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Rebuscando los orígenes de la declaración de las veintisiete Creencias Fundamentales

por Fritz Guy [2]

Contrariamente, en agosto de 1854 el primer número del volumen seis en su encabezamiento incluía una lista de cinco "Salientes Doctinas Enseñadas por la Review". Estas aparecieron inmediatamente debajo de la identificación de James White como editor de la revista, quien se presume fue el autor de la lista.

Esta consistía de:

La Biblia, sólo la Biblia, es la regla de fe y conducta.

La ley de Dios, como es enseñada en el Antiguo y el Nuevo Testamento, es incambiable.

El advenimiento personal de Cristo y la resurrección de los justos ocurrirán antes del milenio.

La tierra restaurada a la perfección y la gloria del Edén es la herencia eterna de los santos. 6

La inmortalidad sólo por Cristo será dada a los santos en la resurrección.7

Una declaración más amplia, evidentemente escrita por Uriah Smith, apareció en 1872 con el título "Declaración de los principios fundamentales enseñados y vividos por los Adventistas del Séptimo Día". Fue publicada como un panfleto anónimo y contenía veinticinco puntos. En parte, la introducción decía:

Al presentar al público esta sinópsis de nuestra fe, deseamos dejar por sentado que no tenemos cláusulas de fe o conducta, o credo, aparte de la Biblia. Esta publicación no está autorizada por nuestro pueblo, ni ha sido formulada como un sistema de fe para forjar unidad interna, sino como una breve declaración de lo que nuestro pueblo con gran unanimidad ha mantenido y mantiene.8

Esta declaración fue publicada varias veces—en Signs of the Times en 1874 y 1875, en Advent Review and Sabbath Herald en 1874, y como panfleto en 1875, 1877–78, 1884 y 1888. En todas estas publicaciones se incluía en la introducción la explicación de que los adventistas "no tienen otro credo que la Biblia, pero mantienen ciertos puntos de fe bien definidos que están dispuestos a defender". Fue revisada y expandida a veintiocho puntos en el Yearbook de la denominación de 1889, y luego desapareció por quince años. Fue nuevamente impresa anualmente en los Yearbook de los años entre 1905 y 1914, y en la Review and Herald de 1912 con el título de "Principios Fundamentales" y acreditada al "difunto Uriah Smith". También fue publicada con un vigésimonono punto sobre la libertad religiosa.9

Al mismo tiempo, en 1894 la iglesia de Battle Creek, la congregación adventista más prominente entonces, publicó un directorio que incluía una declaración titulada" "Algunas cosas que los Adventistas del Séptimo Día creen". Contenía treinta puntos precedidos de la siguiente explicación: "El pueblo Adventista del Séptimo Día no tiene otro credo o disciplina que la Biblia, pero los que se presentan a continuación son algunos de los puntos de fe sobre los cuales hay común acuerdo".10

En 1931 se publicó una declaración de las "Creencias Fundamentales de los Adventistas del Séptimo Día" que contenía veintidós puntos. Fue preparada, a pedido del Comité de la Conferencia General, por un panel de cuatro personas que incluía al presidente de la Conferencia General, C. H. Watson, y al editor de la Review and Herald, F. M. Wilcox.11 Según una versión de los hechos, la declaración fue escrita por Wilcox y los otros miembros del panel la aceptaron.12 De acuerdo con otra versión, el borrador fue escrito por F.D. Nichol, el editor asociado de la Review, de treinta y cuatro años de edad.13

No importa cómo se originó, "sabiendo que el Comité de la Conferencia General —u otro cuerpo denominacional—no aceptaría jamás el documento que tenía en las manos, Wilcox, con el consentimiento de los miembros del panel, presentó la declaración directamente a Edson Rogers, el director del Departamento de Estadísticas de la Conferencia General, quien la publicó en el Yearbook de 1931.14

Esta declaración, que comenzaba diciendo "los adventistas del séptimo día tienen ciertas creencias cuyos rasgos principales … pueden ser resumidos de la manera siguiente", fue publicada anualmente en el Yearbook desde ese año y, por voto del Comité Ejecutivo de la Conferencia General, en el Manual de la Iglesia comenzando en 1932. En 1946, en la sesión de la Conferencia General en Washington, D.C., se votó que el Manual de la Iglesia puede ser enmendado sólo por voto de la Conferencia General en session—es decir, no por el Comité Ejecutivo. De esta manera la declaración de 1931 se hizo oficial, pero todavía seguía siendo considerada "no un credo".15

Todas estas primeras declaraciones—la declaración informal de James White en 1853, los cinco puntos en el encabezamiento de la Review de 1854, el "pacto ecclesiástico" de 1861, la "Declaración de Principios Fundamentales" de Uriah Smith de 1872, los "puntos de fe" de la iglesia de Battle Creek de 1894 y la declaración de "Creencias Fundamentales" de 1931—tuvieron la intención de describir la unanimidad existente entre los adventistas, no de prescribir obligaciones teológicas.

Dos preocupaciones que convirgieron en 1976 proveyeron el incentivo para que se revisara la declaración de 1931. Por una parte, algunos dirigentes de la Conferencia General expresaron interés en revisar el párrafo acerca de "las Santas Escrituras" para incluir una frase que afirmara que "dan la historia auténtica de los orígenes del mundo". Al mismo tiempo, el comité encargado del Manual de la Iglesia pensó necesario coordinar las declaraciones hechas en las Creencias Fundamentales, las instrucciones para los candidatos al bautismo y el voto bautismal, contenidos en el Manual.

El comité del Manual de la Iglesia recomendó que se organizara un comité ad hoc que se encargara de ambas tareas, la coordinación de las tres declaraciones y "la preparación de una Creencia Fundamental adicional que considerara la doctrina de la creación". En respuesta a esta propuesta, el comité adminstrativo de la Conferencia General votó que su presidente, F. W. Wernick, y el presidente de la Conferencia General, nombraran el comité que se encargaría de este trabajo, y así lo hicieron. El presidente del nuevo comité fue W. Duncan Eva y su secretario Bernard Seton.16

De lo que sucedió entonces nos enteramos por las muy detalladas reminiscencias personales de Seton. Si bien sus memorias no concuerdan completamente con la historia oficial, ellas nos dan acceso a los eventos y a la dinámica que los movía:

En 1965, desde Berna [Suiza] escribí a la administración de la Conferencia General y le expresé mi convicción de que nuestra declaración de Creencias Fundamentales necesitaba ser revisada tanto desde una perspeptiva teológica como literaria. La respuesta que recibí hizo claro que en la Conferencia General nadie sentía tal necesidad, de modo que el asunto quedó en la nada.

En 1970 me nombraron secretario asociado de la Conferencia General y descubrí que una de mis responsabilidades era ser el secretario del comité encargado del Manual de la Iglesia. Era claro que el Manual necesitaba ser revisado. Había crecido a tientas, con añadiduras introducidas al azar por individuos y grupos a medida que descubrían deficiencias en el texto. La edición de 1967 demostraba los remiendos que se habían hecho aquí y allá y clamaba por atención editorial. Pero en la página 22 decía: "Todo cambio o revisión de pólizas en el Manual debe ser autorizado por la Conferencia General en sesión" [1946]. Estas palabras eran una barrera que impedía todo esfuerzo por revisar cualquier parte del Manual.

Tomó varios meses de argumentación para convencer al comité de que las revisiones estilísticas y de redacción, con el objetivo de mejor claridad y consistencia en las expresiones, no eran prohibidas por lo que decía la página 22. Cuando finalmente el comité vio la luz, varias páginas de enmiendas editoriales fueron aceptadas por el comité y presentadas ante la Conferencia General en sesión en Viena en 1975. Reconociendo la aversión oficial al cambio de una iota o un tilde del Manual, no incluí la declaración de Creencias Fundamentales en la propuesta inicial de cambios editoriales.

Después de la sesión de 1975, sin embargo, me pareció que había llegado la hora de darle atención a la declaración de Creencias Fundamentales. Parecía estar rodeada de una aureola sagrada que la rendía intocable, y el secretario del comité [esto es, el pastor Seton que escribe estas líneas] parecía ser el único convencido que necesitaba ser revisada. Por lo tanto, él preparó una versión revisada para beneficio del presidente del comité y poco después fue sometida a un subcomité nombrado por iniciativa del presidente. Usando esa versión como base, este subcomité pasó muchas horas editando un nuevo texto para presentarlo al comité del Manual.

A cada paso, sin embargo, el proceso era entorpecido por la tradición que hacía intocable a las Fundamentales. En verdad, a veces se daba la impresión de que esas declaraciones eran inspiradas y por lo tanto toda sugerencia de refinar y mejorar cada declaración era sospechada. Si ese parecer hubiera podido ser puesto a un lado, el trabajo de revisión hubiera sido mucho más efectivo. Con ese obstáculo siempre al frente, el subcomité tuvo que revisar otra vez el texto que había presentado al comité del Manual.

Entonces se nombró otro comité ad hoc para que redactara un documento que con los oficios del comité del Manual de la Iglesia presentaría una declaración a la sesión de 1980. A este comité ad hoc se le instruyó que hiciera la menor cantidad de cambios posibles, teniendo en cuenta la naturaleza sacrosanta del Manual y las sensibilidades de la membresía de la iglesia tratándose de que pudría parecer que se estaban haciendo cambios a las creencias doctrinales de la iglesia. Una vez más se tuvo que seguir adelante apretando los frenos, y la revisión tuvo que hacerse dentro de parámetros muy limitados.17

Referencias

6. Advent Review and Sabbath Herald, 15 de agosto, 1854, 1.
7. Ibid, 26 de diciembre, 1854, 137, 145.
8. A Declaration of the Fundamental Principles Taught and Practiced by the Seventh-day Adventists (Battle Creek, Michigan: Seventh-day Adventist Publishing Association, 1872), 3; citada en Seventh-day Adventist Encyclopedia, 2a. edición revisada, 2 volúmenes (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 1996), 1: 465.
9. SDA Encyclopedia (1996), 1:465–66.
10. Membership of the Seventh-day Adventist Church of Battle Creek, Michigan, As It Stood April 16, 1894, 12, citado por Scragg, "Doctrinal Statements", 9.
11. Según Lawrence Geraty en "A New Statement of Fundamental Beliefs", Spectrum 11.1 (Julio 1980), 2, los otros miembros del panel fueron M.F. Kern, secretario asociado de la Conferencia General, y E.R. Palmer, gerente de la Review and Herald Publishing Association.
12. Ibid, 2–3; Scragg, "Doctrinal Statements", 15.
13. Raymond F. Cottrell, conferencia presentada al San Diego Adventist Forum el 8 de abril, 2000. Las dos versiones no son necesariamente incompatibles. Es probable que Nichol preparó un borrador que fue entonces revisado y tal vez corregido por Wilcox y finalmente presentado a los demás miembros del panel.
14. Gottfried Oosterwal, "The Seventh-day Adventist Church in Mission: 1919–1979", documento inédito citado por Geraty, "New Statement", 3.
15. SDA Encyclopedia (1976), 396. En la segunda edición revisada de 1996 (1:465), la oración correspondiente omite el rechazo explícito de la noción de un credo y simplemente dice: "Fue considerada una sinópsis de los rasgos prominentes de las creencias de los adventistas".
16. Minutas de la reunión del 18 de marzo, 1976, del comité administrativo del Presidente (PREXAD) y de la reunión del 24 de marzo, 1976, del concilio consultativo del Presidente (PRADCO). Según la Seventh-day Adventist Encyclopedia 1:465, el comité ad hoc fue nombrado por el presidente del comité encargado del Manual de la Iglesia, pero las minutas del PRADCO no concuerdan con esto.
Eva era vice-presidente y Seton secretario asociado de la Conferencia General. Todos los demás miembros del comité ad hoc trabajaban en la Conferencia General: Willis Hackett, Richard Hammill y Alf Lohne eran vice-presidentes; Clyde Franz, secretario; Charles Bradford, secretario asociado; Gordon Hyde, secretario de campo; R. N. Dower, secretario de la Asociacion Ministerial y Arthur White, secretario de los Herederos de Elena White.
17. Carta de Bernard Seton a Lawrence Geraty, transcrita de grabación en cinta de la presentación de Geraty ante el San Diego Adventist Forum el 18 de abril, 2000.

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