por Loren Dickinson
(8 de noviembre, 2006)
Esta historia no es bien conocida por los adventistas. De partida, se remonta a medio siglo atrás. Sin embargo, muchos teólogos adventistas y otros estudiosos de la historia eclesiástica pueden recordar un hecho singular que cambió, hasta el día de hoy, la manera en que los cristianos veían a los adventistas.
La historia no es compleja. En la década de 1950, Donald Grey Barnhouse era el editor de la revista Eternity, conocida como una publicación cristiana conservadora. Barnhouse y un joven estudiante doctoral, Walter Martin, se hicieron amigos cuando asistían regularmente a una clase de estudio de la Biblia en Nueva York.
Barnhouse supo que Martin tenía interés en las religiones no cristianas de los orígenes de los Estados Unidos. Martin, que estaba en sus veintitantos años de edad, ya había escrito algunos artículos que fueron publicados, y pronto se integró a Eternity junto a Barnhouse. En armonía con los intereses de Martin, decidieron que éste estudiaría extensamente a los adventistas, considerados por ambos como no cristianos, e incluso anti-cristianos. ¿Eran los adventistas, se preguntaban, algo más que una secta?
Se llevaron a cabo varias reuniones con dirigentes adventistas en Maryland, Pennsylvania y California. Todos los participantes examinaron juntos las doctrinas adventistas. Entre ellas, el Sábado y el juicio investigador.1
Al final de las extensas reuniones con los dirigentes adventistas, Barnhouse escribió lo que él y Martin habían descubierto. Estos hallazgos fueron publicados en Eternity, en septiembre de 1956. Sus conclusiones fueron: "Los adventistas del Séptimo Día son un grupo verdaderamente cristiano, y no una secta anti-cristiana".2 Para los oídos de los lectores de Eternity, y para otros también, sin duda, éste era un anuncio asombroso.
¿Qué sucedió después de esta publicación? Podemos mencionar por los menos dos fenómenos infrecuentes. Primero, cuando Barnhouse publicó sus conclusiones en aquel otoño, tanto él como Martin "fueron saludados con una tormenta de protestas", dice Barnhouse, "de personas que no habían tenido nuestra oportunidad de estudiar las evidencias".3
En verdad fue una tormenta. Y fue tan grande que seis mil, de los treinta y cinco mil suscriptores de Eternity, "anularon sus suscripciones a manera de protesta", dice Richard Schwartz en Portadores de luz para el remanente.4
Hay una segunda consecuencia. Se relaciona con Billy Graham. Hasta el momento de la publicación en Eternity, ni el equipo evangelizador de Graham, ni ningún concilio ministerial local que organizara una campaña evangelizadora, invitó a algún adventista a participar en las campañasaverigüé esto mientras investigaba para mi tesis sobre la organización de campañas evangelizadoras.
La gente del equipo de Graham me contó que los adventistas eran excluidos (ya sea para cantar en un coro, o para servir como consejeros espirituales) por dos razones, al menos. Primero, la iglesia adventista no era considerada como parte de las iglesias protestantes principales. Segundo, los adventistas hacían una activo proselitismo sacando miembros de las iglesias cristianas y de otros grupos.5 De esta manera, los adventistas eran excluidos virtualmente de todas las campañas de evangelización.
Con el descubrimiento de Martin y Barnhouse, y con su asombrosa publicación, Graham se enteró y gradualmente empezó a invitar a adventistas para que participaran en las grandes campañas de evangelización en todo el país.
Probablemente el mismo Graham no era ingenuo con respecto al artículo de Barnhouse. En efecto, él también escribía para esa revista. Además, el hijo de Barnhouse era uno de los consejeros de las cruzadas evangelizadoras de Graham. Así que parece que había un vínculo claro entre las conclusiones de Martin y Barnhouse y lo que la organización de Graham hizo al respecto.
Basado en lo que aprendió sobre los adventistas, Walter Martin publicó más tarde La verdad sobre los adventistas del Séptimo Día, que apareció en 1960, cuatro años después de sus entrevistas con los dirigentes adventistas.6
¿Y qué pasó con Barnhouse? A través de sus conversaciones con adventistas, siguió sin estar convencido de varias posiciones adventistas. Entre ellas, la observancia del sábado, la inmortalidad condicional, y el juicio investigador. ¡En efecto, dijo que la doctrina adventista sobre el juicio era "el recurso psicológico para salvar las apariencias más colosal en toda la historia de las religiones!".7 Afirmó que los adventistas cambiaron del santuario terrenal al santuario celestial cuando la segunda venida no se produjo en 1844. No encontraba ninguna referencia bíblica directa sobre el juicio investigador.
Sin embargo, para ser justos, se debe reconocer que Donald Barnhouse cambió esta actitud con respecto a muchas otras creencias adventistas y las personas que las sostenían.
Cuando apareció el libro de Martin en 1960, Barnhouse escribió el prólogo. En efecto, hizo el siguiente llamado: "Que el Señor pueda acercar a todos los miembros de su cuerpo entre sí, en amor y respeto mutuos, sabiendo que cada uno de nosotros dará cuentas sólo ante Él".8
El día en que los adventistas llegaron a ser cristianos permanece como un suceso significativo en la historia de la iglesia. Cuando eso ocurrió, tuvo consecuencias casi inmediatas para toda la comunidad cristiana.
Por esa razón, bien podría tener consecuencias eternas.
1. Donald Grey Barnhouse, "Are Seventh-day Adventists Christians?" [¿Son cristianos los adventistas?], Eternity, Septiembre de 1956, 7.
2. Walter Martin, The Truth about Seventh day Adventists, [La verdad sobre los adventistas del Séptimo Día], (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1960). Prefacio por Donald Grey Barnhouse,7.
3. Ibid., 7.
4. Richard Schwartz, Light Bearers to the Remnant (Boise, Idaho: Pacific Press, 1979), 544.
5. Entrevistas personales con miembros del equipo de evangelización de Billy Graham, en Atlanta, Georgia, en mayo de 1967.
6. Walter Martin, The Truth about Seventh Adventists (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1960).
7. Barnhouse, Are Seventh-day Adventists Christians? [¿Son cristianos los adventistas?], 44.
8. Martin, Truth about Seventh-day Adventists [La verdad sobre los adventistas del Séptimo Día], 8.
(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)
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