La cultura y el adventismo:
Europa y los Estados Unidos como ejemplo

Por Reinder Bruinsma
(22 de diciembre 2005)

Por lo general se define la cultura como un sistema de creencias, valores, costumbres, conductas y artefactos compartidos por miembros de una sociedad que los usan para poder participar de la vida en común. Los diferentes elementos del sistema son transmitidos de generación en generación por la enseñanza.

Aún si estuviéramos dispuestos a entretener la presuposición totalmente errónea que las personas vienen a este mundo en un estado de tabula rasa (pizarrón limpio), debemos reconocer que pronto están influenciadas por fuerzas culturales. Ellas le darán forma a sus personalidades, formarán sus nociones del mundo y sus sistemas de creencias, normas y conductas en constante intercambio, muchas veces inconciente, con la cultura dominante y las sub-culturas en que viven.

Los adventistas no están inmunizados contra estas influencias. Alrededor del mundo, y en diferentes grados, han heredado una buena dosis de cultura norteamericana. Lo queramos o no, el adventismo fue "hecho en EEUU". Sus comienzos tuvieron lugar en el contexto de la expansión norteamericana hacia el Oeste en el siglo diecinueve. Allí adquirió una tonalidad particular que siguió siendo distintiva cuando se expandió a través del continente hacia California y el sur.1

No es posible dar una síntesis comprensiva de todos los aspectos importantes de la cultura norteamericana que se han arraigado en el adventismo. Me limitaré por lo tanto a señalar aquellos que desde mi perspectiva europea parecen ser los más importantes.

Las raíces norteamericanas del adventismo

Tengo la impresión que mucho del pragmatismo y del espíritu empresarial del adventismo se debe a la tendencia filosófica por largo tiempo dominante en los Estados Unidos. Si bien las muchas escuelas filosóficas que influenciaron el mundo occidental también dejaron sus marcas en Norteamérica, el realismo del sentido común (escocés) prevalecía en el mundo de los pioneros adventistas, y ninguna otra corriente del pensamiento ha sido tan consistentemente central en los Estados Unidos como el utilitarianismo y otras formas de pragmatismo.2

Tan importante como lo antedicho es la democratización de la teología.3 Que un sinnúmero de personas estuvieran dispuestas a escuchar a individuos sin mayor educación como William Miller, otros dirigentes del movimiento millerita y los pioneros adventistas sólo se explica por la noción de que el laico es tan capaz como el teólogo de entender y interpretar la Biblia.

Además, el adventismo surgió profundamente influenciado por corrientes religiosas que estaban teniendo éxito en la frontera que avanzaba hacia el oeste en el continente norteamericano, formas "primitivas" del protestantismo como la "Christian Connection" [conexión cristiana] y la versión norteamericana del metodismo.4 Como era de esperarse, la gran influencia del puritanismo en el desarrollo religioso de la colonia inglesa en Norteamérica también dejó una firme impresión en el adventismo.

También hay que tomar en cuenta que el adventismo adoptó con entusiasmo los ideales de otros movimientos de reforma propagados por otros cristianos norteamericanos en el siglo diecinueve. Muchos de los primeros adventistas estuvieron involucrados en iniciativas contra la esclavitud así también como en el movimiento pro temperancia y la reforma pro salud.5

El adventismo no desarrolló su teología en el vacío. La sombra del pensamiento anti-trinitario, que algunos de nuestros pioneros heredaron de sus raíces religiosas, siguió entenebreciendo al nuevo movimiento por décadas.6 La teología adventista también exhibe las marcas de lo que se ha frecuentemente designado como "la obsesión de los norteamericanos con el milenio".7

Desde las últimas décadas del siglo diecinueve en adelante, es de notar que, como la mayoría de los demás protestantes, los adventistas han compartido un pronunciado prejuicio contra los católicos.8 Un paralelismo similar puede observarse en las olas de fundamentalismo que barren las playas del protestantismo norteamericano y la iglesia adventista.9

En materia administrativa, la organización eclesiástica y la terminología adoptada por la iglesia adventista fueron inspiradas por modelos eclesiásticos usados en los siglos diecinueve y veinte en Norteamérica y por las estructuras políticas vigentes.10 Esta influencia se puede ver claramente en la adopción de un sistema presidencial por parte de la iglesia adventista.

Del mismo modo, otras instituciones adventistas importantes fueron tomadas y adaptadas de otras denominaciones norteamericanas. La escuela sabática—para adultos y niños—fue sin duda copiada de la escuela dominical que se originó a fines del siglo dieciocho y que para 1870 ya se había consolidado entre los evangélicos.11

El adventismo europeo y el adventismo norteamericano

Varios historiadores adventistas han indagado en busca de las raíces europeas del adventismo. Se le ha dado énfasis a conexiones con la reforma protestante del siglo dieciséis y, en particular, con ciertas ramas del movimiento anabautista (el bautismo y el sábado, por ejemplo).12 Si bien tal búsqueda no deja de tener sus atractivos, es un hecho que la iglesia adventista del séptimo día era—más que nada—una iglesia norteamericana que fue exportada de los Estados Unidos a Europa.13

Algunos de los primeros predicadores y dirigentes adventistas en Europa fueron norteamericanos nacidos en Europa; o fueron norteamericanos de segunda generación. John Matteson y Louis R. Conradi son ejemplos prominentes.14 Otros, como James Erzberger, se convirtió al adventismo en Europa, pero casi inmediatamente partió para los Estados Unidos en busca de entrenamiento.15

Desde entonces, el adventismo europeo ha retenido muchas características cuyos orígenes pertenecen al contexto cultural norteamericano. Por otra parte, otras culturas también lo han influenciado, como es evidente entre los miles de miembros de iglesia que han emigrado del Caribe a Europa occidental.16

El desplazamiento de miembros dentro de Europa también complica el cuadro. Miembros de Rumania, por ejemplo, y otros países de Europa oriental han emigrado hacia el oeste. Estos movimientos han demostrado, entre otras cosas, que el adventismo europeo se manifiesta en versiones con diferencias marcadas. A este cuadro hay que añadirle las diferencias de las sub-culturas del adventismo en el norte y en el sur de Europa.

Aun cuando tomamos en cuenta las diferentes maneras en que el adventismo se manifiesta en Europa, es razonable distinguir el adventismo europeo del adventismo norteamericano.

A continuación enumeraré las diferencias más significativas que he observado en mis muchos viajes por Europa y los Estados Unidos. A menudo las diferencias son más notables en Europa occidental, pero en Europa central y oriental los pueblos están experimentando cambios a paso acelerado, y con ellos la iglesia adventista en estas regiones también está cambiando. Como resultado, las diferencias entre Europa occidental y central ya no son tan marcadas como lo fueran en el pasado.

Uno

Tanto Europa como los Estados Unidos son sociedades altamente secularizadas, pero con mayores diferencias. Mientras que un alto porcentaje de los norteamericanos continúa asistiendo a la iglesia y apoya a las organizaciones religiosas, el porcentaje de europeos que hace lo mismo es mucho más pequeño.17 Esta diferencia también puede verse en la iglesia adventista, particularmente en sus márgenes.

Referencias

1. Ver los capítulos pertinentes en Edwin Scott Gaustad, ed., The Rise of Adventism [El surgimiento del adventismo] (New York: Harper and Row, 1974). Gary Land, ed., The World of Ellen G. White [El mundo de Elena G. de White] (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 1984) contiene varios capítulos que enfocan aspectos culturales que influenciaron significativamente al adventismo. Ver también Ruth Alden Doan, The Miller Heresy, Millennialism and American Culture [La Herejía de Miller, el milenialismo y la cultura norteamericana] (Philadelphia: Temple University Press, 1987); Thomas J. Schlereth, Victorian America: Transformations in Everyday Life [La Norteamérica victoriana: transformaciones de la vida cotidiana] (New York: Harper Collins, 1991); y George R. Knight, Ellen White: A Fascinating Look at the Times in which She Lived [Elena White: un vistazo fascinante al tiempo en que vivió] (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 1998).
2. Malcom Bull and Keith Lockhart, Seeking a Sanctuary: Seventh-day Adventism and the American Dream [Buscando un santuario: el adventismo del séptimo día y el ideal de los norteamericanos] (New York: Harper and Row: 1989), 23–25; Bruce Kuklick, A History of Philosophy in America [Historia de la filosofía en Norteamérica] (Oxford: Clarendon Press, 2001).
3. Nathan O. Hatch, The Democratization of American Christianity [La democratización del cristianismo en Norteamérica] (New Haven: Yale University Press, 1989).
4. Bert Haloviak, "A Heritage of Freedom: The Christian Connection Roots to Seventh-day Adventism," inédito.; Russell L. Staples, "Adventism," en Donald W. Dayton and Robert K. Johnston, eds. The Variety of American Evangelicalism [La variedad del evangelicalismo norteamericano] (Downers Grove, Illinois: InterVarsity, 1991).
5. Ronald G. Walters, American Reformers—1815–1860 [Reformadores norteamericanos—1815–1860] (New York: Hill and Wang, 1978).
6. Rolf J. Poehler, Continuity and Change in Adventist Teaching [Continuidad y cambio en las enseñanzas adventistas] (Frankfurt am Main: Peter Lang, 2000), 36–39; George R. Knight, A Search for Identity: The Development of Seventh-day Adventist Beliefs [La búsqueda de identidad: el desarrollo de las creencias de los adventistas del séptimo día] (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 2000), 100–17; Woodrow Whidden, Jerry Moon, and John W. Reeve, The Trinity [La Trinidad] (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 2002), 182–203.
7. Reinder Bruinsma, Geloven in Amerika [Amados en Norteamérica] (Zoetermeer, Holanda: Uitgeverij Boekencentrum, 1998), 139–40; Douglas Morgan, Adventism and the American Republic [El adventismo y la república norteamericana] (Knoxville, University of Tennessee Press, 2001), 4–8.
8. Reinder Bruinsma, Adventist Attitudes toward Roman Catholicism 1844–1965 [La actitud adventista hacia el catolicismo romano 1844–1965] (Berrien Springs, Mich.: Andrews University Press, 1994). Las líneas principales de los argumentos presentados en esta tesis doctoral están sumarizados en "Adventists and Catholics: Prophetic Preview or Prejudice" [Adventistas y católicos: anuncios proféticos o prejuicios], Spectrum 27.3 (summer 1999): 45–52.
9. Reinder Bruinsma, "Adventism and Protestant Fundamentalism" [El adventismo y el fundamentalismo protestante], Spectrum 30.1 (winter 2002): 24–36.
10. George R. Knight, Organizing to Beat the Devil: The Development of the Adventist Church Structure [Organizándose para derrotar al diablo: El desarrollo de la estructura ecclesiástica de la iglesia adventista] (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 2001), 48–66, 90–91; Barry David Oliver, SDA Organizational Structure: Past, Present and Future [La estructura ecclesiástica de la iglesia adventista del séptimo día: pasado, presente y futuro] (Berrien Springs, Mich.: Andrews University Press, 1989), 46–66 y passim. Ambos libros proveen buenos analises del desarrollo de la estructura eclesiástica de la iglesia adventista.
11. Véase la excellente historia del desarrollo de la escuela dominical de Anne M. Boylan, Sunday School: The Formation of an American Institution—1790–1870 [La escuela dominical: la formación de una institución norteamericana—1790–1870] (New Haven: Yale University Press, 1988). Compárese con Richard W. Schwartz and Floyd Greenleaf, Light Bearers: A History of the Seventh-day Adventist Church [Portadores de luz: historia de la iglesia adventista del séptimo día], edición revisada Nampa, Idaho: Pacific Press, 2000), 155–57.
12. No es una coincidencia que a un libro acerca de la historia de la iglesia adventista en Europa se le haya puesto por título Heirs of the Reformation [Herederos de la Reforma} (Hugh Danton et al. eds.; Grantham, Inglaterra: Stanborough Press, 1997), Bryan W. Ball, The English Connection [La conexión inglesa] (Cambridge: James Clarke, 1981), 138–58; idem, The Seventh-day Men: Sabbatarians and Sabbattarianism in England and Wales, 1600–1800 [Los hombres del séptimo día: sabatarianos y sabatarianismo en Inglaterra y Gales, 1600–1800] (Oxford: Clarendon Press, 1994).
13. Bull and Lockhart, Seeking a Sanctuary [Buscando un santuario], 164–75.
14. En referencia a Matteson, ver Schwartz y Greenleaf, Light Bearers [Portadores de luz], 87, 137, 143, 209. Acerca de Conradi, ver G. Padderatz, Conradi und Hamburg. Die Anfange der Deutschen Adventgemeinde (1889–1914) unter Besonderer Berucksichtigung der Organisatorische, Finanziellen und Sozialen Aspecte [Conradi y Hamburg. El comienzo de la iglesia adventista alemana (1889–1914) bajo diferentes perspectivas de los aspectos estructurales, financieros y sociales] (Hamburg: publicado por el autor, 1978), Daniel Heinz, Ludwig Richard Conradi: Missionar del Siebenten-Tags Adventisten in Europa [Luis Ricardo Conradi: misionero de los adventistas del séptimo día en Europa] (Frankfurt am Main: Peter Lang, 1987); Reinder Bruinsma, "Patterns of Mission Involvement" [Modelos de trabajo misionero], en Erich W. Baumgartner, ed., Re-Visioning Adventist Mission in Europe [Re-visando la misión adventista en Europa] (Berrien Springs, Mich.: Andrews University Press, 1998), 36–37.
15. Schwartz y Greenleaf, Light Bearers [Portadores de luz], 139.
16. Acerca de la situación en Gran Bretaña, ver ibid., 509–13.
17. Acerca de los giros de la vida religiosa en los Estados Unidos, ver George Barna, Virtual America [La Norteamérica virtual] (Ventura, Calif.: Regal Books, 1994), 42–62. Acerca de los giros de la vida religiosa en Europa, ver Sean Gill, et al., eds., Religion in Europe: Contemporary Perspectives [La religión en Europa: perspectivas contemporáneas] (Kampen, Holanda: Pharos, 1994).

comparta este artículo

 

© 2005 Spectrum/AAF

Spectrum and the Association of Adventist Forums depend upon donations to defray the cost of publishing this and other features. Contributions, which in the United States are deductible from taxable income, can be made online at preset amounts, via fax or mail using an order form, or by making telephone contact with the Spectrum office.

 

 

Spectrum Home

AAF | About AAF | Chapters | Calendar | Sponsorship
Spectrum Magazine | About Spectrum | Current Issue | Archives | Authors | Subscribe
Online Community |
Featured Columns | Sabbath School | Reviews | Interactive | Authors
Café Hispano | Artículos Publicados | Escuela Sabática
Store

Feedback | Contact Us

© Copyright 2005 Association of Adventist Forums