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por Fritz Guy [4]
El número veintisiete fue una iniciativa algo arbitraria de mi parte. Como secretario del grupo, me fueron asignadas las tareas de llevar registro y organizar nuestras deliberaciones. Siendo que no había un número predeterminado de secciones, hubiéramos podido establecer veintiseis o veintiocho secciones, pero preferí veintisiete. Veintiseis me pareció un número insípido, sin interés. Veintiocho me pareció más atractivo por ser el múltiple de siete por cuatro, el producto aritmético de dos números prominentes en el Apocalipsis.
Veintisiete me pareció aún más atractivo: es tres a la tercera potencia, tres por tres por tres. Dada la importancia de la trinidad (Mat. 28:19; 2 Cor. 13:13 [14]) y la triple alabanza de los ángeles, "Santo, Santo, Santo" (Isa. 6:3), los otros números no le hacían competencia. Veintisiete tenía que ser. Durante las deliberaciones en la Conferencia General, el número de las secciones aumentó a veintiocho, pero subsecuentemente fue reducido a veintisiete.26 Así que resultaron veintisiete secciones y la declaración es a veces identificada informalmente como "las veintisiete".
Algunos otros detalles pueden resultar de interés, a pesar de no ser suficientemente importantes como para haber sido incorporados en la historia oficial del proyecto.
La sección que tomó más tiempo que ninguana otra fue la veintitrés, "El ministerio de Cristo en el santuario celestial". Puesto que se habían hecho públicas muchas críticas tanto desde un punto de vista exegético como experimental acerca de la doctrina tradicional del santuario celestial y su "limpieza", nos esforzamos por formular una declaración al respecto que representara fielmente lo que nosotros entendíamos que gozaba del consenso más amplio en la membresía de la iglesia.
Después de mucha deliberación, el grupo decidió no incluir una sección sobre la educación cristiana. Nos pareció que si identificábamos de esta manera a uno de los departamentos clave de la iglesia tendríamos que, para hacer justicia, también identificar a otros (escuela sabática, salud y temperancia, ministerios juveniles, etc.). En tal caso, estaríamos convirtiendo el documento en un mapa de la organización.
La sección quince, "La cena del Señor", despertó algunas preguntas interesantes, entre ellas la participación de los niños. Aunque entre los adventistas siempre se ha practicado la comunión abierta, algunos miembros del grupo insistían que sólo a niños bautizados se les podía permitir participar; otros con igual fervor estaban convencidos de que un niño con la madurez suficiente para entender el significado de los símbolos debiera poder participar. El grupo fue incapaz de llegar a un acuerdo al respecto, de manera que la declaración final no encara la pregunta.
Más importante que nada fue nuestra exaltación al reconocer la importancia de nuestra tarea. Tratábamos de describir (dándole expresión a las creencias de nuestra comunidad de fe) e instruir (guiando a la comunidad de fe a una visión más clara y más perceptiva). Si hubiéramos escrito nuestras propias declaraciones de creencias, cada uno hubiera escrito algo diferente, que reflejaría nuestros trasfondos, perspectivas y entendimientos individuales.
A continuación la declaración de creencias pasó a un diálogo más amplio. El documento preparado por nuestro grupo fue modificado ligeramente por el comité del Manual de la Iglesia y aprobado, en principio, por el concilio anual en octubre de 1979. En febrero de 1980 fue publicado por la Review, con una invitación a los lectores alrededor del mundo a que hicieran comentarios.27
Las sugerencias enviadas a la Review fueron muchas, algunas superficiales y otras extremadamente bien pensadas. Probablemente el examen más cabal fue hecho por la facultad de religión del Pacific Union College. Intercambios adicionales entre los oficiales de la Conferencia General y el grupo de profesores del Seminario y otro prolijo examen del documento en la Conferencia General introdujeron modificaciones importantes.28 Finalmente la declaración fue presentada para ser considerada por los 2000 delegados a la quintuagésima tercera sesión de la Conferencia General en Dallas en abril.29
El debate en Dallas comenzó con un extenso comentario por el presidente, Neal C. Wilson, que incluía lo siguiente:
Ya hace algún tiempo que hemos estado considerando mejorar nuestra Declaración de Creencias Fundamentales.
Sin duda han estado estudiando este asunto y orado por él.
Hemos estado oyendo varios rumores interesantes. Se dice que algunos piensan que los dirigentes de la iglesia quieren destruir completamente los fundamentos de la iglesia y trazar para la iglesia un curso que es contrario a la Biblia, contrario a la tradición y a la historia del adventismo. Compañeros delegados, nada puede estar más lejos de la verdad.
También hemos oído que cuando alguien se atreva a manocear la Declaración de Creencias Fundamentales se estará intoduciendo la Omega, la confusión final de las posiciones teológicas y doctrinales de la iglesia Adventista del Séptimo Día. Les sugiero que esta también es una opinión desafortunada.
Puedo entender cómo los individuos que estaban lejos de donde se estudiaron estas cosas, a los cuales no se les pidió que participaran en el estudio de mejoras en la expresión, puedan pensar que algo muy siniestro, misterioso y secreto ha estado sucediendo y que esto nos va a confrontar, contribuyendo al deterioro y la extinsión de la iglesia Adventista del Séptimo Día
Les aseguro que ninguno de los que han estado trabajando con ahinco en estas cosas tiene tales intenciones.
Hay otros que piensan saber por qué se está haciendo esto. Piensan que se ha preparado esta declaración para usarla como un garrote con el cual castigar a algunos, para atrapar a nuestro pueblo dentro de un concepto estrecho de la teología, sin dejar espacio para la interpetación privada de las profecías, o ideas personales en materia de teología y doctrinas. Esto es también desafortunado porque ésta nunca ha sido ni es la intención del estudio que se le ha dado a la Declaración de Creencias Fundamentales.
Algunos profesores, teólogos, y otros, tienen miedo de que esta declaración haya sido concebida para ser usada por la iglesia con el propósito de examinarlos y descalificarlos como maestros en nuestras instituciones de enseñanza universitaria. Es extremadamente trágico de que tales rumores estén circulando.
Reconozco abiertamente, estoy más que dispuesto a admitir, de que debemos tener mucho cuidado al invitar a personas con mentes abiertas, experiencia y estudios avanzados para que nos ayuden en la formulación de una declaración tal. Pienso, sin embargo, que nadie debe asustarse al estudiar la fraseología de este documento. Tal vez debo ir aún más allá y decir que la iglesia Adventista del Séptimo Día no tiene un credo como tal. Ninguna declaración en lenguaje humano está sellada en hormigón. Nunca llega la hora en que un documento humano no pueda ser mejorado. Pensamos que es bueno que cada 20, 30, 50 años nos aseguremos de que estamos usando un unfoque y un lenguage apropiado.
Algunas palabras no tienen hoy el significado que tenían hace 50 años.
Es muy importante que todos entendamos lo que creemos y que lo expresemos claramente, simplemente, de la manera más concisa posible. 30
Con estas palabras se abrió el debate para la consideración y la aprobación final de "las veintisiete fundamentales".
Como bien dice Geraty, "El proceso llevado a cabo en Dallas fue de más beneficio para los que participaron en él que para el producto". 31 Trayendo a colación el aforismo de que un camello parece ser un caballo diseñado por un comité, cualquiera puede darse cuenta de que un comité de casi dos mil miembros no es el grupo ideal para la revisión de un documento.32 Sin embargo, estuvo bien de que la Conferencia General en sesión, la autoridad máxima dentro de la iglesia, pasara casi una semana debatiendo las creencias que nos dan identidad teológica, y no usara su tiempo sólo para debatir estructuras, pólizas y procedimientos ecclesiásticos.
La sección diecisiete, "El espíritu de profecía", puede servir de ejemplo de los ajustes que se hicieron en Dallas. Algunos delegados deseaban enfatizar la autoridad de Elena G. de White. El texto que se presentó decía: "Sus escritos proveen a la iglesia de apoyo, guía, instrucción y corrección". El texto revisado dice, "Como mensajera del Señor, sus escritos son una continua y autorizada fuente de verdad que provee a la iglesia de apoyo, guía, instrucción y corrección". Entonces, para dejar claro que este cambio no ponía a Elena White a la par de las escrituras, se añadió otra clarificación: "Ellos también hacen claro que la Biblia es la norma con la que se juzga toda doctrina y práctica".
Talvez tan importantes como las revisiones que se hicieron son las que no se hicieron. Ellas incluían unas cuantas sugerencias de que se especificara mejor la naturaleza de los días de la semana de la creación, el comienzo del sábado, los lugares donde Cristo ministra en el santuario celestial, las maneras de apoyar financieramente a la iglesia y prácticas prohibidas, tales como jugar a las barajas, asistir al teatro y bailar.33
Algo extraordinario sucedió en Dallas mientras el comité de dos mil diseñaba su camello teológico: se le añadió un preámbulo a la declaración, los párrafos más importantes en todo el documento. Siendo que fue formulado y propuesto por Ronald Graybill, a veces se lo identifica como "el preámbulo de Graybill".34 Dice así:
Los adventistas del séptimo día aceptan sólo la Biblia como su credo y afirman que las sagradas escrituras enseñan ciertas creencias fundamentales. Estas creencias, presentadas aquí, reflejan la manera en que la iglesia entiende y expresa las enseñanzas de las escrituras. Revisiones de esta declaración pueden ser necesarias en sesiones de la Conferencia General, cuando la iglesia es dirigida por el Espíritu Santo hacia una comprensión más amplia de las verdades bíblicas o encuentra un lenguaje más apropiado con el cual expresar las enseñanzas de la santa palabra de Dios.35
26. Geraty, "New Statement", 6, 8.
27. "Fundamental Beliefs of Seventh-day Adventists", Adventist Review, 21 de febrero, 1980, 810.
28. Para detalles, véase Geraty, "New Statement", 8.
29. El debate sobre la declaración de las Creencias Fundamentales tuvo lugar del 21 al 25 de abril, 1980. Para observaciones personales y la interpretación de elementos selectos del debate, véase Geraty, "New Statement", 813. Para el registro oficial del debate, véase, "Session Proceedings" en los "General Conference Bulletins 59", Adventist Review, 23 de abril, 1980, 811, 14; 24 de abril, 1980, 1823, 2829; 25 de abril, 1980, 1620, 31; 27 de abril, 1980, 1418; 1o. de mayo, 1980, 1718, 2022.
30. "Seventh Business Meeting, Fifty-third General Conference session, April 21, 1980, 3:15 p.m.: Session Proceedings", Adventist Review, 21 de abril, 1980, 89.
31. Geraty, "New Statement", 13.
32. Debe quedar claro de que el documento no fue enmendado directament en la sala. Wilson nombró una comisión de doce administradores y eruditos encargada de redactar los cambios: Richard Hammill, vice-presidente de la Conferencia General (presidente); Maurice Battle, secretario asociado de la Conferencia General y secretario del comité del Manual de la iglesia (secretario); Thomas Blincoe, decano del Seminario Teológico; Robert Brown, director del Insitituo de Investigaciones Geológicas; Duncan Eva, vice-presidente de la Conferencia General; Lawrence Geraty, representante de la facultad del Seminario; W. Richard Lesher, director del Instituto de Investigaciones Bíblicas; James Londis, pastor de la iglesia de Sligo en un suburbio de Washington; Robert Olson, secretario de los Herederos de Ellen G. White; Jan Paulsen, presidente de Newbold College; G. Ralph Thompson, vice-presidente de la Conferencia General y presidente del comité del Manual de la iglesia, y Mario Veloso, director de los departamentos de jóvenes y de temperancia de la Division Sudamericana. Véase "Seventh Business Meeting", 14.
33. Geraty, "New Statement", 10.
34. Graybill, un secretario asistente de los Herederos de Ellen G. White, había escrito, usando el seudónimo William Wright, acerca de la aversión histórica de los adventistas a la formulación de un credo. Véase, "Adventisms Historic Witness Against Creeds", Spectrum 8.4 (Agosto 1977): 4856.
35. Como se informa en "Sessions Proceedings" del 24 de abril, 1980, 9:30 a.m., Adventist Review, 27 de abril, 1980, 13, la fraseología preparada por Graybill era sustancialmente la que se adoptó finalmente. La diferencia más significativa es el matiz más suave con que se refiere a posibles futuras revisiones. Mientras que Graybill propuso: "Estas formulaciones pueden y deben ser revisadas", el texto aceptado dice: "Revisiones de esta declaración pueden ser necesarias".
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