Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 6 al 12 de mayo, 2006
por Ray Roennfeldt
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
Aún cuando los pasajes clave para nuestro estudio de esta semana se centralizan en los dones del Espíritu Santo (Rom. 12:48; 1 Cor. 1214; y Efe. 4:713), he decidido usar el don de lenguas mencionado en 1 Corintios 1214 como un estudio de casos. Veremos cómo esperaba Pablo que la iglesia se comportara, siendo un "cuerpo" que poseía los dones del Espíritu.
Es evidente que la iglesia de Corinto sufría por la desunión de sus miembros y por su abuso del don de lenguas. El tema de las lenguas continúa dividiendo hoy a los cristianos y sus iglesias. ¿Qué género de lenguas es el que se menciona en 1 Corintios 1214? ¿Son idiomas conocidos o se trata de alguna clase de lenguaje extático (tal vez celestial)?
La Guía para el estudio de la lección de esta semana es de la opinión que "claramente las lenguas mencionadas aquí son idiomas extranjeros, porque esa fue claramente la manera como se manifestó el don en Pentecostés y en ocasiones que se registran posteriormente" (ver la Edición para el Maestro, 86).
Si bien el 85 por ciento de los adventistas australianos (y probablemente de los adventistas norteamericanos también) desaprobaron en los años 1990 el fenómeno carismático contemporáneo de hablar en lenguas, son cada día más los adventistas conscientes de que hay evidencias de manifestaciones carismáticas en los primeros días de nuestra historia denominacional, y algunos se han sentido atraídos a congregaciones en las que el hablar en lenguas es parte del culto, tanto privado como corporativo.1
Puede ser que este tema no se resuelva tan fácilmente como lo propone el autor de la lección. Nótese que el Comentario Bíblico Adventista presenta en verdad dos posibilidades: una, que "el idioma hablado bajo la influencia del don era una lengua extranjera", y la otra, que "la manifestación fue diferente a la del día de Pentecostés, y que la lengua de que se trata no es humana".2
¿Cómo se resuelve esta diferencia de opinión? La manera obvia sería "preguntándole" al texto mismo. Sin embargo hay serias dificultades en algunos pasajes. Algunas personas citan a ciertos comentaristas en apoyo de uno de los puntos de vista, y otras citan a otras autoridades que apoyan la opinión diferente. Y hay algunos que tratan de solucionar el problema recurriendo a estudios lingüísticos o conductistas.
Me parece, no obstante, que el enfoque más adecuado puede ser el de tomar a 1 Cor. 1214 como parte de una carta pastoral, que no resuelve todas nuestras preguntas actuales, pero que ofrece estrategias prácticas para tratar el problema de las divisiones causadas por el mal uso del don de lenguas en una congregación determinada. Y quizás esas estrategias podrían aplicarse a nuestra situación actual.
Orden en lugar de desorden
La iglesia de Corinto sufría los males del elitismo espiritual, del fanatismo, y del separatismo (1 Cor. 3:19; 11:1734; 14:2640). A pesar de esto, Pablo no cuestiona el compromiso cristiano de los corintios. Por el contrario, los confirma como "la iglesia de Dios que está en Corinto, los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos" (1 Cor. 1:1).
Ciertamente, el mismo manejo positivo es el que está garantizado en la situación contemporánea. Es muy significativo el hecho de que Pablo incluye su himno al amor (1 Cor. 13) en el mismo centro de la discusión sobre el don de lenguas. Las elevadas pretensiones de poseer dones espirituales deben ser juzgadas de acuerdo al fruto del Espíritu, que es el amor (1 Cor. 13:1; Gál. 5:2223). Pablo hace un llamado para que haya orden en vez de desorden (1 Cor 14:33, 40).
Aunque es posible que Pablo creyera que el don de lenguas podía ser usado en las oraciones privadas, sus instrucciones de 1 Cor. 1214 se refieren, sin duda, al culto público. Deben notarse expresiones tales como "si toda la iglesia se reúne" (1 Cor. 14:23), "cuando os reunís" (14:26), y "como en todas las congregaciones de los santos" (14:33).
Las instrucciones de Pablo sobre la interpretación de las lenguas deben leerse en el mismo contexto que su énfasis en el orden de las reuniones. Él insiste en que "si no hay intérprete, el que habla debería quedarse en silencio en la iglesia y hablar sólo para sí mismo y para Dios" (1 Cor. 14:2728). Es evidente que el que habla en lenguas puede ejercer el control de sí mismo. Ella o él tiene la capacidad de decidir hablar o quedarse en silencio.
Edificación de la Iglesia en lugar de promoción personal
Pablo considera el don de lenguas en relación con los demás dones que el Espíritu ha otorgado a la iglesia. Todos han sido dados para "provecho", es decir, para el "bien común" (1 Cor. 12:7). Por lo tanto, en un sentido muy real, los dones son para la iglesia y no para las personas individuales, aún cuando es cierto que son dados por medio de los individuos.
Si éste es el caso, no debería sorprendernos que Pablo parezca enfatizar otros dones que edifican y fortalecen a la iglesia, que no son el don de lenguas, el cual estaba siendo usado en Corinto para glorificación propia. Por ejemplo, si bien los creyentes deben "procurar los dones espirituales" (1 Cor. 14:1), el don de profecía es considerado como de mayor estima que el de lenguas porque "el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consuelo", en tanto que "el que habla en alguna lengua extraña se edifica a sí mismo" más que a la iglesia (1 Cor. 14:34).
Otra vez, éste es el tema de Pablo cuando pone énfasis en que los creyentes, al reunirse para la adoración, deben cuidar de que todoya sea los himnos, la instrucción, la revelación, las lenguas o su interpretación"se haga para edificación de la iglesia" (1 Cor. 14:26).
El don de lenguas no es para todos
Es evidente que en 1 Corintios 12, Pablo no manifiesta creer que todos los miembros de la iglesia hablarán en lenguas. Ciertamente, el hablar en lenguas no es una señal o prueba de verdadero compromiso cristiano, ni de la recepción del Espíritu, ni de calificación para el ministerio. Antes bien, a un creyente es otorgado el don de sanar, a otro el de diferentes géneros de lenguas, y aún a otro el de interpretarlas (1 Cor. 12:810).
En efecto, los dones espirituales son repartidos según la voluntad del Espíritu Santo (1 Cor. 12:11), y no según los deseos de los creyentes individuales. De este modo, aunque todos los dones son necesarios (1 Cor. 12:1426), no todo creyente es apóstol, o profeta, o maestro, o tiene el don de lenguas (1 Cor 12:2930).
A pesar de esto, Pablo no prohíbe hablar en lenguas extrañas. Otra vez, en el contexto de la edificación de todo el cuerpo de creyentes, dice: "así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas" (1 Cor. 14:39). Los estándares de adoración que Pablo establece, deberían ser suficientes para corregir las aberraciones de la iglesia de Corinto.
Conclusión
Los Adventistas del Séptimo Día, junto a muchos otros cristianos, encuentran que es difícil vivir con preguntas bíblicas y doctrinales no resueltas. A veces eso es causa de falta de unidad y de divisionismo. ¿Cuál es nuestra respuesta cuando algunos miembros jóvenes (o mayores) de nuestras congregaciones empiezan a "hablar en lenguas"? ¿Deberíamos expulsarlos? ¿O deberíamos, más bien, usar los consejos prácticos que Pablo nos sugiere en 1 Corintios 1214?
Si los consejos de Pablo fueran obedecidos por los adventistas y también por los cristianos carismáticos, tal vez se podrían evitar los excesos de los pentecostales modernos, así como el hambre existente por la ausencia del Espíritu en la vida cristiana y en los cultos de la iglesia.
1. Con respecto a la desaprobación, véase Peter Kaldor et al., Winds of Change: The Experience of the Church in a Changing Australia [Vientos de cambio: la experiencia de la iglesia en una Australia que cambia], (Homebush West, NSW: Lancer, 1994), 76. Nótese que este porcentaje de desaprobación fue el más elevado de todas las denominaciones que fueron encuestadas en el Censo Nacional de Vida Eclesiástica. Con respecto a los incidentes carismáticos en la historia de los orígenes del adventismo, véase, por ejemplo, Arthur L. White, "Charismatic Experiences in Early Seventh-day Adventist History" [Experiencias carismáticas en la historia temprana de los Adventistas del Séptimo Día], (reimpresión de doce artículos publicados en la revista Review and Herald, del 10, 17, y 24 de agosto de 1972; del 15, 22, y 29 de marzo de 1973; y del 2 y 9 de agosto de 1973).
2. Comentario Bíblico Adventista, ed. F. D. Nichol (Washington, D.C.: Review and Herald, 1956) 6:795 (páginas en ingles).
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