromeando!"
¿Qué hacía yo en una Cumbre de Desarrollo Económico en Hollywood? Bueno, mi iglesia se halla en el Bulevar Hollywood, en el extremo de un sector de unos tres kilómetros donde se invertirán miles de millones de dólares, literalmente, en los próximos cinco a diez años. Algunos de los inversionistas son agencias del Gobierno, pero la mayor parte será capital privado. Yo asistí como religioso y como vecino preocupado.
Junto a unos pocos miembros de mi iglesia, he estado muy involucrado en promover el desarrollo de un proyecto que alojará cerca de nosotros a los sin casa en departamentos permanentes y que ofrecerá también una solución definitiva al problema en Hollywood y en el Gran Los Ángeles. Estamos proponiendo transformar el uso de nuestra propiedad en algo mejor para nuestra iglesia y para toda la comunidad. Así que asistí a esta cumbre para informarme sobre los puntos de vista de los dirigentes gubernamentales y de los hombres de negocios.
Mientras permanecía de pie a un costado del salón en la reunión de recepción, contemplaba a los hombres bien peinados y de traje oscuro, y me preguntaba: "¿Qué estoy haciendo aquí?" Me presenté como pastor a uno de los ambiciosos hombres de negocios, y su semblante de extrañeza me indicó que él se preguntaba lo mismo. Pero sostuvimos una buena conversación.
En el fondo de mi mente aparecieron los textos bíblicos sobre "principados y poderes" (como en Efe. 6:1113, y Col. 2:15, que me sorprende que no sean parte del estudio del folleto de la Escuela Sabática sobre el tema). "Estos son los poderes", me dije para mí mismo. No precisamente los hombres y mujeres vestidos con ropas caras, saludándose con júbilo y pasándose mutuamente tarjetas de negocios, o las mujeres atractivasaunque no por naturalezaque promueven la venta de condominios lujosos a partir de "los ochocientos mil dólares".
Detrás de todos ellos hay fuerzas o poderes que están más allá del control de cualquier persona u organización. Incluso tenemos etiquetas medio espirituales para referirnos a ellos, tales como
fuerzas del mercado, y la mano invisible Estos poderes nos son simplemente fuerzas malignas. Si fuera así, la solución sería fácil. En efecto, esta complejidad es lo que hace intratable el desafío espiritual. Sin desarrollo económico, las comunidades colapsan bajo el crimen y la degradación (es testigo de ello el mismo Hollywood en los años 1970 y 1980). Pero, por otra parte, con el desarrollo viene el alza de los precios de las viviendas, la marginación, y la segregación de los pobres en ghettos. Imaginemos la situación de Éfeso cuando Pablo escribía estas palabras: "Porque no luchamos contra carne y sangre, sino contra principados, contra poderes, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en los lugares superiores" (Efe. 6:12). El "poder" romano ejercía toda la fuerza de una "bestia" salvaje (véase El Apocalipsis de San Juan).
Pablo sabía que las pequeñas comunidades cristianas de Asia Menor no podrían resistir estas fuerzas por sí solas. Tampoco las podían vencer en su propio juego. Necesitaban recursos espirituales para combatir contra los desafíos espirituales que yacen en la raíz de "los poderes existentes". En Colosenses, Pablo habla de esos recursos en una concisa teología de la creación y la cruz. Creación: Dios creó los poderes, él existe antes que ellos y es soberano sobre ellos (Col. 1:1617). Cruz: Cristo triunfó sobre los poderes y los dejó sin armas mediante su muerte en la cruz (2:15).
Uno de los momentos más hermosos de esa mañana en la reunión de la cumbre fue cuando escuché a la agencia más poderosa y rica entre los asistentes que hacía sus predicciones para los próximos veinte años, como si tuvieran una "bola de cristal". Hablaron de terminar con la falta de vivienda, de proveer casas accesibles, de comunidades económicamente mixtas, de espacios públicos tales como parques y cinturones verdes.
Esta agencia fue la única organización que habló de estas cosaslas que me impactaron profundamente, como signos del Reino de Dios. Fue una evidencia de que Dios es el Señor sobre los poderes y que éstos a veces sirven al Reino de Dios, aunque no sea de manera inequívoca ni consistente. Y también es un recordativo, en las palabras de Pablo a los Efesios, de que el papel correcto para el pueblo de Dios es simplemente "resistir" (6:13).
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