Comentario sobre la Lección de la Escuela Sabática para la semana del 29 de abril al 5 de mayo, 2006
por Dalton Baldwin
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
Mientras iba hacia el mercado, escuchaba el programa "Aire Fresco" en la Radio Pública Nacional. Estaban presentando una entrevista al director de una película sobre la vida de Bettie Page, una modelo famosa. El director decía que Bettie militaba activamente en un grupo religioso cuyos miembros recibían el bautismo del Espíritu Santo. Aparentemente, ella mezclaba el estilo de vida "playboy", que había elegido deliberadamente, con su vida en la comunidad de "nacidos de nuevo".
Muchos grupos religiosos que enfatizan el bautismo del Espíritu Santo, creen que la fe en Cristo es la decisión de aceptar la muerte de Cristo como sustituto de la pena de muerte que la justicia decreta para ellos por causa de sus pecados (Rom. 3:2325). En esta transacción ocurre un cambio, pero afuera de la persona del pecador. Ya que esta muerte vicaria paga la multa por todos los pecados pasados y futuros, una vez que la persona ha sido salvada será salva para siempre, sin importar cuántos pecados deliberados cometa en el futuro.
Los miembros de tales grupos religiosos piensan también que, en su experiencia religiosa, el Espíritu Santo cambia los sentimientos de culpa en sentimientos de unión extática con Dios, y que esto es una evidencia de que han nacido de nuevo (Rom. 8:16; 1 Juan 5:10). Con frecuencia entienden que la declaración de Pablo de que no somos salvos por "las obras de la ley" (Gal. 2:16; Rom. 3:20, 28) es una condena a la decisión voluntaria de obedecer, porque eso significaría legalismo. Con tales convicciones, Bettie Page podría sentir la certeza de la salvación aunque continuara desobedeciendo deliberadamente las leyes bíblicas sobre el adulterio.
El "bautismo del Espíritu Santo" es una metáfora que hace referencia a la salvación. No hay bautismo a menos que el pecador descienda a las aguas, lo cual es una metáfora o simbolismo de que lo acepta con una decisión de fe. Pablo explica que el yo pecador muere en el bautismo y es sepultado, y luego, al igual que Cristo, es resucitado para "vida nueva" (Rom. 6:34). Dios transforma al pecador. Jesús instaba a sus seguidores a tomar sus cruces "diariamente" y seguirlo (Luc. 9:23). Este texto sugiere que el bautismo del Espíritu no es algo que sucede una sola vez en la vida. Dios hace una nueva creación todos los días (2 Cor. 5:17).
Fe
La sección del jueves, en la Guía de Estudio de la Biblia, analiza la obra del Espíritu Santo para producir el bautismo del Espíritu, bajo el subtítulo Fe. En el Nuevo Testamento, hay una raíz griega que es traducida como "creer" cuando cumple función de verbo, y como "fe" cuando es un sustantivo. En inglés no hay diferencia de significado entre las dos palabras.
Jesús le dijo a Nicodemo que todo aquel que acepta el bautismo del Espíritu Santo, que tiene fe en Jesucristo, "que cree en él [Cristo] no perece, sino tiene vida eterna" (Juan 3:16). El último versículo de este mismo capítulo lo resume diciendo: "Todo el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida
" (Juan 3:36).
Este versículo pone a la fe (obediencia) en oposición a la desobediencia. Si entendemos que "obras de la ley" significa obediencia a la ley, este versículo estaría en conflicto con la declaración paulina de que "el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley" (Rom. 3:28).
Obediencia
No hay conflicto cuando nos damos cuenta de que por "obras de la ley" Pablo se refería a una conformidad externa a la ley, sin un verdadero compromiso de corazón. La principal "obra de la ley" que preocupaba a Pablo, cuando escribió a los Gálatas, era la circuncisión. Aquellos que se ajustaban exteriormente a la ley de la circuncisión fueron exhortados, ya en el libro de Deuteronomio, a que permitieran que el Espíritu circuncidara sus corazones, para que la rebeldía fuera removida (Deut. 10:16).
"Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas" (Deut. 30:6). Debido a que los gentiles incircuncisos que "guardan las ordenanzas de la ley" son circuncisos de corazón (Rom. 2:2627), la iglesia cristiana primitiva abolió la ley de la circuncisión física (Gál. 5:12; Hechos 15).
Hace tiempo yo enseñaba en un colegio secundario con internado, que tenía un reglamento que exigía que las alumnas usaran faldas más largas que las de las esposas de los pastores. El director esperaba que la ropa recatada impediría que los varones del colegio tuvieran pensamientos lujuriosos y cometieran "adulterio en el corazón" (Mat. 5:28). Uno de los docentes varones "detuvo" a más chicas que usaban faldas cortas que la preceptora de señoritas, que tenía la responsabilidad principal de cumplir esta odiosa tarea.
Algunos de los docentes se preguntaban si la preocupación de este varón, relacionada con la ley de las faldas cortas, no estaba en conflicto con su obsesión por las piernas femeninas bien formadas. El fracaso de esta "ley de las faldas cortas" en reducir la lujuria, debería haber persuadido al colegio para que la eliminara.
Las obras de la ley que preocupaban a Pablo, eran las de las personas que predicaban contra el robo y el adulterio mientras que en realidad robaban y cometían adulterio (Rom. 2:2122). Pablo predicaba en contra del robo y del adulterio (Rom. 13:810), pero ésta no era una obra de la ley, porque él había hecho un compromiso de fe para no robar ni cometer adulterio. Su propósito, al escribir la carta a los Romanos, era instarlos a "que obedezcan a la fe" (Rom. 1:5; 16:26).
Verdad
Pablo pregunta a los gálatas: "¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?" (Gál. 3:2). También declaró que "la fe es por el oír" (Rom. 10:17), queriendo decir que para la fe es de crucial importancia darse cuenta de los conceptos verdaderos. Es importante evaluar las ideas antes de hacer compromisos de fe.
"Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1 Juan 4:1). Los bereanos eran más nobles que los de Tesalónica porque "examinaban las Escrituras todos los días" para determinar si las ideas evangélicas que Pablo enseñaba eran verdaderas. Aquí, la comprensión antecede a la fe.
La palabra ley se usa con frecuencia en la Biblia para hacer referencia al total de instrucciones divinas contenidas en la Escritura. La fe consiste en creer realmente, es decir, comprometerse de tal modo que uno se apropie de todo aspecto de la instrucción divina tan pronto como sea consciente de ella. Este compromiso acepta el bautismo del Espíritu Santo. Este último es una metáfora que se refiere a la escritura de la verdad en el corazón (Jer. 31:33), y a la creación de un nuevo corazón capaz de obedecer (Sal. 51:1,10: 2 Cor. 5:17; Gál. 6:15). Esta fe es dos cosas: es un don otorgado por Dios y producido totalmente por él, y es una decisión voluntaria para aceptar ese don.
Cuando Abraham "creyó", él no se comprometió con respecto al Dios-hombre que moriría para pagar la condena de los pecados de otros. Ni él ni ninguno de sus contemporáneos era consciente de una idea tal. Abraham se comprometió con respecto al pacto. Mediante este compromiso aceptó la actividad divina, y ésta a su vez lo capacitó para guardar el pacto. La instrucción divina que él "escuchó" en este suceso de fe, era una instrucción relacionada con el pacto (Gén. 15:6; Gál. 3:6).
Sentimientos
Una de las razones por las que el cristianismo del tipo carismático está creciendo mucho más rápido que el tradicional, es que más y más de sus adherentes creen que han sido bautizados con el Espíritu Santo. Por el contrario, muchas personas no tienen experiencias de gozo ni sienten certeza cuando hacen genuinos compromisos de fe.
Estas personas deberían animarse con el mensaje de 1 Juan 3:20: "Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas". Elena de White dice que "puede no haber éxtasis de sentimientos" (El camino a Cristo, 70). "No esperéis sentir que habéis sido hechos completos, sino decid, lo creo, es así, no porque lo siento, sino porque Dios lo ha prometido" (Ibid., 51).
Sin el bautismo del Espíritu Santo, "nada podéis hacer" (Juan 15:5). Sin vuestra decisión de fe, el Espíritu Santo no puede bautizaros. Con el bautismo del Espíritu, "todo es posible" (Mat. 19:26).
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