| 1 | 2 | 3
por Timothy Puko [3]
El fondo rotativo es el foco de muchas controversias dentro de la iglesia. Muchos acusan que se ha usado indebidamente para recompensar obreros favoritos y para pasar por debajo de la mesa dinero a los administradores. Leito dice que esto no es cierto. Dice que el fondo está constituido siguiendo el ejemplo de fondos similares en las asociaciones de los Estados Unidos y que se están haciendo los trámites para registrarlo con el gobierno. Esta explicación pasa por alto que en los Estados Unidos los fondos rotativos no son usados para hacer préstamos a los obreros. Solamente iglesias o instituciones pueden prestar dinero de este fondo. No se hacen préstamos a los parientes de los oficiales de la iglesia, puesto que esto produce un conflicto de intereses. El hijo de Leito, sin embargo, ha recibido un préstamo con implicaciones muy controversiales y, como consecuencia, la explicación de Leito no es satisfactoria.
Mike Lynch, un ex profesor de la Universidad Adventista Centroamericana, comenta en un mensaje electrónico desde Costa Rica: "Hemos notado que los dirigentes de la iglesia, en el país y subiendo la escalera eclesiástica hasta los oficiales de la División Interamericana, piensan que las reglas que ellos dictan y manipulan tienen prioridad sobre las leyes del país. Este no es, y ciertamente no debiera ser, el pensar de la iglesia mundial".
El otro nubarrón amenazante es el caso del profesor Lynch. En abril, la Cámara Constitucional de la Corte Suprema de Costa Rica declaró que la agencia del Seguro Social de la nación debe resolver rápidamente la cuestión de las contribuciones que la universidad debe hacer a la caja del Seguro Social en el caso de Lynch. Este caso ha estado ya por dos años pendiente en las cortes de justicia. Lynch argumenta que la universidad declaró cantidades inadecuadas cuando hacía aportes a la caja del Seguro Social y que lo despidió injustamente cuando él trató de hacer que se corrigieran éste y otros problemas en la universidad.
Lynch, un ciudadano de los Estados Unidos, trabajó como obrero nacional en la División Interamericana como profesor y maestro por treinta y cinco años (mayormente en la universidad). Al poco tiempo de haber cambiado su status a obrero de ultramar, en el 2000, hizo averiguaciones acerca de sus fondos en la caja del Seguro Social para asegurarse de que había lo suficiente para su jubilación.
"Allí descubrí enseguida que había una discrepancia considerable entre lo que había sido mi sueldo a través de los años y lo que la universidad había informado a la caja del Seguro Social. Como consecuencia, lo que estaba en mi cuenta no era lo que correspondía", dice él. "Inmediatamente solicité por los canales internos que la administración hiciera los ajustes que correspondían, pero la administración universitaria mostró no tener interés alguno en la solución del problema".
Después de otras investigaciones acerca de su situación, Lynch dice que se dio cuenta de que las contribuciones inadecuadas a la caja de jubilación no eran solamente las suyas, sino también las de muchos otros empleados de la universidad. Los pastores Thorp, Richards, Usher y otros dicen que ellos también se enteraron cuando estaban saliendo del país de que las contribuciones a sus fondos para el Seguro Social no habían sido las que les correspondían de acuerdo con los salarios que habían recibido. Leito admite que este ha sido un problema en la universidad, pero no está de acuerdo con quienes argumentan que esta práctica era parte de una maniobra intencional para la transferencia inapropiada de fondos. Según él, el problema fue causado por una mala interpretación de las leyes nacionales y los oficiales universitarios ahora están ansiosos por saber exactamente cuánto se le debe a la caja del Seguro Social para entonces pagar lo que corresponde.
"No es que tenemos líderes corruptos", dice Leito. "Los miembros deben comprender cuál es mi problema. No estoy defendiendo a nadie diciendo que no se hicieron errores. No creo que nuestros líderes intencionalmente engañaron o estafaron a alguien. Ahora mismo, el fondo de jubilación de la presidenta de la universidad no ha recibido los aportes que le corresponden. A través de los años no estuvieron contribuyendo lo que debían haber estado aportando, aún en el caso de ella".
Uno de los factores que contribuyen a la confusión cuando se trata de establecer cuáles interpretaciones, o cuáles aspectos de una interpretación, son los correctos, es el volumen de la información disponible. Lynch se ha hecho famoso por los mensajes electrónicos que envía regularmente a amigos, aliados y administradores eclesiásticos. Cuando en junio le pedí que me enviara alguna documentación de sus problemas, ese mismo día recibí más de cincuenta mil palabras de correspondencia electrónica personal y otra correspondencia de oficiales eclesiásticos y gubernamentales, muchas de ellas en castellano.
Corre por ahí el chisme que se puede escribir un libro voluminoso acerca de los problemas de la iglesia en Costa Rica. Ya se ha preparado, sin embargo, un volumen con documentos que fue enviado en marzo al presidente de la Conferencia General, Jan Paulsen, y a otros administradores de la iglesia mundial. Scarone compiló 418 páginas de testimonios personales, cartas archivadas, correspondencia electrónica, documentos financieros y reportajes en los periódicos para enviarlos a la oficina de Paulsen.
"La razón por la cual se envió este documento, y la esperanza que animaba la empresa, era llamar la atención de la Conferencia General a esta documentación para que ésta convocara un comité imparcial que fuera a Costa Rica a investigar la situación", dice Scarone. "Creo que por lo menos queda claro que en este documento no se acusa a nadie, sólo se trata de decir: Aquí está sucediendo algo irregular. No sabemos si está bien o está mal, pero la evidencia pareciera indicar que algo anda muy mal".
Rajmund Dabrowski, el director de comunicaciones de la Conferencia General, dice que la División Interamericana está encargada de recibir tales pedidos y de hacer las investigaciones que el caso merezca. Cuando se le preguntó si él o algún otro oficial de la Conferencia General habían leído la documentación enviada por Scarone, dijo que él no la había visto y no sabía si alguien la había leído. Por su parte, Leito describe a Scarone como "el pastor más deshonesto que he conocido en mi vida". Dice que cuando Scarone visitó las iglesias de Costa Rica el año pasado, su estadía creó un abismo entre los laicos y los administradores locales.
Por otra parte, un ex oficial de la Conferencia General, Humberto Rasi, piensa que el documento preparado por Scarone tiene valor. Rasi está ahora semi-jubilado, mientras continúa a cargo de proyectos especiales del Departamento de Educación. Por doce años fue el director de dicho departamento. Dejó su puesto en el 2002, que por coincidencia es el año en que el departamento por primera vez censuró a la Universidad Adventista Centroamericana. Scarone estuvo en contacto con Rasi mientras preparaba el documento que envió a la oficina de Paulsen. "Pienso que el archivo de documentos compilado por Scarone hace que uno cuestione la sabiduría de las decisiones y las acciones de los administradores de la iglesia", dice Rasi.
Cuidadosamente evita decir que Scarone y los demás críticos están en lo correcto, especialmente en materia que no sea educación, acerca de la cual Rasi puede no estar familiarizado. Pero tampoco está dispuesto a desvalorizar de plano las acusaciones. Algunos de los testimonios personales y de los documentos financieros parecieran indicar que algunos administradores actuaron indebidamente, especialmente en lo que se refiere al fondo rotativo y las aportaciones a la caja del Seguro Social, dice él.
"Pienso que en su anhelo de confrontar los problemas, Scarone actuó pastoralmente", dice Rasi. Compiló la documentación apropiada con el deseo de que la directiva de la iglesia, por encima de la División Interamericana, pueda ver de qué se trata y buscarle solución al problema. Por supuesto, algunos administradores de la División están sumamente molestos, puesto que ellos quisieran poder mantener las cosas bajo su jurisdicción".
Paulsen le escribió una carta a Scarone diciendo que el asunto está siendo atendido por la División. Esta es la respuesta que Lynch y otros dicen haber recibido antes. Dabrowski dice que, de acuerdo con las pólizas de la iglesia, los miembros de iglesia y los campos locales que tienen quejas pueden hacer que éstas sean atendidas más allá de los oficiales de la División y lleguen a la oficina del presidente de la Conferencia General, pero para que esto suceda se deben seguir los debidos procedimientos y dirigirse a los niveles más bajos de la administración eclesiástica primero. Cuando se le preguntó si en el caso de Costa Rica se habían implementado los pasos correspondientes, dijo que no sabía e indicó que la pregunta debía ser dirigida a Leito. Leito, por su parte, dice no haber recibido ninguna comunicación directa ni de Scarone ni de Lynch.
Todas las preguntas acerca de lo que los críticos de los administradores en Costa Rica y en la División Interamericana han hecho, o de las reacciones de los administradores a esas acciones, dirigidas a Dabrowski fueron desviadas por él hacia Leito. En un mensaje electrónico, dijo que la División Interamericana "tiene plena jurisdicción sobre los asuntos de la iglesia dentro de su territorio. Como iglesia, estamos organizados sobre la base de los miembros que la constituyen.
Nuestra iglesia espera que todas las actividades dentro de un territorio sean supervisadas por la Unión correspondiente, y en último caso por la División".
Hablando acerca de la unidad, en una jornada bíblica en Turquía en julio, Paulsen dijo que el rápido crecimiento de la iglesia la ha forzado a descentralizar su administración. "Rápido crecimiento [y] expansión, tanto numérica como territorial, hace que no se pueda controlar y guiar desde una oficina central, como era posible hacerlo en el pasado.
[Tal estilo de administración] ya no es ni sostenible ni efectivo", dijo él de acuerdo con la Cadena Adventista de Noticias. "Pueden haber razones técnicas, políticas o gubernamentales que limitan severamente lo que los dirigentes pueden hacer desde sus oficinas en otra parte del planeta".
Para muchos que han sido directamente afectados por la situación en Costa Rica, esta manera de pensar no tiene sentido. Según ellos, es indispensable que la Conferencia Generalque un grupo imparcial, externose involucre en el asunto puesto que si lo peor imaginable resulta ser lo que en realidad ha sucedido, los dirigentes de la División están envueltos en actividades deshonestas. Los críticos dicen que la pérdida de credibilidad por parte de los dirigentes de la iglesia se debe en gran parte a que a pesar de que la situación puede que sea tan mala como se la imaginan, no se han tomado las medidas necesarias para confrontarla.
"A pesar de que la institución eclesiástica se ha vuelto irrelevante, de ninguna manera quieren cambiar los protocolos", dice muy frustrado Anthony Usher. "Aparentemente estamos más dispuestos a dejar que los miembros se vayan, que a cambiar".
Hay que notar, también, la relación de la iglesia con sus miembros. Algunos de los obreros que fueron entrevistados para este artículo dicen que la iglesia los ha chasqueado. Teniendo en cuenta toda la evidencia a su disposición y las historias personales que han oído, cómo pueden los oficiales de la Conferencia General racionalizar su decisión de dejar que la División se encargue del problema.
En una entrevista telefónica Dabrowski dice, "Si la gente piensa así, la gente piensa así. No me gusta que alguien se sienta mal. Pero me parece que la solución de cualquier problema debe estar basada en los hechos. Muchos no están de acuerdo con un gobierno particular, o una decisión de ese gobierno. Yo creo en la democracia y en los procesos democráticos dentro de la iglesia".
Los hechos, sin embargo, pueden ser abrumadores. Después de dos años, el caso de Lynch no ha sido totalmente resulto ante las cortes de justicia del país. Los oficiales del Departamento de Educación han hecho tres viajes a la universidad en dos años, pero tienen que esperar hasta octubre para decidir si es que van a re-instituirle su acreditación. Lynch sigue enviando numerosos mensajes electrónicos y circulan las más de cuatrocientas páginas compiladas por Scarone. Cuarenta y seis mil miembros de iglesia en Costa Rica en su mayoría todavía carecen del poder para elegir a sus líderes y siguen divididos en tres campos. Concebir las extensas investigaciones que se debieran hacer para hallar las respuestas adecuadas a todos estos problemas lo deja a uno abrumado.
"Para el bien de los fieles adventistas de América Central, y para mantener el buen nombre de la iglesia en todo el mundo, sería de gran beneficio que la Conferencia General investigara la situación", dice Rasi. "Si los documentos resultan ser falsos, si la información no es válida, se despejaría el ambiente. Si lo contrario es la realidad, entonces la seriedad de los problemas quedaría clara, y se les daría la debida atención".
(Traducido por Herold Weiss)
comparta este artículo
|