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Como un rioplatense de ascendencia alemana y un latino que hizo sus estudios universitarios y llevó a cabo su carrera profesional en los Estados Unidos, soy doblemente un híbrido cuya identidad es algo ambigua. La ambigüedad de mi hybridez aumenta al tener en cuenta que soy un adventista del séptimo día que creció en una cultura católica, y se sintió cómodo y realizó sus sueños académicos en una institución católica.
Al leer a Pablo hago preguntas desde diferentes perspectivas. Como uno que estudia a Pablo pregunto: ¿A quién le escribió esta carta? ¿Qué era lo que preocupaba a los que recibieron la carta? ¿Por qué les escribió? ¿Cómo entendieron la carta sus primeros lectores?
Como un rioplatense pregunto: ¿Cuáles temas paulinos son importantes también en mi cultura latina? ¿Qué nos dice a los latinos Pablo acerca de nuestra sumisión al destino, nuestra constante búsqueda de la manera de sacarle ventaja al prójimo y a las leyes de la nación, nuestra relación de constante amor/odio con la muerte, y nuestras estructuras sociales jerárquicas y autoritarias?
Como un adventista del séptimo día pregunto: ¿Qué significado tiene para Pablo la salvación? ¿Cómo se ubica a si mismo en el universo de Dios? ¿Cuál considera ser el propósito de la vida en la tierra? ¿Qué brújula dirige sus decisiones éticas?
Obviamente, todas estas preguntas no me las hago al mismo tiempo. En diferentes ocasiones considero uno de estos grupos de preguntas. Para poder hacer las preguntas del segundo y el tercer grupo inteligentemente, sin embargo, tengo que tener respuestas a las del primer grupo. Entonces tengo que hacer dos preguntas esenciales: ¿Desafía Pablo a algunas de las presuposiciones de mi religión o mi cultura? En lo que Pablo dice, ¿refleja un prejuicio de su cultura?
Al poner sobre la mesa las perspectivas culturales tanto del autor como de los lectores, no podemos menos que admitir que hay más de una manera de interpretar legítimamente a un texto. Esto, sin embargo, no quiere decir que todas las interpretaciones tienen el mismo mérito. Sólo establece la necesidad de presentar criterios que ayuden a la evaluación de las mismas. En mi opinión el profesor David Rhoads ha propuesto criterios que son válidos: 1) integridad literaria, 2) plausibilidad histórica, y 3) impacto ético en los contextos contemporáneos. En referencia al último, ¿promueve esta interpretación la justicia, el respeto y la nueva vida, o es que apoya la injusticia, la explotación o la opresión? Pienso que estamos de acuerdo que la justicia, el respeto y la liberación del ser a nueva vida son normas bíblicas que trascienden las limitaciones culturales de tanto los autores como los lectores de la Biblia.
(Herold Weiss es profesor emérito de estudios de la religión en Saint Marys Collage, Notre Dame, Indiana)
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