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Por Ron Jolliffe
En la sala cinematográfica donde vi a la película
de Mel Gibson La pasión del Cristo, me sentí el único
a quien le pareció que era ofensiva y repugnante.
Entré al cine el día del estreno, miércoles
de cenizas, 25 de febrero de 2004, para la primera matiné.
El cine estaba casi lleno y respetuosamente silenciosocomo
el interior de una catedral. Algunos de los presentes tenían
la señal de la cruz en sus frentes, marcadas por un sacerdote
que había usado cenizas hechas con las palmas del domingo
de ramos del año pasado. Cuando la película había terminado,
observé a la mayoría de los presentes salir reverentemente
con la cabeza gacha como si estuvieran meditando sobre la
eternidad. Algunos pocos se quedaron sentados sollozando.
Uno apretaba un pañuelo contra ambos ojos.
Muchas facetas de la película son atractivas.
Los ángulos de las tomas, la iluminación, flashbacks que conectan
el tema con elementos anteriores del relato, el vestuario
y los retablos son aspectos llamativos. En un flashback de
cuando Jesús trabajaba como carpintero, su madre y él mantienen
una curiosa conversación acerca de las posibilidades de que
las "mesas altas" con sillas se vuelvan populares.
Si bien hay momentos en que la partitura musical parece manipulativa,
en otras ocasiones es muy hermosa.
Muchos aspectos de la película me sorprendieron,
pero no de manera agradable. Se da por sentado que el espectador
conoce bien la historia, pues la película no proporciona explicaciones
de por qué está sucediendo lo que muestra. Consiste, básicamente,
en cuatro largas escenas de brutalidad: el arresto en el Getsemaní,
el juicio, la vía dolorosa y la crucifixión, con una representación
de la pietá de Miguel Angel como punto culminante.
El libreto trata aproximadamente las últimas
doce horas de la vida de Jesús el día de su crucifixión, y
se dice que está basado en varias fuentes, incluyendo "el
diario personal de Santa Ana Catalina Emmerich (17741824)
recopilado en el libro La dolorosa pasión de nuestro
Señor Jesucristo, La mística ciudad de Dios
por Santa María de Agreda, y los evangelios de Juan, Lucas,
Marcos y Mateo en el Nuevo Testamento".1
En parte, por respeto a muchos en el cine, tuve
que considerar seriamente por qué tuve una reacción negative
tan fuerte a la película. Estas son mis razones: Me parece
que la película: (1) hace vulgar lo transcendental, (2) vilifica
a las personas no "normales", (3) se goza de su
sadomasoquismo y (4)representa gráficamente la violencia como
redentora.
Por supuesto que esta no es la primera vez que
un director de cine representa el arresto, juicio y crucifixión
de Jesús. Han sido filmados cientos de veces, pero ninguna
otra película se aproxima a la brutalidad y el salvajismo
de esta representación. A pesar de todos los avances técnicos
para editar películas, creo que sigue siendo cierto que lo
transcendental, como lo extraño y lo fuera de lo normal, es
más efectivo cuando es aludido que cuando es representado.
Una serpiente escurriéndose de entre las ropas
del Tentador parece pertenecer a las cómicassupuestamente
los espectadores deben pensar: "Esta no es una serpiente
real, sino una metáfora del mal que deriva del jardín de Edén,
por lo tanto no va a morder la mano de Jesús, sino que lo
va a tentar a no seguir adelante con su prueba". También
está sobre entendido que la paloma revoloteando sobre la cabeza
de Jesús significa que el Espíritu Santo no lo ha abandonado.
Los personajes demoníacos parecieran pertenecer
a esas películas de horror de segunda categoría o al humor
infantil que halla graciosa la deformación física de las personas
en vez de encontrarlas realmente amenazantescomo si
el espectador estuviera siendo instruído que "ahora los
demonios están atormentando a Judas". Un demonio de cara
simiezca atormenta a Judas hasta que Jesús, que ha sido tirado
por encima de una pared después de haber sido arrestado, interrumpe
la escena.
Todo esto no es materia que asusta, sino material
tipo Harry Potter. Hoy en dia, los cristianos norteamericanos
tienen suficiente dificultad en no confundir la noción "suceso
real" con la noción "fidedigno". Representaciones
de la gacia redentora en términos de un craso literalismo
sólo complica más las cosas.
La noción de que la representación gráfica de
la magnitud del sufrimiento de Cristo ha de hacer que los
creyentes tengan una mejor comprensión de su salvación ignora
algo que está en el mismo centro de la teología cristiana:
la historia de Cristo trata lo transcendente, no la literalidad.
Esta crítica se aplica a todo esfuerzo por presentar lo transcendental
como hechos concretos.
Por ejemplo, la teología cristiana no se aproximaría
más al significado de la encarnación si tuviera disponible
un video microscópico de la concepció virginal de Jesús. Si
dispusiéramos de un enfoque aumentado de la formación del
cigoma en el útero de María, con la unión del huevo inmaculado
(que ella pudo tener debido al milagro realizado en su propia
concepció, según la teología católica) y el esperma (espiritual?)
producido por el Espíritu Santo (cuando poder de la alto la
cubrió), ¿tendríamos una idea más clara de la encarnación?.
Las cosas espirituales son comprendidas espiritualmente
y los esfuerzos por darles forma concreta son contraproducentes.
Por ejemplo, en la película, en contraste con Jesús, los dos
ladrones crucificados con Jesús milagrosamente carecen de
huellas de sus torturas, azotamientos y abusos. No hay razón
histórica alguna que nos haga pensar que ellos no fueron tratados
igual que Jesús, siendo que el maltrato y los azotes eran
parte integral de las crucifixiones.2 Aparentemente,
desde el punto de vista de la película, mostrar que los ladrones
recibieron el mismo trato que Jesús disminuiría el impacto
de sus sufrimientos.
Contrariamente al mensaje que la película pareciera
comunicar, no es la intensidad o la magnitud del sufrimiento
lo que efectúa la redención de los seres humanosmuchos
crucificados no solamente recibieron maltratos similares a
los que Jesús recibió, sino que también permanecieron hasta
una semana o más colgados en sus cruces antes de morir. Los
que sugieren que somos salvos debido a la violencia sufrida
por Jesús no han entendido el acto de nuestra redención. La
violencia no es redentoraes destructora.
Para mí, la película creó más imágenes horrorosas
y sangrientas que iluminan las palabras de un bien conocido
himno evangélico. Nunca más lo podré cantar de la misma manera,
y no me gusta cómo me imagino la escena ahora. "¿Quieres
ser limpio de toda maldad?
Hay poder en la sangre
que él vertió".
1. Ver, www.hallett.com/times/movies.html#anchor332544
visitado el 24 de febrero, 2004.
2. Filón Alejandrino, Contra Flacus,
72, 84; Flavio Josefo, Antiguedades judías, 12.256,
La guerra de los judíos, 2.306; 5.44651.
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