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La cultura y el adventismo:
Europa y los Estados Unidos como ejemplo

por Reinder Bruinsma [2]

Dos

Los europeos ven a la iglesia de una manera distinta a como la ven los norteamericanos. Tradicionalmente, muchos países europeos han tenido iglesias oficiales, o establecidas.18 Quienes no pertenecen a estas iglesias puede que pertenezcan a iglesias "libres", pero consecuentemente tienen menos derechos y un rango social inferior. En Europa el adventismo ha sido considerado frecuentemente como una secta de dudosa reputación. Esta situación ha mejorado en las últimas décadas, haciendo posible que el adventismo sea más aceptable socialmente.

En cambio, los fundadores de la nación norteamericana le dieron la espalda a la tradición de la iglesia establecida por el estado y favorecieron la formación de iglesias patrocinadas voluntariamente por sus adeptos, o sea el denominacionalismo. Si bien las diferentes denominaciones no gozan de igual prestigio, sino que se reconoce una escala social entre ellas, los adventistas en los Estados Unidos, por lo general, se consideran a sí mismos en un nivel social más elevado del que ocupan sus correligionarios en Europa.19

Tres

Creo que los adventistas norteamericanos tienden a ser más optimistas que los adventistas europeos (ciertamente más que los de Europa occidental). A pesar de que el calvinismo tuvo una fuerte influencia sobre la religión en Norteamérica, y que las enseñanzas de Arminio han desplazado en gran medida el predominio original de la doctrina de la predestinación, el énfasis en el libre albedrío trajo consigo gran optimismo. Como resultado, la religión en los Estados Unidos vino a distinguirse por su practicalidad e individualismo.20

Como resultado, la religión en los Estados Unidos produjo evangelistas en vez de teólogos. El historiador Henry Steele Commager una vez dijo: "No es de ningún modo una exageración decir que durante el siglo diecinueve y buena parte del veinte, mientras que la religión prosperaba la teología se iba paulatinamente a la banca rota."21 La iglesia adventista en Europa importó sus evangelistas de los Estados Unidos, pero exportó muchos de sus teólogos a Norteamérica.22

Las tendencias pragmáticas del adventismo norteamericano pueden ser apreciadas en la gran abundancia de ministerios independientes. Nadie sabe cuantos hay. Varían en tamaño desde establecimientos minúsculos con presupuestos mínimos y un solo operario hasta organizaciones con presupuestos de millones de dólares y cientos de empleados.23

Cuatro

Las oleadas periódicas de fundamentalismo extremado y de ideas radicales de derecha (aborto, capitalismo, anti-socialismo, etc.) han influenciado probablemente al adventismo norteamericano más profundamente que al europeo.24

Cinco

Desde el punto de vista de los europeos, los adventistas norteamericanos no sólo tienen una extraña obsesión con la separación de la iglesia y el estado, sino que también son bastante inconsistentes. Orar a Dios en las escuelas públicas y eventos cívicos es considerado inaceptable, pero el despliegue de la bandera nacional dentro de la iglesia es considerado normal. Esto no deja de llamar la atención a los europeos.

Los europeos también observan con interés que tradicionalmente la iglesia adventista en los Estados Unidos haya rehusado recibir subsidios estatales (notablemente para el sistema educacional), mientras que a menudo en Europa los dirigentes de la iglesia se esfuerzan por obtenerlos con ahinco.25

Seis

Aparentemente, la mayoría de los adventistas en Norteamérica han abandonado el ideal de no participar en el ejército como combatientes. Los adventistas que han servido activamente en las fuerzas armadas no son criticados por haber elegido carreras militares. Al contrario, son aplaudidos por su patriotismo. En cambio, en Europa se sigue manteniendo el ideal del adventista no-combatiente.

En países europeos que hasta hace poco tenían servicio militar obligatorio, muchos adventistas no sólo rehusaron portar armas, sino que optaron, a la medida posible, por cumplir su obligación prestando servicios humanitarios fuera de las fuerzas armadas. Bien puede ser que la amarga controversia acerca del servicio militar durante la primera guerra mundial—que fue una de las razones principales del cisma entre la iglesia adventista y los adventistas reformados—no haya sido totalmente olvidada.26

Además, debe anotarse que, por lo general, los adventistas europeos no han criticado la membresía en las uniones obreras tan asiduamente como lo han hecho sus hermanos en Norteamérica.

Siete

Hay otras diferencias notables en la manera en que los adventistas norteamericanos y los europeos occidentales mantienen algunas "normas adventistas". Los europeos son más estrictos en la observancia del sábado. Ir a comer en un restaurante en sábado y pagar por algo (por ejemplo, gasolina para el automóvil), son actividades que ellos, en su mayoría, consideran tabú. Por otra parte, los europeos han sido, a través del tiempo, más indulgentes acerca del anillo de compromiso, y hoy en día se sienten considerablemente más cómodos con el uso moderado de las joyas.

También, muchos adventistas europeos han objetado contra el árbol de navidad, y esta actitud es todavía vigente en algunos lugares, mientras que los adventistas norteamericanos son más tolerantes a este respecto. Ya por algún tiempo la iglesia norteamericana ha sido mucho más liberal que la europea en cuanto al divorcio y un segundo casamiento, aunque hoy en día esta diferencia es relativamente pequeña. Además la iglesia europea puede que sea ahora más "comprensiva" que la norteamericana al aceptar parejas que cohabitan.

Según George R. Knight, los adventistas nunca han tenido una póliza oficial para el establecimiento de normas y siguen formulándolas ad hoc, tal como lo hicieran sus antepasados.27

Ocho

Probablemente, la posición acordada a Elena White en Europa difiere de la que ella ocupa entre los adventistas de Norteamérica. Varios factores contribuyen a esto. En algunas partes de Europa, la reticencia de Luis Conradi—y subsecuentemente su negativa—de aceptarla como profetisa de Dios todavía ejerce influencia.28

También hay que tomar en cuenta que en el pasado no muchos europeos podían leer inglés y pocos de los libros de Elena White habían sido traducidos a los idiomas europeos. Como resultado, los adventistas europeos tenían acceso limitado a sus escritos. Otro factor importante ha sido que los europeos han tenido recelo de declararla profetisa por temor a ser tildados miembros de una secta norteamericana que, como los mormones, tiene su propio profeta.

Nueve

Ignoro la existencia de un estudio que analice las diferencias en la percepción del apocalipticismo entre los adventistas norteamericanos y los europeos. En ambos continentes se puede observar hoy un amplio espectro de opiniones. En ambos hay adventistas que mantienen que las interpretaciones proféticas tradicionales son aún válidas, mientras que otros, con el mismo fervor, instan a la iglesia a poner a un lado la interpretación historicista de las profecías.29

Con todo, pareciera que en Europa se le ha dado menos importancia que en Norteamérica al papel que se le asigna a los Estados Unidos al desenlace del fin de los tiempos. Por otra parte, los adventistas norteamericanos tradicionalmente han estado más preocupados que los europeos por el peligro de leyes dominicales represivas.30

Diez

Finalmente, hay diferencias bien marcadas en la manera en que los adventistas de Norteamérica y los de Europa llevan a cabo el evangelismo. ¡Muchos adventistas europeos tiemblan al anticipar el llamado al altar que es parte inevitable de la visita de un predicador norteamericano!

Confrontando la Diversidad Constructivamente

La diversidad existente en el adventismo alrededor del mundo es, indudablemente, mucho mayor que la que hay entre los adventistas europeos y los norteamericanos. También hay que tener en cuenta que hay diferencias dentro del adventismo europeo y dentro del norteamericano, tanto teológica como culturalmente. Sin embargo, hoy en día la diferencia más significativa dentro de la iglesia no parece estar ligada a la nacionalidad, la cultura o la orientación teológica, sea ésta conservadora, evangélica o liberal.

Estoy más convencido que nunca antes de que la creciente grieta que amenaza dividir a la iglesia adventista del séptimo día y quebrantar su unidad es otra. En muchas partes del mundo la iglesia todavía es muy moderna en su manera de pensar y sus transacciones, especialmente en su estructura burocrática. Lenta, pero ciertamente, en muchas partes del mundo occidental se están manifestando dentro de ella elementos postmodernos que contrastan con la manera tradicional adventista de ver las cosas. No se puede predecir si la iglesia va a enfrentar este desafío exitosamente.31

Referencias

18. Ver Daniel Heinz, "Adventism and European Environment" [El adventismo y el medio ambiente europeo], en Church, State, and Religious Dissent [La iglesia, el estado y la disidencia religiosa] (Frankfurt am Main: Peter Lang, 1993), 44–48.
19. Bruinsma, Geloven in America [Amados en Norteamérica]. Ver, específicamente, el capítulo "Social Sources of Denominationalism Revisited" [Un nuevo vistazo de las fuentes sociológicas del denominacionalismo], en Wade Clark y William McKinney, American Mainline Religión [La religión de las denominaciones norteamericanas tradicionales](New Brunswick, N.J.: Rutgers University Press), 106–47.
20. Richard E. Wenz, The Shaping of Religious Traditions in the United States [La formación de las tradiciones religiosas en los Estados Unidos] (Minneapolis, Minn.: Fortress Press, 1990), 17–112; Robert L. Ferm, Piety, Purity, Plenty: Images of Protestantism in America [Piedad, pureza, abundancia: Imágenes del protestantismo en Norteamérica] (Minneapolis, Minn.: Fortress Press, 1991), 44, 45; James D. Bratt, Dutch Calvinism in Modern America [El calvinismo holandés en la Norteamérica moderna] (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1984); Henry Steele Commager, The American Mind: An Interpretation of American Thought and Character Since the 1880s [La mente norteamericana: una interpretación del pensamiento y el caracter norteamericano desde la década de 1880] (New Haven: Yale University Press, 1950), 7, 9; Richard Rice, Believing, Behaving, Belonging: Finding New Love for the Church [Creyendo, comportándose, perteneciendo: Encontrando un nuevo amor por la iglesia] (Roseville, Calif.: Association of Adventist Forums, 2002), 75–85; Robert N. Bellah, et al., Habits of the Heart: Individualism and Commitment in American Life [Hábitos del corazón: el individualismo y el compromiso en la vida norteamericana] (New York: Harper and Row, 1986), 142–63.
21. Commager, American Mind {La mente norteamericana], 165
22. Tengo la impression que el buen número de teólogos adventistas con raíces europeas (su cantidad no está en proporción al tamaño de la iglesia en Europa), que han estado enseñando en instituciones adventistas en Norteamérica en las últimas décadas, no ha "europeizado" la teología adventista en forma notable. Puede ser que hayan venido demasiado tarde para poder hacerlo.
23. Reinder Bruinsma, "Supporting Ministries" [Ministerios adjacentes] en Baumgartner, Re-Visioning Adventist Mission in Europe [Re-Visando la misión adventista en Europa], 167–70.
24. Reinder Bruinsma, "Adventist and Protestant Fundamentalism" [El fundamentalismo adventista y el protestante], Spectrum, 30.1 (winter, 2002), 24–36.
25. Ver Eric Syme, A History of SDA Church-State Relations in the United Status [Historia de las relaciones de la iglesia adventista del séptimo día con el estado en los Estados Unidos] (Mountain View, Calif.: Pacific Press, 1973).
26. Johannes Hartlapp, "Military Service: A Comparative Study Between the New Testament Teaching and the Attitude of German Adventists" [El servicio militar: Un studio comparativo de la enseñanza del Nuevo Testamento y la actitud de los adventistas alemanes] (tesis de maestría, Andrews University, 1993), argumenta que la decisión de los dirigentes de la iglesia en Alemania que provocó la controversia fue más directamente influenciada por el temor de que las autoridades clausuraran la iglesia que por razones teológicas. Pocos años atrás, la iglesia adventista reformada (de Alemania) publicó, basada en una metodología que deja mucho que decir, una historia comprensiva de su desarrollo. Es sorprendente ver en ella el lugar preeminente que ocupa el servicio militar en su manera de pensar. Ver A. Balbach, History of the Seventh-day Adventist Reform Movement [Historia del movimiento adventista del séptimo día reformado] (Virginia: Reformation Herald, 1999), 29–64, 172–81, 628–33.
27. George R. Knight, The Fat Lady and the Kingdom: Confronting the Challenges of Change and Secularization [La Gorda y el reino: confrontando los desafíos de los cambios y la secularización] (Boise, Idaho: Pacific Press, 1995), 116, 117.
28. Daniel Heinz, Church, State, and Religious Dissent [Iglesia, estado, y disidencia religiosa], 94ss.
29. Kai Arasola, The End of Historicism [El fin del historicismo] (tesis doctoral, Universidad de Uppsala, Suecia, 1990).
30. Warren L. Johns, Dateline Sunday, USA [El domingo de la caducación en EEUU] (Mountain View, Calif. Pacific Press, 1967).
31. Reinder Bruinsma, "Modern versus Postmodern Adventism: The Ultimate Divide" [El adventismo moderno versus el postmoderno: la separación decisiva] Ministry Magazine [El ministerio adventista], Junio 2005, 16–21.


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