Cuatro Reacciones a La Pasion
(16 de septiembre 2004)

Compasión para con La pasión del Cristo
Por David A. Pendleton

Controversial, desafiante, conmovedora, violenta, emocionalmente fuerte, inspiradora de asombro y transformadora de vidas—todas estas palabras están acertadas, pero ninguna de ellas hace justicia a la película La passion de Mel Gibson. Esta no es una película más de tema histórico. Probablemente es la película más importante jamás hecha de la vida de Jesús.

Se han hecho muchas películas acerca de Jesús, desde las primeras en blanco y negro. Hace algunos años se estrenó La última tentación de Cristo. Recuerdo haber escrito una reseña de ella para el periódico estudiantil de La Sierra University. Lo que más me impresionó fue la manera en que esa película dependía de desacuerdos con el relato bíblico para poder presentar una narración atractiva. Hollywood le dio sus halagos precisamente porque no tomaba en serio el relato bíblico.

Recientemente se hizo un excellente video de divulgación popular generalmente conocido como La película de Jesús. Su presentación es muy sana y agradable. Se procuró que fuera tan fiel al texto bíblico como posible. Busca presentar toda la vida de Jesucristo de manera equilibrada.

La pasión del Cristo es muy diferente. Producida y dirigida por una luminaria de la taquilla, Gibson, esta película no es solamente el trabajo de un cineasta experto sino también el regalo del corazón de un creyente. Es el producto del alma tanto como de la mente.

La película nos hace recorrer cada doloroso paso del camino que fue desde el Getsemaní al Gólgota. En esta senda de llantos somos testigos de la audiencia ante el Sanedrín, la feroz flagelación a manos de los romanos, la comparescencia ante el gobierno títere del rey Herodes, el retorno de Cristo a la corte de Pilato y finalmente la políticamente ventajosa condenación. De ahí en adelante, lo que resta de la jornada, ahora cargando la cruz, se presenta a través de los ojos de María, la madre de Cristo, María Magdalena, y el discípulo Juan.

"Flashbacks" (escenas retrospectivas) encarnan la vida de Cristo

Intermitentemente,Gibson usa flashbacks para dar detalles de la vida de Cristo—el rescate de María Magdalena de un apedreamiento casi seguro, la última cena, el sermón del monte, varias conversaciones con sus discípulos y la entrada triunfal a Jerusalém. Posiblemente el flashback más efectivo es el de la madre de Cristo, María.

Después de que Pilato ha condenado a Cristo a la crucifixión, María trata una vez más de acercarse a su hijo por última vez, pero la muchedumbre no se lo permite. Entonces Juan la conduce por callejones tortuosos vecinos a la via dolorosa por donde Cristo carga la cruz al Gólgota. En un momento los pasos de los dos se cruzan. María, la madre de Cristo, respira con dificultad y está grandemente acongojada. Se recuesta contra una pared para recobrar el aliento.

Allí María rememora la niñez de Cristo. Lo ve corriendo y jugando y en una ocasión lastimándose la rodilla. Deja la cocina para salir corriendo a confortar a su hijo. "Mamá está aquí", le dice en el flashback, recogiendo al niño en sus brazos amorosos.

Volviendo al presente, en la intersección donde descansa, María ve a su hijo tropezar y caer bajo el peso de la cruenta cruz. Con la misma solicitud maternal otra vez corre a consolar a su hijo. "Mamá está aquí", casi se puede oír. Pero la juxtaposición de las dos escenas está tan cargada emocionalmente que los ojos se llenan de lágrimas y uno sólo puede oír el latir de su propio corazón.

No se puede ser desapasionado con La passion

Cristo llega al calvario, ora por el perdón de quienes lo crucificaron y exclama "consumado es" al entregar su último respiro. En una de la escenas finales María en silencio sostiene a su hijo en sus brazos a medida que todo paulatinamente se torna negro. Como razonablemente uno espera, la película concluye en una nota positiva: un vistaso a la piedra de la tumba que se desliza, la mortaja vacía y el Cristo resucitado.

Pretender ser objetivo sería deshonesto. No se puede dar una reseña de esta película como si fuera una película más. Las películas Titanic y Dioses y generales también son basadas en hechos históricos. Esas películas presentan a gente real que en verdad murió. Pero es imposible evaluar esta película de la misma manera. Uno no puede ser desapasionado, neutral, distanciado o imparcial cuando mira esta película y piensa en ella—al menos si uno es cristiano.

Como creyentes, al ver a nuestro Señor azotado y muerto, nuestros corazones no pueden menos que responder. Yo quería hacer algo por ayudarlo, rescatarlo, "salvarlo". Pero debo reconocer que Cristo por voluntad propia dio su vida. Su crucifixión no fue algo que otros le hicieron. Fue algo que él permitió, algo a lo cual él se sometió, algo que él quiso.

Pudo haber hecho una señal con un dedo y legiones de ángeles lo hubieran rescatado. Pero no lo hizo. No lo hizo porque quería salvar al mundo.

Congoja en los ojos de los seres amados

En varias escenas Gibson concede a los espectadores una tregua del horror que se descarga sobre Jesús por medio de enfoques de cerca de María, de María Madgalena o del discípulo Juan. En sus ojos llorosos uno experimenta la congoja del momento. En una escena, donde un soldado romano desalmadamente azota a Cristo, las cámaras cortan para mostrar a María. Ella está observando la horrible crueldad descargada sobre su hijo, y se pregunta en arameo: "¿Cómo, cuándo, dónde vas a dejar que te rescaten de esto?"

Contemplar eso en la gran pantalla me hizo sollozar. Qué arrepentido me sentí de todas mis quejas! He refunfuñado por los días llenos de tensión en la oficina. Le he pedido a Dios por esto y por aquello, renegando por cosas pequeñas, quejándome por cosas que me pasaron. Como Bruce en la película Bruce Todopoderoso, he expresado oraciones irreverentes pidiéndole a Dios que use su poder para simplificar mi vida, para que sea más llevadera.

Estoy arrepentido. Le agradezco a Dios el haberme dado la verdadera perspectiva de la vida—de lo que verderamente tiene valor. Salí del cine preguntándome: ¿Cómo podemos quejarnos de algo después de todo lo que él hizo por nosotros? ¿Cómo podemos estar ansiosos, preocupados, sobrecargados por algo terrenal después de que Cristo voluntariamente tomó sobre sí mismo la pena que nos pertenecía?

¿Cuán a menudo una película lo deja a uno haciéndose este tipo de preguntas?

Tengo amigos que dicen que ya conocen la historia y no necesitan presenciar tanta violencia. Tengo amigos que por convicción no ven películas tomando en cuenta lo que Hollywood regularmente sirve para el consumo público. Tengo amigos sin convicciones religiosas que no quieren ver esta película temiendo sus poderes de "manipulación".

Tengo amigos adventistas que consideran malo ver una película, a menos que sea un video alquilado que pueden ver en su casa. Tengo amigos adventistas preocupados porque esta película es la obra de un católico, y no quieren ser influenciados intelectualmente por posibles sutilezas teológicas. Tengo amigos adventistas que recibieron un mensaje electrónico del profesor Samuel Bacchiocchi, y basándose en esa simple nota rehúsan ver esta película.

Yo, sin embargo, estoy agradecido por haberla visto. Cuando regresé a casa después de haberla visto por primera vez, me encontraba tan abrumado que no podía dormir. Quedé mudo por horas. Finalmente tomé una copia bastante gastada de una biografía de Jesús recomendada por el bibliotecario de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Se titula El Deseado de todas las gentes de Elena White. Leí dos capítulos: "El Getsemaní" y "El calvario".

Ahí encontré las palabras que expresaban lo que acababa de experimentar en la película de Gibson! Era incredible—como si los libretistas de Gibson hubieran leído esos capítulos antes de escribir sus textos. Posiblemente no lo hicieron. Claramente, sin embargo, White y Gibson fueron inspirados por el mismo texto evangélico.

La mañana siguiente busqué Isaías 53. Más tarde fui a ver la película por segunda vez, y las palabras proféticas me han estado persiguiendo: " … y por sus llagas, fuimos nosotros curados!"

En mi profesión, las palabras son las herramientas de trabajo. Escribo, converso, predico y debato. Por algún tiempo fui un abogado en la corte y ahora soy legislador y pastor. En ambas oportunidades, después de ver esta película me quedé completamente sin palabras y en silencio. Fui impactado más allá de donde podía expresar lo que mi mente y mi corazón estaban tratando de comprender.

Debo recomendar La pasión del Cristo. Probablemente esta sea la película más controversial del año. Ninguna reseña le puede hacer justicia. Hay que experimentarla por uno mismo. Puede que te guste mucho—puede que te disguste. Pero te prometo que si la ves, no te quedarás indiferente.

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